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Susana Díaz gana y se irá

La presidenta de Andalucía mirando por un gran objetivo.
La presidenta de Andalucía mirando por un gran objetivo. / EFE
  • La hoja de ruta para su ascenso a la política nacional como dirigente del PSOE se pone en marcha, aunque siga como presidenta de la Junta

Susana Díaz gana y Pedro Sánchez pasa a la historia del PSOE. Por ahora. Los agoreros del finfla del PSOE deberán recomponer el discurso. Lo cierto es que dentro de cuatro o cinco días ya nadie escribirá sobre el final del partido de la rosa y el puño. Todos se apuntarán a caballo ganador, aunque la división tendrá consecuencias difíciles de prever ahora para los socialistas, cuando el eco de la batalla del comité federal y el cisma siguen candentes. Lo que resulta claro es que la votación que forzó anoche la dimisión de Pedro Sánchez, el aplazamiento del congreso para elegir al líder o lideresa socialista, como defendió Susana Díaz, tendrá consecuencias en España, con la posibilidad de un Gobierno del PP, pero también en Andalucía. La hoja de ruta para el ascenso de Susana Díaz a la política nacional se pone en marcha y con ella un nuevo proceso de sucesión en la Junta de Andalucía.

Hoy más que nunca recuerdo el primer perfil que escribí sobre ella cuando fue elegida en 2012 consejera de Presidencia: «Nacida para mandar», titulé. Hoy podría añadirle: Nacida para ganar. Nadie salvo ella puede arrogarse la victoria, cuando la rebelión ha partido de Andalucía y todas sus caras visibles han sido de esta federación, todas, además, situadas por la baronesa andaluza en puestos clave del PSOE nacional en los últimos años. Todas a prueba de lealtad como han demostrado en una secuencia de frases y días orquestada, aunque haya dado la apariencia de una gran improvisación desconcertante.

Sus nombres pasarán a la historia de esta semana en la que de forma insólita la madre mata al hijo, en el sentido de la política. De todos ellos menciono a tres: Antonio Pradas, el correo de los 17 dimitidos; Verónica Pérez, con su desafortunada frase «La autoridad en el PSOE soy yo»; y María Jesús Montero, que se estrenaba en la vida orgánica en un proceso de hacer sangre vestida de rojo y sin abrir la boca.

Son nombres a tener en cuenta a partir de ahora entre otros socialistas, porque lo que ahora empieza es otro proceso de relevo en la Presidencia de la Junta y en el PSOE de Andalucía. El cuarto en ocho años. No será de inmediato, entre otras razones porque la gestora socialista no convocará el congreso hasta que no haya Gobierno en España y posiblemente hasta que se vea calmado el cainismo de esta semana.

También está la propia imagen de la política andaluza. Susana Díaz ha arriesgado mucho y tiene muy difícil salir indemne aún pese a ganar a Sánchez o quizás por ello. Si hubiera perdido la tacharían de perdedora sin más, pero al ganar matando al rival, por el momento, su imagen de verdugo y ambiciosa tendrá que ser recompuesta. En estas percepciones hay mucho de machismo, sin duda.

Además está la posible abstención de socialistas para que haya Gobierno en España, que no puede ser otro que del PP. Aunque se mantenga alejada de esta decisión y otros den la cara, ni los perdedores en torno a Sánchez y tampoco los muy activos en redes sociales de Podemos e Izquierda Unida, dejarán de socavar su imagen por dejar gobernar al PP. Sin duda Susana Díaz sale tocada, aunque tampoco duden de que sabrá remontar. Lo ha hecho otras muchas veces. Esta vez también echará mano de su gestión en la Junta y de que en Andalucía ella ha mantenido al PP en la oposición para reconstruirse.

Aún así, Susana Díaz ya no debe volver al amago o a la ambigüedad, a estar dispuesta a ir a la cabeza tanto como a la cola de su partido como sugirió este pasado martes. Está claro que debe ser más clara porque ya se sabe que lleva meses dispuesta a dar el paso para ser la secretaria general del PSOE.

El próximo día 19 se celebra en el Parlamento andaluz el debate sobre el estado de la Comunidad. En un debate de este formato fue cuando Griñán anunció que no volvería a ser candidato a la Presidencia de la Junta y una semana después Susana Díaz tenía recogidos casi todos los avales para unas primarias exprés que le llevaron a situarse como lideresa de la Junta y del PSOE andaluz en solo cuatro meses. Los próximos días serán de mucha expectación por ver quiénes se asoman a San Telmo y San Vicente.

Además de este presumible relevo, la votación ganada por Díaz trae consecuencias importantes en Andalucía. Susana Díaz presume de dos cosas ciertas, la estabilidad de su gobierno y la unidad en su partido en Andalucía. Las dos corrían peligro si hubiera salido perdiendo en la batahola del PSOE. Un peligro que ahora desaparece. En su federación sale fortalecida. Ahora tendrá, como dijo el jueves, que «coser» en el resto de España.

Díaz gobierna con estabilidad gracias al acuerdo con Ciudadanos, partido que rehuye como ella de unas terceras elecciones como gato del agua. Con esta operación Díaz habrá amarrado la continuidad del apoyo del partido de Albert Rivera hasta las nuevas autonómicas. La hoja de ruta de Díaz siempre incluyó que haría compatible la Presidencia de la Junta con la secretaría general del PSOE. ¿Por cuánto tiempo? Todo va a depender de próximos acontecimientos y sobre todo de si, enfrentada a las bases, gana las primarias.