Ideal

EL RAYO VERDE

Tambores de guerra

Es posible que estemos ante una semana crucial en la vida política andaluza, sacudida por el efecto nacional. Aunque llevamos tanto tiempo electrizados que ya no se sabe si toca ahora o para la que viene, post comité federal. Sí es seguro que será convulsa. Se oye el ruido de la estampida sin necesidad de poner la oreja en el suelo, como los indios de las antiguas pelis. La baronía socialista del sur de España aguarda acampada en la ciudadela de Ferraz a ver por dónde vienen los tiros, pero sin decidirse a usar la catapulta. Es curioso esto: los críticos con el aparato aparecen como el gran aparato, mientras que el 'stablishment' orgánico socialista, Pedro y los suyos, se han convertido en una especie de heroicos partisanos de la izquierda enfrentados al poder.

Todo el mundo quiere descifrar los arcanos de Susana Díaz y se aventuran hipótesis arriesgadas, incluso piscinazos. Será la gran prueba, quizá la prueba final, de la calidad del estado mayor de la secretaria general socialista andaluza, de su habilidad estratégica, enfrentada a unos movimientos, los del rival, desconocidos, que parecen desde aquí ilógicos o desesperados. Como un gran Risk.

Sánchez ha desairado demasiadas veces al PSOE andaluz, que no perdona lo que considera su 'cesarismo', una manera de conducir el partido sin contar con «la fuerza del sur», y de anteponer sus intereses a los del partido; de no tener ambición de volver a ser partido ganador, pero también de estar más interesado en La Moncloa que en Ferraz.

El mayor interés de los socialistas andaluces reside en evitar las terceras elecciones. Se repite que 'abstenerse no es apoyar', que los 85 escaños socialistas son valiosísimos en esta legislatura para cualquier reforma y que si es por cerrar el paso a Rajoy y el PP todas las encuestas dicen que unas nuevas elecciones no harían sino reforzarlos. Pero también se supone en defensa propia: Susana Díaz volvería a perder. En el PP andaluz hasta se habla de encuestas que le darían la victoria en unas autonómicas. Y eso son palabras mayores.