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La sesión de control de la oposición a Susana Díaz acaba en un guirigay

Susana Díaz, sentada en su escaño delante del portavoz socialista, Mario Jiménez, escucha a la oposición.
Susana Díaz, sentada en su escaño delante del portavoz socialista, Mario Jiménez, escucha a la oposición. / EFE
  • Los diputados del PP abandonan el Pleno y varios de Podemos e IU aplauden los gritos de sindicalistas de CGT mientras hablaba la presidenta

La oposición llevaba ayer a la sesión de control a la presidenta, Susana Díaz, asuntos de gran importancia e interés para varios colectivos profesionales. El líder del PP, Juanma Moreno, criticó las escasas inversiones del Gobierno de la Junta en infraestructuras que tan negativamente afecta a constructores de obra pública y reclamó a Díaz que en el presupuesto de 2017 la partida destinada supere los 500 millones de euros. Los dirigentes de Podemos, Teresa Rodríguez, y de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, unieron sus voces en defensa de los empleados del 061, 112 y Salud Responde, mal pagados por las empresas concesionarias, por lo que pidieron que la Junta rescate este servicio público. El portavoz de Ciudadanos, Juan Marín, arrancó otro nuevo compromiso de la presidenta de reducir las trabas administrativas para la génesis de una empresa. En este marco, Díaz hizo tres anuncios: la celebración el día 19 de octubre del debate sobre el estado de la Comunidad; el recurso en el Tribunal Supremo contra las reválidas de secundaria y bachillerato y la llegada hoy de niños sirios a Granada dentro del programa de acogida de refugiados.

Todo quedó en un segundo plano con un sucesivo plante de PP, Podemos e IU a la presidenta por diferentes motivos. El debate saltó por los aires cuando en la tribuna de invitados trabajadoras del 061 se enfundaron camisetas de la CGT y comenzaron a gritar de forma escalonada contra la presidenta mientras esta debatía con Juanma Moreno. Algunas de las mujeres habían sido despedidas por participar en protestas, según informó IU.

Díaz aguantó el tipo y siguió hablando mientras la bancada socialista se puso a aplaudir para acallar las voces de las manifestantes, que reivindicaban el cumplimiento de la proposición no de ley aprobada por la oposición para que los servicios de emergencias pasen a la gestión pública de forma directa, a lo que se opone el PSOE. La reacción socialista provocó otra en los escaños de Podemos e IU, que dieron la espalda a la presidenta para aplaudir a las mujeres mientras eran desalojadas de la tribuna de invitados.

No quedó ahí la cosa. El debate de Díaz y Moreno, que transcurría normal pese al ruido de fondo, terminó de forma abrupta. El turno lo cierra la presidenta y esta, ante la mención de Moreno de que es heredera de la corrupción de los gobiernos socialistas de la Junta, le espetó: «De ética y corrupción le puedo yo dar lecciones. Los andaluces saben que mi patrimonio, el único que he heredado, es la educación, la honestidad, la honradez y la vergüenza, patrimonio del que usted carece». La frase provocó un gran revuelo en la bancada popular, solicitando Moreno y la portavoz, Carmen Crespo, reglamento en mano, la palabra por alusiones para instar a la presidenta a que retirase sus palabras y estas no constaran en el diario de sesiones.

El presidente del Parlamento, Juan Pablo Durán, no cedió y prosiguió el debate con la pregunta del portavoz socialista, Mario Jiménez, a la presidenta. Moreno y sus diputados se levantaron y abandonaron el salón de plenos en bloque como señal de protesta. Mientras tanto, en la otra esquina del salón, Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo también se fueron de forma más discreta. En los últimos minutos de la sesión de control los únicos líderes en sus escaños eran Susana Díaz y Juan Marín (Ciudadanos).

«Que Dios lo coja confesado»

Moreno deploró, en declaraciones a los periodistas, la acusación de la presidenta, le exigió una rectificación y defendió su honor y el de su familia, recordando que su padre había muerto. «Si la señora Díaz es lo mejor que tiene el PSOE, que Dios lo coja confesado», dijo. La portavoz, Carmen Crespo, envió un escrito de protesta a Durán.

La presidenta lamentó, por su parte, que mientras «uno se defiende de falsedades, otros tengan la mandíbula de cristal». Mario Jiménez recordó que Díaz lleva oyendo toda la semana acusaciones «falsas» del PP relacionándola con irregularidades en los cursos de formación. También criticó que Podemos e IU aplaudieran a las manifestantes (invitadas por ambos partidos)y reclamó por escrito a Durán una reunión urgente de la junta de portavoces para censurar lo que había pasado. Al final, Durán llegó a un acuerdo con los partidos, tras la protesta de la oposición, para que fuera la Mesa de la Cámara la que abordara lo sucedido y marcara pautas para otra vez.

Las palabras que tanto enfurecieron a Moreno no fueron las únicas con dureza pronunciadas por la presidenta. A Teresa Rodríguez, que esgrimió con contundencia los abusos laborales de las empresas concesionarias hacia los trabajadores de emergencias, le espetó antes: «Usted es una auténtica genuina de los que pretenden dar miedo», en alusión al rifirrafe entre Errejón y Pablo Iglesias sobre estrategias a seguir en Podemos. También Maíllo, pese a las palabras de felicitación por haberse curado de cáncer, se llevó un repaso: «Actúan como el coche escoba de Podemos».

Como trasfondo del guirigay, el bloqueo a un gobierno en España. PP y Podemos-IU culpan a Susana Díaz del bloqueo, aunque cada uno tirando para su lado. PP hacia Rajoy y Podemos-IU, a favor de Sánchez.