Mucha ilusión por estrenar habitaciones y nuevas salas en las que pasar largos ratos de ocio y tiempo libre frente al mar. Esa es la sensación que se respira entre los 120 inquilinos del nuevo Centro Residencial para Personas Mayores de El Zapillo. El recién estrenado edificio, compuesto por tres plantas asentadas en más de 7.000 metros cuadrados, es una de las residencias más modernas que existen actualmente en la comunidad autónoma de Andalucía.
Sin embargo, frente la alegría generalizada de las personas mayores que viven allí, el edificio ha alterado de forma negativa a los vecinos que tienen su residencia en las calles contiguas al nuevo Residencial (Quinto Pino, Palos de la Frontera, Conil de la Frontera, Alcoy y Lagunas de Ruidera). El malestar que se ha instalado entre los residentes se debe al «ruido insoportable que desprenden los generadores del nuevo centro», señala Rosa María Navarro, vecina de la calle Quinto Pino, quien señala que el «constante zumbido de la maquinaria durante las 24 horas del día» ha provocado que no pueda conciliar el sueño desde hace aproximadamente un mes.
Y es que los residentes destacan que, a pesar de que la residencia no ha sido inaugurada oficialmente, «los generadores nos llevan molestando un par de semanas antes del traslado de los 120 mayores de la residencia Ballesol al nuevo Centro Residencial El Zapillo».
Un hecho que ha provocado el descontento de buena parte de los residentes de Nueva Almería que comparten los espacios cercanos al edificio. Los perjudicados están valorando si recoger firmas para que técnicos del Ayuntamiento de Almería estudien algún tipo de insonorización que limite la contaminación acústica y acabe con las protestas de los residentes que sufren los motores encendidos durante toda la madrugada.
Asociación 'nueva Almariya'
El molesto sonido de los motores que están situados en la azotea del edificio para mayores, también fu denunciado por miembros de la Asociación de Vecinos 'Nueva Almariya' de Nueva Almería. El pasado mes de febrero el presidente de este colectivo, Pedro Escamilla, declaró a IDEAL el «malestar generalizado que existe en el barrio por el desagradable ruido que desprende la nueva residencia». Escamilla señaló que el sonido «ha perjudicado progresivamente el descanso de muchos vecinos».