La selección española sumó un nuevo triunfo en su gira de preparación para los Juegos Olímpicos. El rival en esta ocasión fue Túnez, que está llamada a ser una de las cenicientas en la cita de Londres. La amplia diferencia final revela la disparidad de potencial entre ambos conjuntos y este aspecto fue aprovechado por Sergio Scariolo para probar nuevas combinaciones tácticas. Sin embargo, el adversario provocó algún que otro gesto de contrariedad en el banquillo nacional, especialmente hasta mediados del segundo período.
El amistoso arrancó con un guión imprevisto. Pau recibía constantemente en el poste bajo aunque sin que reflejara esa superioridad en el electrónico. Mientras España intentaba encontrar su sitio sobre el parqué, Túnez aprovechó para marcar las primeras ventajas. Un triple de Rudy y las canastas interiores de Felipe impidieron que el asunto fuera a mayores, si bien el técnico seguía sin estar complacido con el juego exhibido por sus hombres, demasiado endebles a la hora de cerrar el rebote defensivo.
La entrada de Marc Gasol e Ibaka mostró un combinado nacional con más ritmo. Este último encadenó un par de acciones de su repertorio habitual que levantaron a la grada salmantina y animaron a sus compañeros a aumentar la intensidad defensiva. Sin embargo, la resistencia tunecina aguantó esos envites gracias a la aparición de Mejri, quien asumió responsabilidades pese a estar recién aterrizado de Estados Unidos tras probar en las ligas de verano.
Para empeorar las sensaciones, el mediano de los Gasol dio un pequeño susto tras recibir un golpe en el hombro y no volvió después del descanso. Todo se aclaró con la irrupción de Sergio Rodríguez, quien fue en esta ocasión la clave para que España encarrilara el choque ante un correoso adversario. Pese a perder el primer balón que tocó, el base canario estuvo igual de letal que durante los 'play offs' de la Liga Endesa.
Sus canastas exteriores y la buena dirección sobre el juego de sus compañeros -a pesar de la presencia de Calderón en el quinteto, que actuó de escolta- dispararon a los españoles. Los de Scariolo lograron antes del descanso la máxima renta de la primera mitad (43-25), gracias en parte a que el rival no coronó desde la personal las jugadas de '2+1' forzadas bajo el aro.
La segunda mitad siguió la misma dinámica de los minutos previos al intermedio, con un cuadro tunecino incapaz de frenar el caudal ofensivo de España. Los africanos intentaron sin éxito depositar su fe desde más allá del perímetro y sucumbieron con estrépito. La diferencia aumentó hasta límites sonrojantes y el seleccionador aprovechó para mover el banquillo y dar minutos a los menos habituales, entre ellos un Víctor Claver que se reincorporó al grupo después de firmar su contrato NBA con Portland.