La última sesión del seminario «Trastornos y tratamientos psicológicos. Hacia una nueva visión del papel de la psicología clínica, que este año ha celebrado su segunda edición en la sede del Círculo Mercantil de Almería, estuvo dedicada a la esquizofrenia. El encargado de abordar el tema fue el profesor de la UAL José Manuel García Montes, que dividió su intervención en dos partes: la primera bajo el sugerente título de 'Entre el trance y la locura: la esquizofrenia como ventana a lo inefable», y la segunda referida a las nuevas intervenciones del trastorno.
En este sentido, se refirió al 'paradigma SOTERIA' que, como el propio García Montes indica, «se inició en Estados Unidos y que persigue como objetivo reducir al mínimo el tratamiento con fármacos. Se basa en el acompañamiento al paciente, en la figura del terapeuta como guía que te da apoyo. Es la única terapia que funciona porque aunque actualmente los tratamientos químicos son mejores en cuanto a efectos secundarios, por el contrario dan peor resultados en el tratamiento de los síntomas.
El grupo de investigación de la UAL 'Análisis clínico y experimental de los trastornos del espectro esquizofrénico', al que García Montes pertenece, acaba de publicar en la prestigiosa revista Journal of Traumatic Stress un estudio en el que se demuestra que la esquizofrenia está muy vinculada con sucesos traumáticos en la infancia. El profesor explica al respecto que «el porcentaje de pacientes con psicosis (la mayoría esquizofrénicos) que habían sufrido algún tipo de trauma es alto. Concretamente, de 71 pacientes que tomaron parte en la investigación, 32 (un 45,1 %) dicen haber sufrido algún tipo de trauma en su infancia, la gran mayoría abuso físico o sexual. Otro dato interesante es que el impacto del trauma sobre las alucinaciones está mediado por la puesta en práctica de algún tipo de estrategia disociativa por parte de persona».
Causas desconocidas
García Montes insiste en que la esquizofrenia «es un trastorno, no una enfermedad porque todavía no se conocen las causas. Debemos dar un enfoque normalizador de la esquizofrenia, un trastorno que presenta cuatro síntomas: delirios, alucinaciones, conducta desorganizada y síntomas apáticos. Hay síntomas que llevan a otros: por ejemplo, si uno tiene alucinaciones eso puede llevarle a tener una conducta desorganizada pero no siempre tiene por que ocurrir así». Así pues, existen experiencias vitales que podrían no ser encuadradas dentro de una óptica psiquiátrica, ya que «efectivamente puede ser un problema o no, depende de cómo lo viva, de qué explicación le dé cada persona».
El contexto se constituye por tanto en un aspecto de especial importancia. De hecho, «en los países desarrollados la esquizofrenia tiene peor pronóstico que en los países en vías de desarrollo, donde está más normalizada, donde se acepta mejor. Y la aceptación por parte del entorno es fundamental en el tratamiento porque ayuda a las personas que padecen esos síntomas a estar más en la realidad, en contacto con los otros y también a aceptarse a sí mismo. Cómo nos relacionamos con esas experiencias, que no son racionales ni lógicas pero que son comunes en todos los grupos humanos a lo largo de la historia, es algo cultural y también personal. Tenemos experiencias alucinógenas provocadas, a propósito, a través del consumo de ciertas sustancias, o el misticismo por ejemplo; se trata de experiencias buscadas por el ser humano».
Sobre la vinculación entre el consumo de drogas y esquizofrenia, el profesor indica que «los datos son claros, sobre todo en el consumo del cannabis. Ahora bien, estas personas tienen mejor pronóstico y suelen remitir mejor frente a las que padecen este trastorno y no son consumidores. El consumo de drogas produce alucinaciones y otros síntomas similares a la esquizofrenia, a veces después de varios días de haberlas tomado. ¿Se puede decir que es esquizofrenia? Creo que se diagnostica demasiado pronto, lo que también tiene como consecuencia un peor pronóstico. Al joven que se fumó un 'porro' hace dos días le dicen: 'tienes esquizofrenia', y esto puede llevarle a una situación que genere otros síntomas de la esquizofrenia. Bajo mi punto de vista, hay que informar más en estos casos sobre la actuación de ciertas sustancias psicoactivas como el tetrahidrocannabinol (THC) en el organismo».
García Montes considera también que no existe una relación directa violencia y esquizofrenia, señalando que «si ves las estadísticas no hay relevancia, es decir no hay más delitos cometidos por personas con trastornos psiquiátricos en relación al conjunto de la población. La culpa de eso, si me lo permite, la tienen en parte los periodistas. Cuando alguien mata a otra persona si tiene antecedentes psiquiátricos se pone en la noticia».
García Montes concluye que «hay experiencias que no se pueden entender y que es un error intentar dar una explicación racional a algo que no lo tiene».