Las medidas de ahorro que la Universidad de Almería presentó recientemente a través del Plan de Eficiencia Universitaria, han sido aprobadas por su máximo órgano de gobierno.
La votación ha respaldado con mayoría el Plan Universitario con el que se reducirán gastos, tanto fijos como variables, de la UAL. De los 42 miembros que han votado el Plan de Ajuste, 30 votos han sido favorables frente a los 9 en contra y 3 abstenciones.
Con todo ello, las medidas aprobadas reestructurarán el centro universitario almeriense con cinco facultades, en lugar de ocho, que dirigirán un decano, dos vicedecanos y un secretario.
Un reparto que según ha comentado el propio rector, Pedro Molina «tendrá en cuenta las sugerencias que quieran aportarnos durante los próximos días». Esta reforma, no afectará, en ningún caso, a los estudiantes ya que el objetivo del Plan es el ahorro de costes, no de calidad en la enseñanza.
Un objetivo plenamente compartido por el presidente del Consejo Social, Joaquín Moya-Angeler, quién además de felicitar al rector por las medidas tomadas, ha apuntado que se trata de un «proceso inevitable en el que el estudiante va a tener el mismo título que antes aunque la facultad o el decanato se llame de forma distinta».
El Plan de Eficiencia basa sus líneas de actuación en torno a dos bloques, por un lado la racionalización del gasto y por otro, la eficiencia mediante el ahorro.
Para elaborar las medidas con las que la universidad gestionará sus gastos. Personal, mantenimiento y suministros han sido las primeras partidas sobre las que se ha puesto la lupa en este Plan, por ser, precisamente, a las que se destina un mayor grueso presupuestario.
A estas normas para el ahorro, se suma la ya conocida reducción de facultades y gastos más corrientes como el consumo telefónico, agua y jardinería, con las que la universidad almeriense evitará su endeudamiento y continuará con su política de calidad académica, docente e investigadora por la que están trabajando.
Tras la reunión del Consejo de Gobierno de la UAL fue el propio rector quién expresó su satisfacción por el desarrollo de la misma. Las medidas planteadas han sido avaladas por la gran mayoría de los participantes, lo que en definitiva, redunda en un apoyo para la universidad. Un refuerzo que viene a sustentar, una decisión difícil de tomar «pero lógica en tiempos de crisis» según ha declarado Pedro Molina.
No obstante, las medidas volverán a llevarse a Pleno, antes de finales del este mes, para su aprobación definitiva e implantación. Una vez que la decisión esté tomada, el Plan ha de ponerse en marcha y por delante, la Universidad tiene un trabajo duro que comenzará con la orientación a los alumnos a sus nuevas facultades y que desde el propio rectorado confían en que se realice con normalidad y que tras él, se normalice el nuevo curso académico.