El inminente bombeo de 500 litros de agua por segundo desde la Balsa del Sapo, en El Ejido, cuya situación parece crítica por la cantidad de agua acumulada, empieza a preocupar ahora en Roquetas de Mar, que también sufrirá las consecuencias de esta operación.
Dos serán los principales problemas a los que se enfrentará la localidad. El primero es la situación en la que quedarán algunos pasos de caminos rurales que atraviesan ramblas y que son cortados en días de fuertes lluvias pero permanecen abiertos la mayor parte del año. Cuando el agua de la Balsa del Sapo comience a fluir, estos pasos podrían verse cortados indefinidamente. Es el caso por ejemplo del camino de la Yegua Verde a su paso por la rambla del Cañuelo, una de las arterias de comunicación claves entre Roquetas y Vícar, y que ya cuando se producen fuertes lluvias genera importantes problemas de tráfico y más de una polémica política en el municipio roquetero.
El otro gran problema al que tendrá que enfrentarse la localidad es el de la desembocadura de la rambla del Cañuelo. La preocupación allí es doble, por un lado el grado de contaminación y malos olores que tendrán esas aguas y por otro, el efecto que pueden provocar esta situación en un municipio turístico, que verá interrumpido el paso de viandantes entre los paseos marítimos de La Romanilla y Las Salinas, separados por una desembocadura transitable casi todo el año.
Alegaciones
El Ayuntamiento de Roquetas se ha mostrado preocupado por la situación en más de una ocasión, y presentó alegaciones al plan planteado en su día por la Agencia Andaluza del Agua por los problemas que las aguas pueden generar a su paso por el término municipal.
Mientras tanto, la delegada de Medio Ambiente, Sonia Rodríguez, aseguraba esta semana a IDEAL que todos los municipios implicados deberían ser solidarios para resolver el problema de la Balsa del Sapo de la mejor manera posible.
Rodríguez afirmó que la Agencia Andaluza del Agua estudia en estos momentos una solución a los problemas planteados por Roquetas, si bien también aclara que el desagüe se va a producir en una zona de dominio público hidráulico, en una rambla, «cuya condición es la de desaguar, ni siquiera tenemos que pedir una autorización», comentaba al respecto tras recordar que las ramblas están diseñadas para eso, aunque en Almería, por la climatología existente, se generalice el uso de pasos por ellas durante casi todo el año.
En cuanto a la calidad de las aguas, Rodríguez ha reconocido que el Ayuntamiento de Roquetas ha exigido que se garantizara la calidad del agua de baño en la desembocadura y se asegurara el paso. Al respecto, la delegada asegura que se han realizado las analíticas correspondientes y «tienen unos parámetros dentro de lo aceptable», y aunque parece ser que la Balsa del Sapo soporta algún vertido de El Ejido de aguas residuales, «no sería perjudicial para la salud».
La delegada de Medio Ambiente reconoce que «nos gustaría no tener que generar problemas en Roquetas» y se remite a la solución definitiva que llegará con la segunda fase del proyecto de evacuación de las aguas de la Balsa del Sapo, que se realizará con túneles soterrados, si bien ésta no tiene aún plazos dada la actual situación económica, «y mucho es que se ha priorizado, ya que otras obras se han suspendido», comentaba al respecto Rodríguez.
También está por ver los efectos medioambientales de la operación en las praderas de posidonia de la desembocadura del Cañuelo, lo cual ha sido objeto de preocupación por parte de colectivos ecologistas y uno de los motivos de oposición al plan por parte de IU.