Toda una vida dedicada al mar no perdona y Jaime Muñoz, abderitano y patrón de la embarcación Ouljaca, perdida en Grecia tras un incendio, ayer estaba desde bien temprano en el puerto abderitano, a pesar de haber llegado a altas horas de la noche a Almería, tras ser rescatado junto a otros cuatro compañeros el pasado 20 de febrero, cuando la embarcación desde la que habían partido de Adra el 11 de febrero se prendió fuego.
El capitán del barco, acompañado de los otros tres abderitanos que formaban su tripulación: los hermanos Emilio y Antonio Vargas Juárez y Juan Miguel Torres Rodríguez, estuvieron ayer contestando preguntas, con los técnicos, la inspección y demás, pero también recibiendo el cariño de sus paisanos y vecinos. IDEAL los encontró en el puerto, a mediodía, alguno incluso vestido con algunas de las cosas que tuvieron que comprar en Grecia «porque estuvimos muchas horas empapados de agua, no nos dieron ropa para cambiarnos y tuvimos que ir a un centro comercial, donde las cosas costaban el triple que aquí», recuerda Jaime, un 'lobo de mar' que lleva 50 años al frente de embarcaciones y el accidente del pasado lunes «ha sido un susto fuerte, pero he tenido otros dos gordos y sabía que lo importante es mantener la calma. Que se meta fuego un barco no es lo mismo que vayas a pique por agua, con el fuego tienes menos tiempo y hay que actuar rápido. Yo tenía muy claro que lo primero era mi gente, y después el barco. Era peligroso, porque llevábamos mucho material inflamable, cajas de plástico y cartones para el hielo, que incluso fueron un peligro cuando echamos las barcas al mar, porque saltaban restos y temía que se prendiesen también las barcas salvavidas». En esas barcas estuvieron cerca de tres horas «un poco preocupado porque no teníamos agua ni comida» y gracias al aviso de SOS y la radio baliza fueron rescatados por un barco de bandera panameña que, al igual que ellos, se dirigía a pescar a Eritrea. «Nos subieron a bordo, parecía un campo de fútbol de grande que era, y nos dieron café caliente, fueron muy amables. De ahí nos llevaron a tierra y al médico, estábamos bien, lo único yo que tenía la tensión alta, por los nervios».
Salieron de Adra el 11 de febrero y el 14 el barco llegó a Malta y tuvieron que parar unos días por el mal tiempo, además llevaban la radio rota. En la madrugada del domingo al lunes iban por Creta, en dirección a Egipto para repostar «cuando se prendió fuego la máquina». Ahí comenzó su pesadilla, aunque la rápida acción del capitán «y los chicos, que actuaron muy bien» evitó un mal mayor. Se ha perdido el barco, pero se han salvado cinco vidas, ya que junto a estos cuatro abderitanos viajaba Orlando Magin Batista, de nacionalidad cubana.
Era la primera vez que estos cinco marineros se enrolaban en este barco, que iba hacia Eritrea con la esperanza de tener una buena pesca y regresar a Adra en julio.