La planificación familiar era un tema tabú en España hasta hace relativo poco tiempo. Sin embargo, el fortalecimiento del movimiento feminista y la mayor concienciación sobre la necesidad de una salud reproductiva hicieron que a mediados del siglo XX los métodos anticonceptivos se convirtiesen en una herramienta cada vez más indispensable en la toma de decisiones sobre el control de la natalidad.
Después, a principios de los años 90, el lema 'Póntelo, pónselo' usado en una campaña de promoción del preservativo masculino no dejó indiferente a nadie y, pese a que se dirigía a la población general, hizo mella en la juventud de la época. Todo ello, sin olvidar, que eran años inciertos donde el VIH a penas llevaba una década en la sociedad y ya daba lugar a decenas de bulos entorno a la enfermedad que no hacían más que incrementar un miedo casi irracional a su contracción.
Hoy la situación es bastante diferente, en ambos aspectos, en la planificación familiar y en el contagio de enfermedades de transmisión sexual; aunque no significa que no sea mejorable. Muchas parejas deciden ya por sí mismas que métodos usar y no todas recurren a los centros de salud para asesorarse.
De hecho, los datos que manejan en el Distrito Sanitario de la comarca del Poniente almeriense son bastante evidenciadores de esa independencia en la sociedad actual. La coordinadora de Atención a la Ciudadanía del Distrito Sanitario, Pilar Baraza, explicó a IDEAL que en la comarca tiene contabilizadas 65.613 mujeres en edad fértil (de 15 a 49 años), de las cuales realizan un seguimiento activo de su planificación familiar a 5.531, lo que se traduce en un 8,43%. Aún así, Baraza señala que están convencidos de que la planificación familiar está mucho más extendida de lo que indica este porcentaje lo que ocurre es que «hay muchas mujeres que recurren a las píldoras o a métodos de barrera sin orientación médica».
Actualmente, cualquier pareja que quiera informarse sobre la amplia oferta de métodos anticonceptivos que existen sólo tiene que acudir al centro de salud, a la consulta habitual de su médico. Allí, en función de cuestiones como el estado de salud general, la frecuencia de las relaciones, el número de parejas o los efectos secundarios, se asesorará sobre qué método elegir.
Baraza indica que no hay datos concluyentes que permitan saber con seguridad cuales son los métodos más usados en el Poniente, pero apunta igualmente que los estudios nacionales revelan como los más usados la anticoncepción hormonal (pastillas, parches, anillos o implantes) y otros de barrera como los preservativos masculino y femenino.
Sobre lo que sí disponen de datos es sobre el uso del DIU (dispositivo intrauterino) que, como debe pasar por supervisión médica, sí se recoge en una base de datos. En concreto, el último dato oficial refleja que hay alrededor de 600 mujeres en el Poniente que usan este sistema para evitar embarazos no deseados.
Las vivencias de cada persona, su cultura, su realidad social y económica son elementos determinantes para la elección de un método u otro y, aunque cada mujer debe elegir el suyo de forma libre, Pilar Baraza insiste en que una de las principales recomendaciones que hacen es el uso del preservativo «porque tiene doble finalidad», insiste.
No en vano, pese a la amplia gama actual de métodos anticonceptivos es una realidad palpable, y no exclusiva del Poniente, que se siguen produciendo embarazos no deseados y que terminan en interrupciones voluntarias de la gestación. La coordinadora de Atención a la Ciudadanía del Distrito Sanitario apuntó que, en la comarca, la cifra ronda el millar cada año.
Destaca también que un buen porcentaje se refiere a mujeres inmigrantes y apunta que, desde hace años, están trabajando en esta materia para extender prácticas de planificación familiar en culturas donde no es una prioridad.
Como ejemplo, y de forma pionera, hace algunas semanas que están desarrollando en el centro de salud de Las Norias (El Ejido) una medida consistente en una especie de rotafolio donde, con dibujos y textos en varios idiomas, se informa a las mujeres inmigrantes sobre este asunto, además de incluir recomendaciones para profesionales sobre cuestiones como en qué cultura está más vetado el aborto. Baraza explica que se trata de una medida puesta en marcha a raíz de un proyecto de investigación que realizan de forma conjunta con el Centro para el Estudio de las Migraciones y de las Relaciones Interculturales (CEMIRI) de la Universidad de Almería.
Además de esta novedad, en el Distrito Sanitario de Poniente llevan años realizando labores de asesoramiento en planificación familiar en los propios asentamientos de inmigrantes o aprovechando las comisiones de participación de las unidades de gestión clínica para organizar charlas sobre esta materia. De hecho, también en Las Norias, , se ha ofrecido un taller sobre planificación familiar en parejas extranjeras a través del proyecto de convivencia intercultural que desarrolla Codenaf, con un acuerdo con la Obra Social La Caixa y el Ayuntamiento ejidense. Así, aprovechando también otros recursos como los que ponen a disposición Servicios Sociales en los núcleos ejidenses de Pampanico o Matagorda se han hecho actuaciones de asesoramiento, en este caso, para mujeres de etnia gitana; o bien se introducen cuestiones de salud sexual en las clases para español que se han dado en El Ejido, La Mojonera o Vícar.
Al margen de la actuación específica que desarrollan con colectivos como los inmigrantes, Pilar Baraza destaca el programa 'Forma Joven' a través del cual hacen promoción de la salud en los adolescentes dentro del ámbito escolar. De esta forma, los profesionales sanitarios se desplazan a los institutos que forman parte de este programa para realizar distintas charlas grupales y atender también cuestiones individuales. «Es una edad frágil en este terreno, muy impulsiva, y en las charlas se insiste en cuestiones como los distintos métodos anticonceptivos o la libertad de las chicas para decir que no», indicó Pilar Baraza.
A veces, los métodos anticonceptivos fallan y otras veces ni siquiera se usan. En esos casos de emergencia existe al posibilidad de recurrir a la píldora poscoital que, en la comunidad andaluza, no necesita de prescripción médica y puede tomarse hasta 72 horas después de la práctica sexual, aunque no es en ningún caso una píldora abortiva, ni protege contra posteriores relaciones de riesgo o en la transmisión de enfermedades. En los centros sanitarios de la comarca de Poniente se distribuyen cada año entre 150 y 200 píldoras del día después, pero su uso está más extendido aún a través de su dispensación en los propios establecimientos de farmacia.
Hace ya dos décadas que se intensificaron las campañas informativas sobre la necesidad de elegir cuantos hijos se quieren tener y cuándo hacerlo. Hace veinte años que las administraciones trabajan ya con plena conciencia sobre la necesidad de establecer pautas claras de planificación familiar para lograr padres y madres más responsables con su sexualidad.