El autoempleo se está convirtiendo en tiempos de crisis en una balsa de auxilio para muchos desempleados que han encontrado en el trabajo por cuenta propia una salida laboral que les ayude a afrontar las miles de cargas económicas y familiares. Una posibilidad para la que el Ayuntamiento de Almería ofrece las herramientas necesarias y que durante el inicio de la depresión económica que azota al país ha dado sus frutos.
Más de 300 empresas -en concreto, 321- han nacido en la capital desde el año 2007 'al abrigo' del servicio municipal de empleo, que han dado origen a 391 puestos de trabajo. Datos que, para la concejala del ramo, Ana Martínez Labella, suponen una grata satisfacción puesto que aunque el empleo no es competencia de los ayuntamientos, el de la capital «está poniendo su granito de arena».
Lo hace a través del CREA -Centro de Recursos Emprendedores de Almería-, un servicio que ofrece información y asesoramiento, realiza estudios de viabilidad de las iniciativas que pretenden ponerse en marcha para garantizar al máximo su pervivencia y, además, ayuda a gestionar con las entidades bancarias microcréditos que permitan la financiación del negocio, lo que garantiza, con el respaldo municipal a la idea, la concesión del préstamo.
«El CREA funciona desde hace 10 años, pero quizás es uno de los servicios más desconocidos del Ayuntamiento», lamentaba ayer Martínez Labella durante el balance que realizó de los últimos cinco años, a la vista de los resultados que aún así obtiene ejercicio tras ejercicio.
«Es un trabajo pequeño pero importante», defendió la edil. Y prueba de ello es, a su juicio, que a tenor de los datos registrados durante este tiempo, «el Ayuntamiento ha ayudado a crear una empresa cada cinco días», desechando las que no serían viables y ahorrando por tanto el correspondiente coste y frustración al emprendedor.
Perfil del nuevo empresario
En cuanto a las características del emprendedor, Martínez Labella destacó ayer la evolución experimentada en los últimos años. De hecho, según indicó, antes de la crisis, las personas que se dirigían al servicio municipal de creación de empleo eran principalmente mujeres, de entre 30 y 45 años, con experiencia laboral, estudios primarios, secundarios o FP. Sin embargo, desde el inicio de esta fatal etapa, asegura la representante municipal, se ha registrado un cambio de sentido y, en la actualidad, el perfil mayoritario del emprendedor es «varón, desempleado de larga duración, de entre 30 y 45 años, que recurre al autoempleo cuando ha agotado el subsidio y utiliza el dinero recibido por el despido para crear su propia empresa».
Durante este tiempo, también ha sufrido variación el autoempleo en inmigrantes. «Hoy en día, los inmigrantes que se dirigen a esta oficina, dispuestos a iniciar una empresa, tienen un fuerte arraigo social y familiar, es decir, están plenamente asentados, desde hace más de 10 ó 15 años, y quieren seguir viviendo en la ciudad y desarrollando aquí su actividad porque, de momento, no se plantean volver a su país».