Si hace una década, los cursos de verano que organizaba el municipio de Vélez Blanco, contaban con 28 alumnos, en esta edición han sido 110 los inscritos. El éxito creciente ha ido en paralelo a la gran calidad de los seminarios y del festival de música barroca y renacentista que se celebra simultáneamente por las noches en el emblemático castillo. Pero además, esa creciente adhesión se debe achacar a la singularidad del curso de verano que «no es un seminario al uso en el que un ponente imparte una conferencia y los alumnos escuchan, sino que aquí se involucra directamente todo el pueblo», explica Fernando Martínez, catedrático de la UAL y codirector del curso junto a Leopoldo Pérez Torrecillas, profesor titular del Real Conservatorio Profesional de Almería.
Por la mañana, los alumnos del curso 'Música y Cultura en tiempos de Tomás Luis de Victoria y Luis de Góngora y Argote', llegan preparados para participar en los talleres de clavicordio, órgano, cuerda, danza y coro. Este año, como novedad, se imparte un curso de sacabuche, dirigido por Francisco Blay Martínez, profesor de trombón y música de Cámara de la academia de la Fundación Said Barenboim. El programa incluye un concierto protagonizado por los alumnos el próximo día 30. Una vez acabados, asisten a las conferencia, abiertas a todo el mundo y a las que asisten personas del pueblo, por lo que «hay una implicación total y una participación muy activa por parte de todos, no solo de los alumnos oficiales», aclara Fernando Martínez. En la conferencia inaugural, los asistentes pudieron disfrutar de las disertaciones de uno de los más prestigiosos hispanistas europeos, Giovanni Muto, catedrático de la Universidad de Nápoles, que habló sobre el marqués de los Vélez, virrey de Nápoles.
Todo esto en lo referente a la parte más académica, porque por la noche, Vélez Blanco se traslada a otra época y se imbuye del espíritu barroco gracias a los conciertos que acoge el Castillo. «El patio del Castillo está quedando pequeño ante la gran expectación que generan los conciertos», comenta Fernando Martínez, debido a que «los amantes de la música antigua tienen una excelente ocasión de disfrutar de grupos y organizaciones que han pasado por el Festival de Granada, de Santander o por grandes festivales europeos. Los turistas que están aquí durante el verano aprovechan y disfrutan de un espectáculo cultural de gran calidad», concluye el codirector del curso, sobre un curso al que avalan diez años de experiencia. El curso y el festival musical supone una completa inmersión cultural que los alumnos valoran ya que suelen repetir en las siguiente ediciones.
Bach y Haendel protagonizaron el repertorio escogido en el primer día de conciertos, en un repaso a los caminos del Alto Barroco. Ayer, la jornada musical corrió a cargo de Ars Combinatoria y de la música medieval hispánica, que recordaba el Camino de Santiago.
Historia y cultura
El prestigio de las actuaciones musicales combina con el entorno de lujo de lujo en el que se celebran los conciertos, el Castillo de Vélez Blanco, joya renacentista. Durante 2006 se cumplieron quinientos años del inicio de su edificación, que se ejecutó por orden de Pedro Fajardo y Chacón, primer Marqués de los Vélez. Su exterior tenía apariencia de fortaleza mientras para el interior se reservaba un halo de vivienda palaciega. Su construcción bebió de las fuentes arquitectónicas del Renacimiento italiano. En 1507 se creó oficialmente el Marquesado de Los Vélez integrado entonces por Vélez Blanco, María, Vélez Rubio, Chirivel, Cuevas, Portilla, Oria, Albox, Cantoria, Partaloa, Albanchez, Benitagla y Zurgena. Era uno de los señoríos más extensos de esta zona norte del Reino de Granada. Todos estos acontecimientos han tenido una trascendental importancia en la conformación de la Comarca de Los Vélez y eso se trasmite a los turistas y a los propios visitante que conviven durante esta semana en un entorno histórico y cultura muy relevante.
El legado de vestigios mudéjares, renacentistas y barrocos confiere aún mayor encanto al pueblo de Vélez Blanco, que esto días cuenta con una notable población flotante atraída por la música y la historia. Pero es Castillo del siglo XVI, que acoge la mayor parte del programa de conciertos, el monumento emblemático que despierta mayor interés. Desde la administración local han destacado el revulsivo que suponen los cursos de verano como herramienta estratégica para atraer al turismo que busca experiencias sensoriales alejadas de lo convencional y una programación cultural de gran calidad.