La informática volvió a jugar una mala pasada. Algunos de los letrados que, verbalmente, conocían que en la mañana de ayer podía haberse levantado el secreto de sumario sobre las partes que aún tenían el decreto judicial -o sus procuradores- se dirigieron ayer hasta los juzgados de Canónigo Molina Alonso con el objetivo de recoger el auto y la copia de las investigaciones. Pero no pudo ser así. Un fallo informático impidió a las partes llevarse su correspondiente DVD con los tomos digitalizados en su interior. «No se podían copiar, y había cuatro tomos que aún no se habían digitalizado», indicaron ayer fuentes judiciales.
Ante el problema, y por si el error fuera de los ordenadores de los juzgados de Oliveros, agentes judiciales habrían ido a una copistería cercana con el objetivo de efectuar las reproducciones en dicho establecimiento, así como obtener copias de los tomos del sumario que aún no habían pasado por el escáner. Pero ante la imposibilidad de hacer los duplicados tampoco allí, no será, al menos hasta hoy a mediodía, cuando los letrados de las partes personadas en el caso puedan acceder a su correspondiente ejemplar de las investigaciones judiciales del Caso Poniente.
Cabe recordar que, ante el grueso de folios y más folios con los que cuenta la investigación -se presume que es la más grande jamás iniciada en Almería con sus más de 60.000 folios de instrucción, aún abierta- la Consejería de Gobernación y Justicia encargó la digitalización del sumario a una empresa externa. Los juzgados andaluces aún trabajan mayoritariamente en papel, al contrario de las instancias de Madrid o Valencia, en la que la digitalización judicial ya está completamente implantada.
Dicha digitalización se culminó hace meses, si bien el secreto decretado por parte de la magistrada instructora del Caso, Montserrat Peña, mantenía las copias digitales 'bajo llave'.
Según indican fuentes judiciales, algo parecido ha ocurrido ya anteriormente, tanto en el levantamiento del secreto sobre los primeros 22 tomos de la instrucción, como a la hora de obtener la copia de las grabaciones de las conversaciones telefónicas -para poderlas cotejar con las transcripciones de la Policía Judicial-.
En principio, si todo va bien, los procuradores y los letrados podrán recibir hoy lo que, aseguran, llevan esperando desde la Operación Poniente, el contenido de la investigación con el que poder comenzar a hilvanar la defensa de sus clientes.