Actitud provocadora, impresionismo, fijación por la mancha de color, cambio de sentido en la fotografía, bombazo en su tiempo, avanzados, a contracorriente en su época y convertidos luego en maestros, antropólogos con la cámara e incluso hasta malditos. Todas esas calificaciones pueden darse tanto a las personalidades de Rafael Sanz Lobato y a Cristóbal Hara como a sus creaciones fotográficas. Fueron aportadas indistintamente por Pablo Juliá, director del Centro Andaluz de la Imagen - Centro Andaluz de la Fotografía (CAI - CAF), y por José Font de Mora, director de la Fundación Foto Colectania.
Hubo, pese a la diferencia de consideraciones, un acuerdo total. Se trata de dos personas incómodas e incluso de dos fotógrafos incómodos porque tanto antes como ahora dicen lo que piensan y como lo piensan. Y mucho de tal decir y de tal pensar se puede contemplar en la exposición que, bajo el título 'Trabajos de campo', se inauguró ayer en el CAI - CAF como segunda muestra de este nuevo curso tras 'Espacios abandonados', de la libanesa Dalia Kamissy, que se abrió el pasado martes.
Realidad
Los dos centros organizadores han recurrido a esa expresión propia de la Antropología por entender que los dos fotógrafos también han realizado un trabajo de investigación sobre la realidad con su instrumento de faena, la cámara, y ambos tienen en el pensamiento un libro en el que se eternicen sus descubrimientos. Reconocen, no obstante, que, mientras Rafael Sanz Lobato ha reivindicado la fotografía antropológica, que entiende no como el simple disparo del objetivo al llegar a un lugar, sino como captación de imágenes después de un conocimiento profundo de esa realidad, Cristóbal Hara siempre ha negado esa calificación para su trabajo porque el objetivo fundamental que ha perseguido ha sido la transformación de la fotografía clásica.
El Centro Andaluz de la Imagen - Centro Andaluz de la Fotografía (CAI - CAF) y la Fundación Foto Colectania han querido plantear al espectador un juego en base a la resonancia del trabajo de estos dos fotógrafos aparentemente similares y realizados, respectivamente y en su mayoría, durante los años setenta y durante los años noventa del pasado siglo. Tienen un protagonismo especial las imágenes de dos series: 'Bercianos de Aliste', de Rafael Sanz Lobato, y 'Lance de aldea', de Cristóbal Hara.
Historias
Para José Font de Mora las fotografías de Rafael Sanz Lobato presentan una estructura de reportaje, cuentan una historia, tienen un modo narrativo y las creaciones de Cristóbal Hara, por el contrario, presentan un punto de rareza, pueden llegar a los extremos y realiza todo un juego de formas y colores. Puede sostenerse que ambos, pero sobre el segundo, cuentan con las imágenes que han captado «su historia, su propia historia, y tal vez no la historia que espera el espectador» de tal manera, entre otros ejemplos, que las instantáneas de 'Lances de aldea' son reconocidas y acogidas, aunque por diferentes razones, tanto por taurinos como por antitaurinos como instrumentos para apoyar sus respectivas y contrarias opiniones.
Un elemento más une a los dos fotógrafos y que CAI - CAF y Fundación Foto Colectania han destacados. No se trata de otra cosa más que de la difusión de los trabajos de dos profesionales españoles de amplia trayectoria junto con la valoración de las mismas al tratarse de autores sin una suficiente difusión a pesar de la solidez de sus trabajos. Es opinión unánime la influencia de ambos, de una manera especial de Rafael Sanz Lobato, en Cristina García Rodero, así como, desde otra perspectiva, su destacado papel en el reportaje humanista.