El colegio más antiguo de Almería, la Compañía de María, recibió ayer, de manos del alcalde Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, el Escudo de Oro de la ciudad por «la trascendencia y significado de su labor educativa durante décadas, por su relevancia y arraigo en la ciudad, y por ser parte indisoluble de la historia de Almería», según decía el acta de aprobación de la insignia al centro educativo.
Así, en un acto celebrado en la mañana de ayer en el patio del colegio, y ante la presencia de cientos de alumnos del centro, el alcalde entregó el Escudo de Oro al director, Pedro Mena. Previo a ello, Rodríguez-Comendador descubrió además una placa conmemorativa de los 125 años de presencia de esta institución en Almería.
Con ello, decía el alcalde, se salda «una deuda» que la sociedad tenía con este colegio, por el valioso servicio prestado durante tantas décadas. «Detrás del proyecto formativo hay una larga historia de tradición pedagógica y humanística, que se inició en el siglo XVII».
En efecto, este colegio tiene su origen en la fundación de la Compañía de María por Santa Juana de Lestonnac en Burdeos (Francia), que fue la primera en instruir a las mujeres. De la misma manera, cuando la Orden llegó a Almería a través del Obispo José María Orberá, fue el comienzo de la enseñanza femenina en esta ciudad, circunstancia que, hasta el momento, estaba vetada. Tal y como cuenta el director del centro, Pedro Mena, «Orberá reunió los fondos para abrir el colegio, y trajo a seis religiosas de Navarra para comenzar a desarrollar la enseñanza de mujeres, pues quedó sorprendido de que las mujeres aquí no supieran prácticamente leer ni escribir».
1.400 alumnos
Así, en 1885, se fundó este convento-colegio, que en aquella época albergaba a unas 150 alumnas. Hoy, y después de que en los 70 pasara a ser colegio mixto, cuenta con más de 1.400 alumnos, desde Educación Infantil hasta Bachillerato y Formación Profesional. Cuenta además con una residencia en la calle San Leonardo, y alberga en su interior una iglesia en la que se encuentra enterrado el Obispo Orberá, de quien Pedro Mena destaca su legado de humildad y ayuda a los demás.
De hecho, esos son los principios bajo los que continúan formando a generaciones de almerienses. «Educamos en los valores cristianos de servicio a los demás», afirma el director del centro. «Hay un lema, 'tender la mano', tender la mano a quienes más dificultades tienen, y eso inspira al colegio desde su nacimiento». «Además, la Compañía de María es una Orden que se ha adaptado siempre bien a los nuevos tiempos, y ha tenido la capacidad de renovarse e ir viviendo según demandaba la sociedad», explica Pedro Mena, quien se muestra profundamente satisfecho de la distinción de la ciudad a este centenario colegio.