Este año la primavera será un auténtico infierno para los alérgicos. El motivo, las lluvias que durante todo este invierno han llegado a nuestra provincia. La alergóloga del Servido de Alergología del Hospital Torrecárdenas de la capital, Sergia Cruz, señala que es debido a la «polinización», que depende de «las lluvias de otoño e invierno, y a partir de diciembre hasta febrero ha llovido mucho», por lo que las concentraciones de polen «son mucho más altas que años anteriores».
El año pasado este servicio contabilizó más de 4.100 consultas, lo que supone que al día se atendieron a más de once pacientes.
Aunque las consultas de este servicio están programas, hay una agenda establecida, «los pacientes que viene consultando problemas de alergias al polen han aumentado desde hace unas tres semanas, y los síntomas han coincidido con los cambios de temperatura que está registrando la provincia de Almería.
Las alergias más frecuentes son las «gramíneas y luego las malezas y malas hierbas, como la conocida como cenizo, salsola, artemisa, parietaria y de olivo». Aunque en Almería el clima siendo costero y húmedo no conlleva tantos problemas como en otras provincias de interior.
Sergia Cruz indica que «nosotros las recomendaciones que les damos, una vez confirmada la alergia, son medidas de control ambiental, normas y recomendaciones para intentar que exposición sea lo menor posible», aunque con estas recomendaciones no se puede evitar por completo la exposición a la alergia.
Al salir a la calle los pacientes deben llevar gafas de sol, las ventanillas cerradas en los vehículos, no ir a las zonas con muchas hierbas, como el campo. Pero solo son medidas generales.
Los tratamientos sintomáticos se empiezan con los antiestamínicos y luego pasan por espráis con corticoides para reducir la inflamación de la mucosa y el colirio para la conjuntivitis.
Para el polen la alergia más frecuente es la rinitis, que viene con estornudos, congestión nasal, picor de nariz, y también con síntomas en los ojos como enrojecimiento y lagrimeo. Algunos pacientes, explica Cruz, tienen síntomas que derivan en asma y problemas de respiración.
A veces su tratamiento es preventivo, con el objeto de evitar las crisis, o bien son tratamientos sintomáticos. Los especialistas deben valorar la intensidad del cuadro, la frecuencia de los síntomas y si el paciente está sensibilizado a uno o varios.
Dependiendo de la intensidad se le administra productos sintomáticos o bien de prevención, como es el caso de la vacuna, que se puede administrar de forma subcutánea o en gotas, y lo último que ha salido al mercado, los comprimidos para las personas con alergia a las gramíneas.
La vacuna, explica la alergóloga, modifica el curso natural de la enfermedad alérgica, puede prevenir la evolución hacia el asma y que se hagan alérgicos a otras alergias ya que los pacientes con alguna alergia tienen predisposición a otras. La vacuna es el único tratamiento etiológico, es decir, que trata la causa de la enfermedad, por lo que puede llevar a la curación del paciente o a una gran mejoría de sus síntomas y la frecuencia de los mismos. Y esto conlleva una mejora en la calidad de vida del paciente, porque aunque la rinitis «no es una enfermedad grave, si afecta a la calidad de vida». Los tratamientos para las personas con alergia no crean tolerancia, por lo que pueden ser administrados durante años.
Los meses de mayo y junio se prevén los peores para los alérgicos en nuestra provincia, aunque depende de las condiciones meteorológicas. Desde el Servicio de Alergología del Hospital de Torrecárdenas se intenta orientar al paciente durante los meses que se prevén más duros para que tengan la medicación a mano.
Sergia Cruz, indica que durante la Semana Santa las concentraciones de polen fueron altas, pero ahora, con estos días de lluvia, han bajado. Aunque con los días soleados y secos, se empezaran a detectar concentraciones altas de polen en nuestra provincia.
Aunque los síntomas suelen ser sospechosos, la rinitis alérgica por polen se repite en la misma época y aunque familiares tomen medicación, esta está prescita para ellos y no debe ser usada por otras personas, ya que a cada individuo debe tratarse de forma independiente, porque depende de los antecedentes que tenga, si tienen otras enfermedades, por ello es necesario acudir al médico de cabecera, que recetará el medicamento más adecuado y si lo estima oportuno, en la mayoría de los casos, son derivados al especialista «para que nosotros ld realicemos el estudio necesario para saber a qué es alérgico el paciente y administrar el tratamiento más adecuado», explica Cruz.
La vacuna, explica la alergóloga, modifica el curso natural de la enfermedad alérgica, puede prevenir la evolución hacia el asma y que se hagan alérgicos a otras alergias ya que los pacientes con alguna alergia tienen predisposición a otras.
Los consejos de los expertos se repiten todos los años. Acudir al médico y al alergólogo, y evitar en la medida de lo posible las exposiciones a los alérgenos.Y además, quienes tienen serios problemas de asma disponen de la posibilidad de inscribirse en el programa Aire, gestionado por la empresa pública de emergencias 061, su objetivo es tener fichados a todos los asmáticos para garantizarle una asistencia precoz ante cualquier crisis respiratoria grave.
Para inscribirse en este programa basta con llamar al teléfono 902 505 061, una forma de estar prevenido para soportar los episodios más duros del asma.