La presión de tener que alcanzar una final atenaza a Rafa Nadal, quien se quedó en puertas de luchar por el título en el Masters 1000 de Indian Wells al perder en penúltima ronda con el croata Ivan Ljubicic, por 3-6, 6-4 y 7-6 (1), en dos horas y 34 minutos. Una lástima porque el manacorense tuvo el triunfo en su mano cuando había ganado el primer set con relativa comodidad y manejaba el segundo con 3-2 y 0-40 favorables.
Pero desperdició la ocasión y luego le pesaron las piernas, la responsabilidad, la inactividad de un mes y medio. Y, sobre todo, el poderoso servicio del balcánico, un cañonero capaz de meter el primer servicio de 220 km/h, de hacer 13 'aces' y de conseguir casi el 80% de los puntos jugados con su primer saque. Victoria justa del veterano Ljubicic, número 20 del mundo que se mete en el gran duelo por un Masters 1000 desde que lo consiguiera en Miami hace un lustro.
Nadal dijo que alcanzar su quinta semifinal consecutiva en pista rápida de California ya era un éxito pero en su fuero interno quería más, mucho más. En ausencia de Federer y Djokovic, eliminados antes de tiempo, sentía que tenía el camino libre. Pero le falló profundidad en su juego, agresividad en los momentos finales, dar un paso hacia adelante para que el croata se sintiera acosado. El 7-1 del 'tie break' final deja bien claro que, por más que sus sensaciones eran magníficas y asegurase que se sentía incluso mejor jugador que antes, todavía le falta tenis.
Horas antes de caer ante Ljubicic, Nadal completó un feliz entrenamiento en dobles al meterse en la cita decisiva. Soñaba todavía con poder emular al estadounidense Jim Courier, que ganó las dos modalidades hace casi dos décadas. Junto al barcelonés Marc López, derrotaron al sueco Simon Aspelin y al australiano Paul Hanley -cuarta pareja del mundo-, por un doble 6-4, en una hora y 26 minutos. En la final se enfrentarán al canadiense Daniel Nestor y el serbio Nenad Zimonjic, los dos primeros clasificados en el 'ranking' mundial de la especialidad.
Derrota de Robredo
Una buena noticia posterior al triste desenlace del choque de cuartos en el que Tommy Robredo había caído ante el estadounidense Andy Roddick, por 6-3 y 7-5, en 78 minutos de intenso toma y daca entre dos jugadores que mostraron un saque extraordinario. A pesar de que el cañonero estadounidense ganó el 97% de los puntos con su primer servicio, nada menos que 35 de 36, el choque se decidió por algunos errores concretos del español, más inconsistente en los momentos clave.
Roddick estuvo a punto de romper el saque a Tommy cuando el marcador iba 3-2 a su favor y 0-30, pero el español le dio la vuelta a la situación sin alterarse lo más mínimo. No lo logró poco después con 4-3. En esa ocasión debía remontar un 40-15. Roddick se hizo con el juego y no perdonó luego con su terrorífico saque. El choque se equilibró en la segunda manga. Ambos se mostraron confiados con su servicio hasta que Robredo, con 5-5, cometió una doble falta que puso en bandeja el éxito a su oponente. En las próximas horas, Roddick se medirá en semifinales al ganador del partido entre el escocés Andy Murray y el sueco Robin Soderling.
La historia, los precedentes, ya advertían sobre la dificultad del compromiso para el catalán. Roddick y Robredo se habían enfrentado hasta ahora en 10 ocasiones y en todas ganó el estadounidense. Y en todos esos duelos, el gerundense sólo le ganó un set. Pese a la derrota, Robredo ha firmado el mejor resultado de su carrera en Indian Wells tras eliminar al ucraniano Sergiy Stakhovsky, al israelí Dudi Sela y al chipriota Marcos Baghdatis, verdugo de Federer, el indiscutible número uno del mundo a día de hoy.