Cuando la crisis económica ha reducido el pastel económico, nadie quiere tener que compartir su porción con el Estado. Y con estos condicionantes, la economía sumergida ha tocado cotas impensables. De hecho, si todo el dinero negro se pudiera juntar y repartir por igual entre todos los almerienses, cada uno se llevaría una bolsita a casa con 4.919 euros, los que supuestamente oculta cada ciudadano de la provincia al fisco.
Según informaron ayer los Técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda (agrupados en el sindicato Gestha), en la provincia de Almería, el dinero negro es un 24,6% del Producto Interior Bruto. Esto es, de cada cuatro euros, uno no pasa por la caja de Hacienda. Ni la huele. Y esto supone que 3.383 millones de euros circulan en la economía sumergida cada año, escapando al control fiscal y evadiendo impuestos. Para que sea más gráfico: el dinero que no cotiza podría pagar 13 soterramientos al año.
Es precisamente la crisis económica la que ha potenciado la circulación evasiva de capitales. Los técnicos de Hacienda cifran el incremento del dinero negro circulante en un 35,3 por ciento en la última década, según el desglose provincial del último 'Informe de Economía Sumergida 2000-2009' elaborado por el colectivo.
Tres tranvías evadidos
Según las estimaciones de los Técnicos de Hacienda, la aplicación de un plan antifraude eficaz que redujera en 10 puntos porcentuales la tasa de economía sumergida y la situara en los niveles existentes de media en la Unión Europea, el incremento de la recaudación, sólo en la provincia de Almería, sería de 504 millones de euros anuales, lo que costaría hacer tres redes tranviarias metropolitanas, y mucho más de lo que va a ingresar el Estado a partir de verano cuando comience a aplicarse la subida impositiva aplicada al Impuesto sobre el Valor Añadido -el IVA, el principal impuesto indirecto-.
La principal conclusión que se puede extraer de estos datos -lo dicen abiertamente los técnicos fiscales- es que ha sido precisamente el boom inmobiliario el que ha elevado a niveles históricos la evasión fiscal. Y que esta haya provocado que la economía creciera a un ritmo mucho mayor que lo hizo la recaudación, debido a esta «evasión» en el sector constructor y promotor, «donde las operaciones especulativas de compra y venta inmobiliarias encontraron su caldo de cultivo».
Con estas cifras, los técnicos de hacienda elevan a 711 euros los que cada almeriense debiera pagar anualmente más a Hacienda en el caso de que todos y cada uno de los movimientos de capitales pasaran por la caja estatal.
Estas cifras dejan por cortas las previsiones expresadas por el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho. En una de sus últimas apariciones públicas, reconoció que la economía sumergida en España podría cifrarse en un 20 por ciento de su PIB, esto es, casi cinco puntos por debajo de lo que ayer aseguraron los técnicos del ministerio que dirige Elena Salgado.
Ayer, consultado por este periódico, el diputado socialista en el Congreso Juan Callejón, aseguró que la lucha contra el fraude fiscal «continúa siendo una prioridad para el Gobierno», pero que, a pesar de todo, «no se puede tener un inspector de Hacienda detrás de cada ciudadano». En este sentido, abogó por que la sociedad en general colabore con el fisco, el único método «para mantener las prestaciones sociales del Estado a los parados, la sanidad pública, la educación y otros servicios que suponen casi la mitad del presupuesto del Gobierno». Y especialmente se refirió a los empresarios y a los sindicatos como entidades que deberían denunciar estos casos.
La recaudación tributaria ha caído en los últimos tres años, debido a la caída de la actividad económica de la provincia de Almería, un 71,72 por ciento, situándose en 286 millones de euros en cifras del pasado año 2009. Las partidas más perjudicadas por la crisis y el fraude fueron, según Gestha, el IVA y el Impuesto de Sociedades (que bajaron un 225,63 y un 71,25 por ciento respectivamente en el último trienio).