Tensión y nervios en el arranque de la Selectividad

Los alumnos en el Aulario II, esperando a comenzar con el examen de Inglés. /IDEAL
Los alumnos en el Aulario II, esperando a comenzar con el examen de Inglés. / IDEAL

Las pruebas comenzaron ayer con casi 400 alumnos más que en la anterior convocatoria repartidos por las diferentes sedes de la provincia | Profesores y padres acompañaron a los jóvenes en una primera jornada plagada de emociones

JAVIER NAVARROALMERÍA

Los Aularios I y II de la UAL, así como los IES Aguadulce, de Roquetas de Mar, Fuente Nueva, de El Ejido, Cura Valera, de Huércal Overa, Cardenal Cisneros, de Albox, y Abdera, de Adra, se abrieron ayer como sedes para albergar la PEvAU, a la que padres y alumnos, como se pudo comprobar ayer, siguen refiriéndose como Selectividad.

Jornada de nervios y tensión, de pasillos y de repasar juntas a las aulas los apuntes a última hora, tratando de apurar hasta el último momento antes de comenzar las pruebas. Aunque los profesores que acompañaron a los estudiantes coincidieron, en su gran mayoría, en que se trata de «una prueba asequible para el que ha hecho un buen año», también reconocían que «cada alumno es diferente y algunos pueden acusar los nervios».

Al frente de esta operativa, durante tres días está Manuel Gámez, director del Secretariado de Acceso y Relaciones con Enseñanzas Medias, que indicó que las primeras horas, que correspondieron con el examen de Lengua, fueron «las de más nervios, pero una vez pasado el arranque, cuando los alumnos ya ven los exámenes, esos nervios se van a menos, ya que comprueban que realmente el trabajo lo han hecho en los centros y vienen perfectamente preparados».

Mensaje de tranquilidad

Gámez resaltó que es necesario desdramatizar el momento de afrontar la Prueba de Evaluación de Acceso a la Universidad, ya que la gran mayoría de los aspirantes ya han demostrado sobradamente en sus respectivos centros que están capacitados para superarla.

Los datos indican que este año hay 3.110 alumnos matriculados, «por lo que cabe resaltar que son casi 400 más respecto al anterior», de los que 200 se presentan para subir nota «en la fase de Admisión, al no haber llegado en 2017 a la puntuación que necesitaban para conseguir plaza en la carrera que desean cursar», y 75 proceden de Ciclos Formativos Superiores. El resto son de Bachillerato, y el reparto se ha efectuado por proximidad geográfica en las sedes antes citadas.

Manuel Gámez reconoció que este incremento de alumnos, circunstancia más destacable de la edición de este año, ha provocado que al principio se vieran «un poco desbordados», pero la jornada transcurrió con total normalidad «gracias al equipo de profesores y al gran equipo que hay dentro de la Sección de Acceso de la Universidad de Almería».

Por lo demás, no se registraron mayores incidentes y «la dinámica de siempre, la maquinaria está en marcha y solo ha habido alguna pegatina que no coincide, algún niño que viene sin el DNI, los estados de nervios y lo habitual, pero siempre la máxima de que la UAL lo que trata es de quitarles toda esa tensión a los chavales, todo se corrige, todo se soluciona buscando lo más fácil para el alumno». Hasta mañana se seguirán celebrando las pruebas y posteriormente los exámenes serán corregidos. El día 21 saldrán las notas y ya empezarán los estudiantes a pensar en sus procesos de preinscripción de sus estudio.

Gámez reconoció que «esperemos que nosotros nos ocupemos de ellos, y que el año que viene los veamos por aquí para formarlos, y que sean estudiantes universitarios tan buenos como los que tenemos, sabiendo en todo caso que cada vez es mayor la cantidad de alumnos que eligen la Universidad de Almería una vez superada esta prueba».

En ese sentido, «se trabaja para que la oferta educativa de la UAL sea mayor, aunque ya es bastante amplia», y resulta atractiva para quienes realizan la PEvAU, «si bien no todos se quedan aquí». Tras lo ocurrido en Extremadura con la filtración de exámenes y la decisión de repetir las pruebas, desde la Universidad de Almería se mandó un mensaje de tranquilidad, ya que el proceso, tal y como está concebido en Andalucía, no admite trampas ni anomalías. Gámez fue rotundo al asegurar que «hasta que no pasa media hora, no sale ningún examen, y antes se custodian de manera que no se pueda acceder a través de redes; me atrevo a decir que, tal y como está montado el sistema, es imposible que haya algún problema». También se quiso reconocer la gran labor del profesorado de Secundaria, en una fluida relación con la Universidad de Almería.

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