Los besos no tienen género

Las participantes en la 'besada lésbica', ayer, en el campus de la Universidad de Almería./V. J. H. B.
Las participantes en la 'besada lésbica', ayer, en el campus de la Universidad de Almería. / V. J. H. B.

Colega y la UAL organizan una 'besada' en el campus «para dar visibilidad a las lesbianas' | La lluvia que cayó por la mañana restó participantes en esta convocatoria del Día de la Visibilidad Lésbica

VÍCTOR HERNÁNDEZ BRUALMERÍA

No fueron muchas. Más bien pocas. Y precisamente ésa es la mejor demostración de que existe un problema. El campus de la Universidad de Almería fue, ayer, escenario de una 'besada lésbica', un acto en el que, a través de besos espontáneos, se trataba de dar visibilidad al colectivo de lesbianas, además de apoyar sus miembros en la tarea de normalizar su orientación sexual.

En la jornada de ayer, se celebraba el Día Internacional de la Visibilidad Lésbica y la Asociación Colega, la Universidad de Almería, su Consejo de Estudiantes y el departamento para la Igualdad de su Rectorado organizaron esta actividad, que aglutinó la presencia de una decena de jóvenes, en parte debido a la lluvia que perjudicó la participación, pero también por esa situación de represión y «miedo» de las integrantes del colectivo a mostrar públicamente su condición.

Lo explicaba, durante el propio desarrollo del acto, Laura Marcilla, sexóloga, estudiante del máster de Sexología de la Universidad e integrante tanto del Consejo de Estudiantes de la UAL como de Colega.

En sus propias propias palabras, «estamos ante un colectivo al que no se termina de entender y que sufre una doble discriminación: por su condición de mujeres y también por la homosexualidad».

Además, Marcilla ponía el foco en la falta de comprensión y de entendimiento de lo que es el lesbianismo. «De hecho, incluso se habla de colectivo gay, cuando el colectivo es LGTBI, dado que las lesbianas no son gays sino lesbianas. Queda mucho trabajo por hacer, en cuanto a la difusión de nuestras características, objetivos y necesidades. Sin duda, el miedo y el rechazo hacen que se conozca muy poco sobre el lesbianismo».

Hablaba Laura Marcilla de miedo, un término muy duro, pero que el que lleva a muchas jóvenes lesbianas a no manifestar públicamente su condición e incluso a esconderlo, retrotrayendo la situación actual a pasadas y oscuras épocas.

Discriminación que combatir

Pero no se quedaba ahí esta experta en sexología, que trabaja con profundidad sobre la situación del colectivo de lesbianas. Marcilla ponía de manifiesto algunos tópicos y situaciones de discriminación y desprecio hacia este colectivo, como el hecho de que «para muchos hombres, la homosexualidad femenina no sea una verdadera sexualidad, sino que sea un comportamiento destinado a excitar a los hombres, como puede verse con la pornografía lésbica. Es evidente que hay mucho por hacer en cuanto a la educación, sensibilización y concienciación; y no sólo desde edades tempranas, que también, sino en general en toda la sociedad y sin límite de edad».

A pesar de la escasa respuesta de la convocatoria, diez jóvenes de un colectivo que supera el 60% de los 12.000 alumnos de la Universidad, llegado el momento, las participantes mostraron su concienciación y discriminación besándose en mitad del Pasillo Central de la UAL: unos besos que sin duda, son piedras en la construcción de los cimientos de una sociedad más justa, comprensiva y abierta, en la que nadie tenga por qué esconder su condición sexual, pero tampoco tener que blanderla para defender su derecho a ser como cada uno es.

Relataba Laura Marcilla que «hay muchas chicas a las que les cuesta mostrarse, porque todavía hay mucha discriminación. Lo hacen en círculos cercanos, pero no públicamente. Pero tampoco es obligatorio explicitarlo, puesto que cada cual debería ser libre de expresar y difundir su condición sexual o mantenerla en la intimidad, sea cual sea ésta».

Cumplimentada la acción, reivindicativa y en homenaje a quienes no tienen la 'libertad' de expresar su sexualidad sin tapujos, las jóvenes se despidieron, deseando que en la próxima haya muchas más participantes. Quedó patente que hacen falta muchas más acciones, 'besadas' o del tipo que sean, para llegar al punto de que a nadie le parezca llamativo ver a dos chicas besándose.

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