Tráfico detecta a casi 800 conductores drogados por las carreteras de la provincia en apenas un año

Un agente de la Guardia Civil da instrucciones a un conductor en un control de drogas y alcohol./IDEAL
Un agente de la Guardia Civil da instrucciones a un conductor en un control de drogas y alcohol. / IDEAL

Seis de cada diez test de drogas realizados en territorio almeriense dieron positivo en 2017, mientras que apenas el 1,5% de las pruebas de alcohol fueron afirmativas

Fran Gavilán
FRAN GAVILÁNAlmería

La imagen de un conductor pasando un control de drogas es ya habitual en las carreteras de la provincia de Almería y del conjunto del país. Desde hace varios años los test de estupefacientes se practican de manera masiva en cualquier carretera y a cualquier hora en la red viaria del territorio almeriense tanto por la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil como por las policías locales de los municipios más poblados, cuyos agentes están cada vez más formados para llevar a cabo estas pruebas en casco urbano.

Y lo cierto es que los resultados de los distintos controles de Tráfico llevados a cabo a lo largo de los últimos años ponen de manifiesto que el consumo de estupefacientes entre los conductores se ha extendido de manera generalizada. El motivo no es otro que el aumento exponencial de pruebas selectivas, que se han multiplicado en los dos últimos años.

Los resultados facilitados por la Dirección General de Tráfico (DGT) hablan por sí solos y no cabe duda de que la palabra «preocupante» es la más apropiada a la hora de analizar los resultados. Durante el pasado año, más de la mitad de los test de drogas practicados en territorio almeriense dieron positivo. Concretamente un 59,5% de estas pruebas, lo que se traduce en seis de cada diez practicadas en la red de carreteras de Almería.

Sanciones

Control positivo
Si el consumo de drogas se manifiesta en una conducción bajo su influencia, el conductor se enfrenta a un delito tipificado en el artículo 379 del Código Penal, castigado con penas de prisión de 3 a 6 meses y trabajos a la comunidad de 31 a 90 días.
Si el conductor se niega
Si el conductor se niega a someterse a las pruebas, estaría cometiendo un delito establecido en el Código Penal, que se castiga con pena de prisión de 6 meses a un año, y privación del derecho a conducir entre 1 y 4 años.

Traducido en cifras: fueron un total de 1.313 las pruebas de estupefacientes practicadas a lo largo de 2017, más de medio millar más que el año anterior, de las que arrojaron un resultado positivo un total de 781, una cifra que vuelve a poner de manifiesto que muchos conductores se lanzan a la carretera, principalmente durante los fines de semana, tras haber consumido estupefacientes.

La inmensa mayoría de los conductores que dieron positivo por estupefaciente entre enero y diciembre del pasado año habían consumido previamente cannabis y cocaína antes de ponerse al volante. Unas sustancias que casi siempre vienen acompañadas por el consumo de alcohol y revelan que los conductores sorprendidos son policonsumidores.

«Un antes y un después»

La aparición de las pruebas de estupefacientes en las carreteras de la provincia ha supuesto «un antes y un después», indican desde Tráfico. Hasta hace un par de años, las drogas eran los «acompañantes» invisibles de los conductores pero mucho «más letales» para la seguridad del conductor y de sus acompañantes.

Cabe recordar que la reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial, aprobada en 2015, contempla que conducir bajo la influencia de las drogas puede acarrear condenas judiciales de entre tres y seis meses de prisión o multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días, y privación del derecho a conducir por un periodo situado entre uno hasta cuatro años.

Mientras que los que conduzcan tras haber bebido alcohol y presenten tasas superiores a 0,60 mg/l en aire o 1,2 gr/l en sangre, se enfrentan a penas de cárcel de tres a seis meses o multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días, y privación del derecho a conducir de uno hasta cuatro años.

Según el último anuario estadístico del Ministerio del Interior, publicado en 2016, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Almería detuvieron o imputaron ese año a 323 conductores por delitos relacionados con la Seguridad del Tráfico, de los que la mayoría, un total de 197 personas, fueron arrestados infracciones relacionadas con el apartado de la conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas.

Claves en un control de estupefacientes

1. Saliva. Primero se realiza una prueba de alcoholemia. A continuación se toma una muestra de fluido oral mediante el test de saliva. A esta toma se le llama 'indiciaria' y su objetivo es detectar sustancias ilegales.

2. Positivo. Además, el agente observa al conductor para comprobar si las drogas están influyendo en su capacidad de conducción. Si el test da positivo en algún tipo de sustancia, se toma una segunda prueba de saliva.

3. Laboratorio. La segunda muestra se envía al laboratorio toxicológico, con custodia, para garantizar que durante el transporte no sufra ninguna manipulación. Allí se confirman las sustancias ingeridas.

4. Análisis. Los resultados del laboratorio toxicológico se unen al informe de la Guardia Civil y se inicia el expediente sancionador correspondiente, bien por vía judicial o administrativa.

5. Sangre. El conductor puede solicitar un análisis de sangre como prueba de contraste. Si el resultado es positivo, el solicitante deberá sufragar los gastos de la prueba.

Pese a que supone un 32,29% menos de detenciones practicadas respecto a 2015, el dato sigue siendo «muy preocupante» y todo hace indicar que los datos que se ofrezcan de 2017 serán superiores en el apartado de infracciones por consumo de estupefacientes.

A ello se suman los conductores reincidentes por conducir bajo los efectos del alcohol y drogas que circulan actualmente por las carreteras almerienses.

Según los datos aportados por la Jefatura Provincial de Tráfico a este periódico, en Almería hay actualmente 1.898 conductores reincidentes por consumo de alcohol, de los que 1.294 han sido 'cazados' bajo los efectos de las bebidas alcohólicas hasta en cuatro ocasiones y 603 hasta seis veces. Asimismo, un total de 68 conductores han sido sancionados por consumir drogas al volante en dos o más ocasiones.

De hecho, la DGT está estudiando la «restricción y eliminación del permiso de conducir» a aquellos conductores que hayan cometido delitos por alcohol y drogas de manera reincidente. Así lo dio a conocer a principios de este mes el director general de la DGT, Gregorio Serrano, quien anunció que Tráfico enviará al Ministerio de Interior su propuesta para una nueva Ley de Tráfico y Seguridad Vial a mediados de febrero con el objetivo de que se apruebe en 2018.

Así, el máximo responsable de la DGT adelantó que «está a punto de aprobarse» la medida que posibilitará que los reincidentes por delitos relacionados con el consumo de alcohol y drogas puedan perder el carné si así lo dicta un médico.

El alcohol disminuye

Pese a que el consumo de drogas se dispara, la presencia de alcohol entre los conductores sigue disminuyendo año tras año. «La concienciación al volante es uno de los factores que ha contribuido a esta realidad, pero nunca hay que bajar la guardia», indican fuentes de la DGT.

Según los datos facilitados por la Jefatura Provincial Tráfico, sólo 1.710 pruebas de alcohol de las 101.661 realizadas durante el pasado año en territorio almeriense dieron positivo, lo que apenas representan un 1,7% de conductores irresponsables. El objetivo de la DGT es llegar al cero absoluto en estos test.

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