Senés, un pueblo pintoresco a los pies de la sierra de Los Filabres

Rincones de Almería

El municipio da a conocer la historia y la riqueza monumental a través del Centro de Interpretación

M. ESCOBAR

Senés es un pueblo pintoresco y escalonado que se sitúa en la falda sur de la Sierra de los Filabres, en unas tierras montañosas e irregulares que han dotado de un aire muy singular a su conjunto urbanístico con cubiertas de pizarra que unidas a la quietud del paisaje, las formas y detalles de su pasado conforman un conjunto armonioso.

En su término municipal se encuentra el despoblado de Cuesta Roca, cercano al pueblo y bien conservado. La construcción es de piedra, existen inscripciones árabes y restos de cerámica. Otro despoblado que merece la pena visitar es el que se encuentra en La Hoya, en la orilla norte del río, en él se localizan algunos enterramientos, posible fundición de hierro y restos de cerámica. Además, cabe destacar la fortaleza medieval del siglo XII que ocupa un amplio espacio de terreno en lo alto de un peñón.

La iglesia parroquial de la localidad es de estilo mudéjar, reparada después de la expulsión de los moriscos en el siglo XVI con la llegada de los repobladores, situada en la plaza y presidiendo todos los actos sociales del pueblo. Una nave central y una capilla lateral albergan imágenes y complementos de gran valor artístico y sentimental para los hijos de Senés.

Entre las tradiciones y fiestas más populares del municipio destaca la representación de Moros y Cristianos, espectáculo ecuestre que tiene lugar en el Monte Icarada en el último fin de semana de agosto. Un evento muy arraigado a la historia del municipio del que se da buena cuenta en el ‘Centro de Interpretación de la Historia a la Leyenda’ en el que da a conocer la riqueza monumental de las fortificaciones de Senés, así como los aspectos humanos que dieron lugar a la particular celebración de las fiestas de Moros y Cristianos. Pero no podemos irnos de Senés sin disfrutar de la gastronomía del municipio que, al igual que el resto de la provincia, es rica en productos de la tierra. Claro ejemplo de ello es el gazpacho dulce, que las abuelas elaboraban a base de vinagre, agua, pepino y miel de abejas, ya que hace unos años era habitual que en cada casa hubiese colmenas para recolectar la miel. También son típicas las migas, los gurullos, el choto al ajillo y dulces como los roscos y los bollos de nata.

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