Los policías de Níjar niegan que golpeasen a un ciudadano alemán

Los agentes aseguran que el denunciante se puso "violento y a forcejear bruscamente"

EUROPA PRESSALMERÍA

Los dos policías locales de Níjar a los que la Fiscalía acusa de causar lesiones a un ciudadano alemán han negado que le golpeasen a raíz de su detención y han descrito que, en el transcurso de esta, él se puso "violento", lo que dio lugar a un "forcejeo brusco e intenso" en el que uno de ellos cayó "al suelo" con el arrestado.

"El forcejeo era intenso porque no era capaz de reducirlo y ponerle las esposas yo solo pero en ningún momento emplee más fuerza de la necesaria para reducirlo ni le di un golpe en el oído", ha afirmado uno de ellos mientras que el otro ha remarcado en varios momentos que "nadie le golpeó" y que "por la forma en que cayó en el forcejeo sí se pudo" lesionar "alguna parte del cuerpo con el suelo".

La contundencia y coincidencia en sus declaraciones durante el juicio celebrado en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial ha contrastado con el testimonio del denunciante, condenado en firme por atentado contra la autoridad y condenado, aunque cabe aún recurso, por sendas faltas de lesiones sobre estos mismos policías, ya que ha hecho un relato de hechos visiblemente alterado, trufado de juicios de valor e incurriendo en contradicciones que han provocado que la letrada que le asiste como acusación particular declinase seguir haciéndole preguntas.

Su actitud tras testificar ha provocado, asimismo, que el presidente del tribunal, quien le ha advertido en varias ocasiones previamente y ha tenido que intervenir para ante la deriva de sus manifestaciones, decidiese expulsarle de la sala.

El primer policía en declarar como acusado por una falta de lesiones ha indicado que el incidente se inició después de que el denunciante increpase el paso de una procesión desde la terraza de un bar al grito de: "por ahí vienen los fachas del pueblo", un extremo que ha reconocido el ciudadano alemán. Ha detallado que le instó "guardar un respeto" a las tradiciones y que no depuso su actitud sino que le dijo: "ni tú ni una panda de fachas ve van a callar".

Asimismo, ha afirmado que se negó a identificarse --el denunciante ha dicho que tenía la documentación en casa-- y que le "invitó" a que le acompañase a Jefatura. "Me dijo que tenía que pagar la consumición pero al pasar a mi altura, se paró a poca distancia, comenzó a levantar los brazos y mientras yo estaba quieto y asombrado, se abalanzó sobre mí, me golpeó la frente, yo le agarré y volcamos, cayendo al suelo e iniciándose un forcejeo".

El agente ha añadido que la llegada de su compañero, a quien también acusa el fiscal, permitió que, entre ambos, pudieran ponerle las esposas "por detrás" --el denunciante ha sostenido que fue por delante-- y que le condujeron a la jefatura "pero sin arrastrarlo por el suelo ni nada". "Él se dejó caer en el suelo pero no le hicimos nada", ha dicho, en un testimonio 'gemelo' al del otro policía encausado.

Han insistido ambos en que, durante el trayecto, le fueron leídos sus derechos y que, al llegar a jefatura, decidieron su traslado a un centro de salud porque tenía "un poco de sangre seca en la nariz". Tras eso, han asegurado que se le leyó el acta de derechos antes de su traslado al cuartel de la Guardia Civil pero que él "se negó a firmarla aunque entendía perfectamente el español".

El denunciante sostiene que le dieron "una paliza"

La versión del denunciante, atropellada, ha sido la que de que el primero de los agentes que intervino "le dio con el puño en la cara" tras dirigirse a él de "forma muy agresiva y mirarle yo a los ojos" y la de que, durante el forcejeo, "le dio un segundo puñetazo" que el fiscal ha recordado no detalló nunca en instrucción.

Al hilo de esto, ha dicho que, "tras la amenaza de que si me resistía me iba a hacer mucho daño y que no podía esposarme porque soy más fuerte, me dejé poner los grilletes por delante". Los agentes han dicho que lo esposaron con las manos a la espalda y que solo se las cambiaron una vez en jefatura y porque "él nos dijo que le hacían daño y le molestaban".

Ha relatado que "le cogieron de los grilletes y le arrastraron por una cuesta hasta llegar al pequeño callejón" de acceso a la Jefatura y que allí "aparecieron dos policías más que me dieron una paliza".

"Uno me inmovilizaba poniéndose sobre mis rodillas, otro tirando para arriba de las esposas y otro me pegaba", ha dicho para explicar que se negó a firmar el acta de derechos de detenido "porque lo hicieron después de haber estado en Urgencias y cuando ya estaba hecho polvo". "Ni siquiera me dieron agua para tomar las pastillas", ha añadido.

El denunciante, que ha llegado a llorar ante el tribunal, ha dicho que él no les golpeó en "ningún momento porque no se dedica a ir por lo bares y pegar a policías" y ha atribuido las lesiones en el tímpano que obran en el informe médico de la causa al "puñetazo en el oído" que le dio uno de los acusados.

"Borrachísimo"

En el juicio, que ha quedado visto para sentencia, ha prestado declaración también un testigo que ha afirmado "que no se podía incorporar de la peineta que llevaba" y que estaba "borrachísimo" al tiempo que ha llegado a decir: "Menos mal que se lo llevaron porque si no alguien le habría calentado el cuerpo por insultar a las tradiciones".

En el trámite de informes, el fiscal ha elevado a definitivo su escrito de calificación provisional mientras que la acusación particular, que acusa a otros dos agentes que han mantenido en lo esencial el relato de sus compañeros, ha pedido la máxima pena prevista en el Código Penal para el delito de detención ilegal. La defensa ha interesado la libre absolución.

Según consta en el escrito de la acusación fiscal, consultado por Europa Press, los agentes mantuvieron un altercado con la víctima durante la madrugada del 18 de abril de 2014, coincidiendo con el Jueves Santo de aquel año, en el bar 'La Glorieta' de la citada localidad.

Como consecuencia de tal enfrentamiento, el ciudadano alemán fue detenido, si bien en el transcurso de tal arresto, dos agentes le habrían "agredido", causándole lesiones en el oído izquierdo, así como una hemorragia nasal y erosiones en la pelvis, de lo que tardó en curar diez días.

Ante estos hechos, el Ministerio Público solicita para los agentes 40 días de multa a razón de seis euros diarios y una indemnización conjunta para el denunciante de 450 euros.

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