Una nueva vida para las minas de Rodalquilar

La década de los sesenta fue la más fructífera.
La década de los sesenta fue la más fructífera. / IDEAL

Son un claro ejemplo del pasado minero de la provincia y desde las administraciones se tratan de recuperar con visitas y actividades

J. L. PASCUALALMERÍA

Las minas de Rodalquilar tuvieron su origen en la extracción y tratamiento del alumbre, un fijador de los colores para los tejidos, que tuvo gran importancia durante la Edad Media. Por aquel entonces, el trabajo era muy artesanal y poco productivo, una realidad que comenzó a cambiar con el descubrimiento de oro, de manera casual, en el año 1.864. del oro en Rodalquilar se produjo por casualidad en 1864. El hallazgo, en realidad, estuvo ligado al agotamiento de los filones de plomo argentífero que se venían explotando en la zona desde principios del siglo XIX y teniendo su auge entre los años 1870 y 1875.

La zona vivió años dorados, con empresas y particulares de los cinco continentes que se interesaron en hacer negocio alrededor de este auténtico filón económico. La población fue aumentando hasta alcanzar unas cotas casi increíbles, con un millar de habitantes. Esta evolución hizo que en 1960 se convirtiera en el segundo núcleo de la población en el término municipal de Níjar. La burbuja, sin embargo, acabó por explotar, hasta el punto de que se pasó a contar con 79 habitantes tras el cierre de las minas.

Especialmente destacable fue la última etapa que corresponde a la empresa pública Adaro. A partir de 1956 se procesaron unas 600 toneladas diarias de mineral procedentes de las canteras del Cerro del Cinto. La planta Denver, que estaba situada junto al Museo Minero, cerró en 1966 debido al agotamiento de los filones . En cualquier caso, el desconocimiento de las características geológicas del lugar fue derivando a lo en toda una serie de fracasos empresariales por la falta de planificación y previsión que motivaron que lo que podría ser una extraordinaria fuente de ingresos se acabara convirtiendo en la ruina de diferentes grupos empresariales.

Malas decisiones empresariales y falta de planificación marcaron su gestión

Las dos primeras empresas en intentar el beneficio del oro fueron dos compañías privadas en manos de mineros locales. En primer lugar, en 1925, lo hizo 'Minas Auríferas de Rodalquilar', que construyó una instalación metalúrgica. Entre 1929-1930 la empresa 'Minas de Abellán', de manos del almeriense Antonio Abellán, construyó una instalación metalúrgica para beneficio de oro construida por la empresa alemana Krupp Grusonwerk, en la concesión minera 'California' que también fracasó. En 1928 se creó en Madrid la compañía 'Minas de Rodalquilar', presidida por Fernando María de Ybarra, el Marqués de Arriluce de Ybarra, aunque la empresa estaba controlada por capital británico.

En 1931 logró la obtención a pie de mina del oro de Rodalquilar mediante cianuración. Para ello construyeron el complejo conocido como Planta Dorr, con sus tanques agitadores y de lavado contracorriente y el edificio P. A. F.

Mantuvo la explotación con éxito hasta que en 1936 las minas fueron incautadas por sindicalistas que intentarán su explotación durante la Guerra Civil. Una larga historia para unas minas que hoy siguen llamando la atención de curiosos y turistas.

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