Encuentra una Ossa de 1970 que estaba arrumbada en un invernadero de Adra

Encuentra una Ossa de 1970 que estaba arrumbada en un invernadero de Adra

Del modelo 160 T2, propiedad de Sergio Carrasco, se fabricaron unas 3.000 unidades entre 1969 y 1973

ANTONIO ARENAS GRANADA

Basta cruzar algunas palabras con Sergio Carrasco Castillo, de Cenes de la Vega, para descubrir que es un verdadero fan de las motos antiguas. Y es precisamente en la página web del Club de Motos Antiguas de Granada, del que es su vicepresidente, donde también hay información interesante de la estrella de esta semana. Según se indica, de la Ossa 160 T-2 se fabricaron 3.000 unidades, entre 1969-73, con un cilindrada: 158,52 cc, 10,3 CV y 5750 rpm que le permite alcanzar una velocidad máxima de 105 km/h, siendo 2,75” x 18” el diámetro de sus neumáticos y 95 kilogramos, su peso. Quedamos con este restaurador de motos en las proximidades del Ayuntamiento, en lo que fuera el patio del grupo escolar ‘Dolores Romero Pozo y María Uceda’ adonde acude acompañado de su hijo Sergio, de cinco años, que viene provisto de un casco de 1920, y que igualmente demuestra una gran afición heredada de su padre y de su abuelo.

«Esta moto es de la última serie de la cuatro que fabricó Ossa de este modelo. Tiene un motor fabricado por el ingeniero Fabio Colombo. No es un motor rápido como el de Bultaco o Montesa, pero es superfiable», nos explica de entrada. A ello añade que comenzaron a fabricarse a finales del 1969 y que los bastidores que sobraron los usaron para las 230 Sport y la 250 Sport. Llegó a sus manos en el verano de 1999 pues solía pasar algunos días en Adra, en casa de familiares de su mujer. «En una de esas veces que sales a dar un paseo a ver el pueblo y en un invernadero vimos esta moto arrumbada. Me la regalaron y ha sido uno de mis primeros proyectos de restauración de una motocicleta. Antes había restaurado algún Vespino, de faro redondo. Se puede decir que esta es la primera motocicleta que restauré y por eso le tengo más cariño. Es de uso casi diario y hasta la fecha de hoy he tenido cero problemas», afirma este cenero que tras formarse en el instituto de Santa Fe, ha trabajado en talleres de motos, como en el de la casa Honda de Granada. También indica que en la década de los setenta llegó a haber en Cenes unas 70 motos según han podido censar su club, de las que solo quedan cuatro, concretamente dos Bultacos Mercurio, una Montesa Impala y una Lambretta LB, «las demás habrán acabado en desguace, otras en barrancos y otras enterradas en la vega». Ante nuestra sorpresa por este curioso final para una moto señala que «la gente mayor, como una especie de apego al vehículo, las entierra para no desprenderse de ellas, y ahí se queda».

Por ahora su colección está compuesta de cuatro motos y tiene en proyecto la restauración de una Cofersa 125 con motor de 1957, «es muy bonita, fue fabricada en Madrid, por Construcciones Ferrusola SA, que es lo que significa Cofersa, que con el tiempo terminó fabricando maquinarias ferroviaria». En cuanto a la Ossa nos explica que es una moto muy polivalente, con frenos de tambor de expansión interna que «son muy eficaces siempre que estén bien tratados, cuenta con sistema eléctrico de 6 v que es pobre debido al escaso uso nocturno que se le suele dar». Para la restauración de motos en su Club cuentan con gente profesional para el caño de arena, otros son especialistas en pintura, y otros en cromo y pulido.

Sergio indica que llegó al Club con unos 19 años por lo que se convirtió en el más joven de sus socios. Club de Motos Antiguas de Granada que tiene una completa página web (motosantiguasgranada.es.tl/) y que está abierto a todas las personas que deseen integrarse. En la actualidad cuenta con 42 socios y su junta directiva está presidida por Fernando Navarrete; Sergio, como vicepresidente y José Manuel el tesorero es propietario de una Lambretta. Entre sus miembros está Enrique, un personaje singular, de origen alemán que se vino a vivir a Dúrcal, que hace un trabajo excelente en la web, y el mencionado Luis Domínguez, del que se muestra admirador, que pone las rutas y guía a todos en el tema de mecánica.

La moto del trébol de cuatro hojas

Sergio Carrasco informa que la denominación procede del acrónimo Orpheo Sincronic Sociedad Anónima (OSSA), que era el nombre de una compañía que en los años 20 del siglo XX empezó a fabricar instrumentos musicales, proyectores cinematográficos y motores fuera borda, diseñados por Ricardo Soriano. Habría que esperar hasta la primera Feria de Muestras de Barcelona, de 1939, para ver el prototipo de la primera Ossa, la 125 cc, con motor inglés Villiers de 4 CV. En 1947, superados los problemas de abastecimiento de los materiales necesarios, se presentó el segundo prototipo con clara inspiración alemana, más concretamente de la marca DKW que se presentaba en la Feria de Muestras de Barcelona de 1948 y 1949 y es la primera motocicleta en llevar el logotipo Ossa en el depósito. Este emblema, representado por un trébol de cuatro hojas, fue elegido en su día por el fundador original de la empresa, Manuel Giró, aunque su origen no está claramente definido, pues unos dicen que fue porque el propietario tenía la creencia de que el trébol traería buena suerte a la marca y otros explican su elección por su afición a los automóviles Alfa Romeo. La versión de Sergio es que traía suerte a sus compradores. Un cuarto de siglo después de su cierre, a comienzos de 2010, se produjo la vuelta a la producción de motos Ossa. Y en 2014 Ossa se fusionó con Gas Gas, fabricante de motocicletas español, especializado en trial, enduro y quads, con sede en Zaragoza.

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