El cartero... ya no llama ni una sola vez

Una cartera toca al timbre de un portal.
Una cartera toca al timbre de un portal. / IDEAL

Almería ha perdido el 18% de la plantilla de Correos desde 2011 pese a haberse disparado el comercio electrónico

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELES

Según el autor estadounidense James Mallahan Cain, el cartero siempre llama dos veces. Pero, ¿y cuando eso de ser cartero comienza a convertirse en una rareza? En la provincia de Almería, la presencia del sector público postal está en desaparición. Sólo entre los años 2011 y 2017 el número de carteros y otro personal al servicio de la empresa pública Correos y Telégrafos -propiedad de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, SEPI- ha caído en un 17,88%. En total, en las calles almerienses hay 215 carteros menos. Y con ellos, menos timbrazos para entregar, buzón mediante, la correspondencia, la postal vacacional, la factura de la luz o el regalo de cumpleaños de nuestro primo emigrante.

«La madurez alcanzada por el sector postal, la sustitución electrónica y el aumento de la competencia, entre otros factores, han generado una disminución constante de los envíos gestionados en los últimos años», advierte el Gobierno al respecto. Lo hace después de que tres senadores socialistas -entre ellos el almeriense Juan Carlos Pérez Navas- hayan cuestionado al Ejecutivo sobre la disminución de la plantilla postal. «Este descenso en la actividad, junto con otros elementos, como la tecnificación de las tareas operativas o la mejora de los procesos de automatización, ha conllevado la necesaria adaptación de los recursos, al objeto de lograr la racionalidad y eficiencia que requiere el carácter público del servicio que realiza Correos, sin que ello implique una merma en la calidad de la prestación», alegan.

Ciertamente, desde 2008 la sociedad estatal Correos y Telégrafos venía mermando sus ingresos. Hasta el año 2015 -el último con cuentas publicadas-. Entonces Correos incrementó su facturación en un 2% respecto al ejercicio anterior e ingresó 1.765,71 millones de euros. El por qué de ese incremento está en varias razones: los procesos electorales de 2015 (andaluzas, municipales y autonómicas, catalanas y generales) y el incremento astronómico en el negocio de la paquetería -asociado, principalmente, al comercio electrónico y a distancia-.

Pese a todo, el Gobierno insiste en que la política de Correos cuenta como uno de sus objetivos «preferentes» la de recursos humanos: «el impulso del empleo estable, de calidad y sostenible». A principios de verano se incorporaron a la plantilla estatal de la empresa 1.606 trabajadores fijos procedentes del proceso de consolidación de empleo temporal. Esto es: no se amplió el número de trabajadores, pero sí que se hizo fijos a gran parte de ellos. Asimismo, con fecha 29 de diciembre de 2016 se convocaron 2.345 nuevos puestos de personal laboral fijo, unas oposiciones que ya están camino de celebrarse.

En la provincia de Almería, Correos cuenta a día de hoy con 38 oficinas postales permanentes, por lo que los habitantes de decenas de municipios de Almería tienen que desplazarse para hacer alguna gestión presencial. La situación se está generalizando hasta el punto de que incluso en el casco urbano de la capital hay ciudadanos que tienen que caminar tres kilómetros para acudir a su oficina postal más cercana. Los vecinos del Casco Histórico, sin ir más lejos, se han visto privados del servicio postal de cercanía tras el cierre de la oficina central del Paseo de Almería. Sus peticiones para contar con una oficina postal aún no han contado con respuesta.

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