Los agentes que arrancaron la confesión a Ana Julia, los mismos que hicieron hablar a 'El Chicle' sobre Diana Quer

R. GARCÍA | EFE

Dejaron claro que no se creyeron la mayor parte de su testimonio por estar «plagado de contradicciones y lagunas»

MELCHOR SÁIZ-PARDO / AGENCIAS y FRAN GAVILÁNMadrid

La asesina del pequeño Gabriel Cruz, Ana Julia Quezada, estuvo largas horas sin expresar nada acerca del crimen cometido. Ante este silencio, la actuación de la Guardia Civil fue clave. Los agentes presentes en la declaración, los mismos que arrancaron la confesión a 'El Chicle' en el caso de Diana Quer, lograron que hablara, aunque dejaron claro que no se creyeron la mayor parte de su testimonio «plagado de contradicciones y lagunas».

Y es que, Ana Julia barruntó durante casi 48 horas una versión lo más exculpatoria posible, casi rayana con lo inverosímil, hasta que ayer, a mediodía, se avino a contar su verdad en la Comandancia de la Guardia Civil en Almería sobre la muerte del pequeño Gabriel Cruz.

Los agentes, que también fueron claves en el caso de Diana Quer, vieron sobre todo inverosímil que fuera un niño de ocho años el que intentara atacarla con un hacha y que en el forcejeo, Ana Julia acabara por golpearle de forma accidental con el arma para luego asfixiarle en un momento de crisis. Casi, casi en defensa propia.

Quezada, hasta ese momento una auténtica roca que no había mostrado el más mínimo signo de emoción durante los registros del lunes, y mucho menos señas de contrición, comenzó a sollozar y anunció con solemnidad que iba a «colaborar». Hasta entonces, no había abierto la boca, pero no paró de hablar durante casi dos horas. «Fue un mal golpe», repitió hasta la saciedad para intentar dejar claro que el asesinato del pequeño aquel 27 de febrero no fue premeditado. Con su versión, fue un homicidio involuntario y no un asesinato planificado, como sospechan los investigadores.

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