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«O Competencia cambia o mejor que desaparezca y así ahorramos lo que nos cuesta»

Miguel Blanco, secretario general de Coag, lee el periódico IDEAL.
Miguel Blanco, secretario general de Coag, lee el periódico IDEAL. / J. E. RUIZ
  • Miguel Blanco, secretario general de Coag

  • El máximo dirigente de Coag habla del Brexit, de políticas de la distribución y de la necesidad de la integración en el sector de las frutas y hortalizas

Miguel Blanco, secretario general de Coag en el ámbito nacional, visitó recientemente, por primera vez Almería. Lo hizo para participar en una nueva entrega de las Jornadas Técnicas de Consumomar, y también para mostrar las líneas a seguir por la organización en sus reivindicaciones para mejorar la salud del sector hortofrutícola. Defensor en la negociación de la última reforma de la PAC de la inclusión de ayudas directas al sector de frutas y hortalizas, y también de las Organizaciones de Productores, aboga por una mejora de los mecanismos de gestión de crisis, la integración de la oferta, y el cumplimiento riguroso de los acuerdos bilaterales de la Unión Europea, sobre los que espera que las frutas y hortalizas dejen de ser moneda de cambio algún día.

En el informe sobre el Índice de Precios entre Origen y Destino de los Alimentos (IPOD) que elabora Coag junto a las asociaciones de consumidores UCE y Ceaccu, en el que se ponen de manifiesto los márgenes comerciales, se ve cómo ahora que los precios son más elevados los márgenes son menores. ¿No podría ser así cuando también se paga menos a los productores y así activar el consumo?

La denuncia que llevamos haciendo más de ocho años ha puesto en evidencia las estrategias comerciales en cuanto a los márgenes que se aplican a los productos del campo a la mesa. Ahora, salvo determinados productos, las diferencias entre lo que cobra el agricultor y lo que paga el consumidor se ha reducido. No entendemos que cuando se paga al agricultor incluso por debajo de los costes de producción, los márgenes sean mucho mayores que en este momento, cuando el valor de los productos es mucho más elevado. Cuando al agricultor se le paga poco, que no lo vamos a aceptar nunca, al consumidor le debería llegar el producto a un valor más asequible. Sin embargo, la distribución aprovecha la coyuntura para aumentar sus beneficios, y hemos llegado a ver márgenes que superan el 1000%. Ahora, los tienen que estrechar, porque el consumidor no podría pagar por los productos.

¿Ha sido útil esta herramienta (IPOD)?

Ha servido de mucho. Ha sido un acicate para que el Ministerio de Agricultura diese el paso de regulación normativa de la cadena alimentaria al menos. La posición de dominio de la distribución es tremenda, insostenible. Hemos influido en esa regulación, que al menos se forma parcial se ha plasmado en la ley. Ahora, es preciso que se llegue a una aplicación rigurosa, obligando al cumplimiento de la ley que es lo que estamos pidiendo. Las cadenas de distribución también se han cuidado en lanzar mensajes a los consumidores de que los márgenes comerciales no son los que estamos denunciando. Por tanto es síntoma que les ha afectado a su imagen

Cuando se paga por debajo de los costes de producción a los agricultores, ¿por qué cree que no actúa la Comisión Nacional de la Competencia y en otros casos sí?

Los compañeros de Coag Almería sufrieron una actuación injusta de Competencia, con una sanción impuesta por unos hechos fechados en 2011, que consideramos injusta, porque lo único que se pedía era que los precios no cayesen, precisamente, por debajo de los costes de producción, que va contra la Ley de Competencia, y en ningún caso se fijaron precios mínimos. La defensa de la competencia deja claro que no se pueden pagar precios no equitativos. Competencia no actúa porque tiene un criterio que, a nuestro parecer, se debería modificar. Es un organismo autónomo pero dependen del Ministerio de Economía, en definitiva. Cuando en el último informe de la Comisión de Mercado y la Competencia respecto a la cuestión relativa a precios y márgenes, vinculado a la nueva Ley de Mejora del Funcionamiento de la Cadena, comienza diciendo, sin ningún reparo, que a veces la venta a pérdidas es beneficiosa, porque reduce el IPC. Es decir la lectura que se hace de esta apreciación es que cuando peor se pague al agricultor, mejor para el consumidor. Esto no es así, o no debería serlo, lógicamente.

¿Qué supone para los productores la estrategia de la distribución al promover los productos reclamo?

El problema de la venta a pérdidas o de los productos reclamo, está desvirtuando el valor de los productos en el mercado, poniendo en dificultad que se lleve a cabo una producción de máxima calidad, con seguridad alimentaria, trazabilidad, seguridad animal, etcétera. Eso tiene un valor que se debe reconocer. Se nos niega todo esto y por tanto, se niega nuestro sistema agroalimentario. Se está escamoteando la transparencia al agricultor. Se ofrecen productos reclamo al consumidor para atraer su atención y ganar más en la compra de otros productos. Es una estrategia de mercado que no se puede aceptar si hablamos de una cadena equilibrada.

¿Por qué estas estrategias siempre se manifiestan en productos agroalimentarios y pocas veces en productos de otros sectores?

Resulta que como la alimentación es vital, la mayor parte de los gobiernos que se han ido sucediendo, y sus políticas, se han centrado en contener el IPC a través del sector agroalimentario. Por tanto, siempre ha existido una política agresiva, en este aspecto, y nunca equilibrada, como debería ser. Si Competencia dijese que la distribución pierda dinero en el segmento agroalimentario, no quedaría ninguna duda de que cerrarían todos los lineales. No tiene ningún sentido, tampoco lo tiene que se justifique la venta a pérdidas para los productores. O la Comisión Nacional de la Competencia cambia de estrategia, o mejor que desaparezca y nos ahorremos lo que cuesta.

¿Qué opina de la integración de empresas agroalimentarias de zonas distintas, especializadas en diferentes productos, para complementar su oferta y mejorar su negociación frente a la distribución?

La integración en la que se avanza, con industrias agroalimentarias de distintos sectores es muy importante. Y es que, no solo nos permite llegar a la Unión Europea con una mayor especialización, sino con diversas especializaciones y por tanto eso posibilita la ocupación de los mercados. Pero claro, cuando resulta que tenemos a los sectores más especializados sin agruparse entre sí -lácteo, cárnico, frutas y hortalizas, etcétera- ¿qué podemos a pedir? Aunque no podemos esperar a ello, sería bueno que los sectores se concentrasen individualmente y luego con otros para abrir mercados en competencia.

¿Qué panorama deja el Brexit en el sector agroalimentario?

Entrar en batallas políticas y comerciales es muy perjudicial para todos. En el caso del Brexit, seríamos perjudicados todos los países de la Unión Europea, y especialmente España porque Gran Bretaña representa un mercado al que exportamos frutas y hortalizas, pero también otros productos como vino y aceite de oliva. Por tanto, dada la situación que puede crearse confiamos en que el miedo guarde la viña. Es decir, que el temor a crisis económicas derivadas de una ruptura drástica en las relaciones comerciales, se llegue a un acuerdo razonable para todos.