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Cerca de 1.500 personas se quedan sin plaza para cursar FP en Almería

Alumnos de un ciclo formativo de Formación Profesional en el municipio de Macael.
Alumnos de un ciclo formativo de Formación Profesional en el municipio de Macael. / IDEAL
  • Un tercio de las solicitudes presentadas se ha rechazado debido al aumento del interés en este tipo de formación por parte de los jóvenes

Cerca de 1.500 alumnos se han quedado sin plaza para el curso 2016/2017 en los centros formativos de educación profesional de Almería. Según datos obtenidos por este periódico a través del portal de transparencia de la Junta de Andalucía y reconocidos por la delegación territorial de Educación, las cifras, comparadas con el año escolar 2015/2016, reflejan que la tasa de cobertura de solicitudes es menor, ya que en este curso se han podido admitir un 71,9% de las peticiones, mientras que en el precedente se pudo dar respuesta al 74,3% de las instancias de plaza. Si para este curso los admitidos en grado medio y superior ha ascendido a la cifra de 3.866, para el año anterior fue de 3.929, lo que representa un leve descenso de admitidos que sin duda contrasta con las peticiones registradas, que han crecido de un año para otro.

El ascenso de solicitudes viene provocado fundamentalmente por el cambio de mentalidad entre el alumnado saliente de secundaria y bachillerato, al entender este que la formación profesional ofrece buenas garantías de acceso al mercado laboral y es una alternativa sólida y válida a la instrucción universitaria. En paralelo, la mejora económica y la petición de algunas empresas de únicamente una formación profesional específica para acceder a determinados empleos hacen atractiva este tipo de instrucción para los alumnos.

El último ejemplo de esto lo da la propia Junta de Andalucía, que exige grados superiores de FP para la mayoría de puestos a ocupar para la puesta en marcha de nuevos servicios e infraestructuras. A la par, la dificultad para encontrar trabajo y la vuelta a las aulas de universitarios desempleados o personas que dejaron los estudios no es tan importante como al comienzo de la crisis, pero continúa elevando el número de solicitudes.

La delegación territorial de Educación reconoce que la cifras son mejorables, pero hace varios matices a la brecha existente entre la oferta y la demanda. El Gobierno andaluz recuerda que las solicitudes realizadas en los grados medios y superiores son compatibles con la petición de estudios de bachillerato y la universidad, algo que implica que parte de las solicitudes no se relacionen necesariamente una educación que no se está prestado, si finalmente el alumno que pidió una plaza de formación profesional obtiene un asiento en las aulas de bachillerato o en alguna carrera. La Junta de Andalucía opina también que la oferta educativa de formación profesional no tiene por qué cubrir el 100% de la demanda, puesto que el objetivo de esta educación es preparar al alumnado para el mercado de trabajo. Asimismo, la consejería del ramo sostiene que si se cubrieran todas las plazas de FP que se demandan, el mercado laboral se saturaría. En paralelo, estas mismas fuentes explican que existen en algunos sectores con determinados órganos que regulan el número de plazas para que las empresas de ese mercado concreto tengan capacidad de ofrecer prácticas.

Aparte, la delegación territorial añade otros dos elementos a la ecuación. La Junta de Andalucía argumenta que existe oferta privada, que permite solicitar beca de estudios en función de los ingresos y que podría ser gratuita en algunos casos.

A esto se suma que en numerosos ciclos formativos los demandantes de una plaza de FP ya se encuentran trabajando. La administración, en el proceso de admisión, prioriza al alumnado que acaba de terminar secundaria -para los ciclos de grado medio- y bachillerato -para cursar un grado superior-, dejando a los que ya se encuentran trabajando y quieren aumentar su currículum formativo para el final de las listas.

Las peticiones, más o menos ajustadas al número real de demandantes sin plaza, reflejan en cualquier caso un desequilibro entre las aspiraciones formativas en la provincia y la capacidad de respuesta de la administración, que se ha visto sobrepasada desde el comienzo de la crisis para ofrecer en las aulas de FP tantos asientos como los que los alumnos reclaman.