Ideal

Metedura de pata

Como era de esperar y figuraba en el guión del ADN de este país y, en consecuencia, de esta provincia han pasado ya once días desde que irrumpiera en la actualidad provincial y nacional el vídeo privado del senador del PP Eugenio Gonzálvez en el que aseguraba gobernar en la sombra al tiempo que conminaba a un empresario a dejar de trabajar para que «trabajen (trabajemos)los gilipollas». Como aquí todo hay que explicarlo y advertirlo diré que en lo personal no tengo nada en contra de Eugenio Gonzálvez al que conozco desde hace muchos años por ocupar, él, la alcaldía de Gádor durante 29 años y por ejercer el periodismo, yo, en esta provincia desde hace 32. Ahora bien, como ciudadano me doy por aludido y me molestan estas afirmaciones y como periodista mi obligación no es otra que analizar la realidad y las palabras del senador es parte de ella, más aún por ser un representante público. Dicho lo anterior, me alegra saber que Eugenio Gonzálvez después de difundirse ese torpe vídeo anunció que llegaría al final para saber quién distribuyó su imagen y sus palabras. Es más, Gonzálvez habló de manipulación, descontextualización y de que presentaría una denuncia en el departamento de delitos informáticos de la Guardia Civil. Lo habrá hecho, así que hay que esperar al resultado de las investigaciones y si se trata de una manipulación que se sea inflexible con el manipulador. Pero al tiempo que me alegra, me muestro escéptico sobre el hecho de que un día sepamos quién fue el autor de semejante torpeza o puñalada trapera. Lo que sí debiera haber anunciado Eugenio Gonzálvez nada más trascender a la opinión pública el vídeo, que fue comentado por medios de comunicación nacionales y por ciudadanos de a pie, es que dejaba su acta de senador y la política porque unas afirmaciones como las que él hizo no son justificables ni perdonables ni pasables por alto. El problema es que hay que hacer una muy gorda para que uno asuma responsabilidades y se vaya a casa y la del senador no parece que lo sea tanto. Y no lo es porque hemos relajado nuestras exigencias a los representantes públicos. España no es un país serio, precisamente, por todo esto y porque la sociedad tiende a disculparlo todo. Y no debe ser así. Un representante público no pueda caer en la chanza ni en privado y mucho menos puede ofender al resto de los ciudadanos y Gonzálvez lo hizo, aunque fuese en un vídeo privado dirigido a un amigo. Las charlas de amigotes no se graban y menos si el protagonista es un senador que representa a toda una provincia, porque a la vez que ofende e insulta a todos los ciudadanos en general, ofende e insulta a los votantes que le dieron su confianza en particular. Yofende a su partido, aunque a este no debe importarle demasiado a juzgar por su inacción. Y ofende a la alcaldesa de Gádor, Lourdes Ramos, la que, según Gonzálvez es un títere (lo de títere no lo dijo él, sino yo) puesto que es él quien gobierna en la sombra, aunque tampoco parece importarle mucho puesto que nada ha dicho. En este caso no podemos decir ‘qué gracioso es Eugenio’, lo será en muchas facetas de su vida, pero como senador le debemos exigir responsabilidad y seriedad, la misma que se les debe exigir a los medios de comunicación provinciales, algunos de los cuales ni se hicieron eco de este lamentable suceso ni mucho menos publicaron el vídeo, y la que se le debe exigir al Partido Popular que ha callado. No basta con pedir disculpas, lo que Gonzálvez debe hacer es dejar el acta de senador, puesto que en un vídeo privado, pero tonto, perdió toda su credibilidad.