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Hasta 15.000 empleados más del sector hortícola podrían ser fijos discontinuos

Juan Sola, secretario general de Fitag UGT Almería, lee con atención la sentencia del Tribunal Supremo.
Juan Sola, secretario general de Fitag UGT Almería, lee con atención la sentencia del Tribunal Supremo. / IDEAL
  • Una sentencia del Tribunal Supremo a una demanda realizada por la Fundación Sociolaboral de UGT sienta precedente para el campo y el manipulado

Una sentencia del Tribunal Supremo falló recientemente a favor de una trabajadora del sector de cítricos que fue despedida a razón de la temporalidad de su contrato, a pesar de que sistemáticamente llevaba trabajando para la misma empresa más de siete años. En el Convenio Colectivo Provincial del Trabajo en Campo, se detalla que la condición para que el empleado pase a ser fijo discontinuo es que trabaje durante al menos tres campañas seguidas, un mínimo de 180 jornadas cada una, siempre que en la campaña no se produzca una interrupción de la relación laboral superior a treinta días. Sin embargo, explicó Juan Sola, secretario general de Fitag UGT Almería, esta sentencia del Supremo, anula dicho artículo, y sienta un precedente que puede ser aplicado al resto de sectores, como por ejemplo el del manipulado.

La demanda, realizada por la Fundación Socio laboral de la Unión General de Trabajadores (UGT) de Almería, fue interpuesta en el Juzgado de los Social número dos de Almería, donde se falló a favor de la empleada. La empresa recurrió ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, obteniendo la razón. Sin embargo, el recurso presentado -por la trabajadora- ante el Tribunal Supremo, con sentencia definitiva, ante la que no cabe recurso, da la razón a la empleada despedida, a la que reconoce como fija discontinua, y por tanto todos los derechos laborales que ello conlleva.

Con este fallo a favor de la trabajadora del sector de cítricos, «entre 10.000 y 15.000 trabajadores del campo y también del manipulado hortofrutícola podrían cambiar su condición de temporales a fijos discontinuos». No en vano, en ninguna de las campañas la trabajadora había acumulado las 180 jornadas trabajadas. Desde diciembre de 2006 a marzo de 2014, el máximo de jornales acumulados en un mismo periodo fueron 162, según se aclara en la sentencia.

Pero, como explicó Juan Sola, la decisión final no tiene en cuenta la limitación de jornadas, «sino que se basa en el artículo 15 del Estatuto General de los Trabajadores, que aclara que el requisito imprescindible para que un trabajador pase a la condición de fijo discontinuo es que debe existir una correlación en los contratos, a lo largo de varias campañas, sin tener en cuenta el límite de días».

«Fraude»

Hasta el momento, explicó Sola al periódico IDEAL, los empresarios han obrado en base a esta limitación para no tener que asumir la condición de fijo discontinuo del trabajador, interrumpiendo la relación antes de que se llegara al límite, y en el caso de las empresas de manipulado, «en las que se estipulan 120 jornadas durante tres campañas consecutivas, en cada una de ellas, se llegan a rotar trabajadores para sortear este requisito que se detalla en el Convenio del Manipulado». Por ello, desde UGT, consideran que se «está cometiendo fraude en la contratación, ya que desvirtúa la esencia del convenio que se aplica, y con esta base trataremos de acabar con ello», apuntó Sola.

La cuestión es que todos estos trabajadores que podrían cambiar su condición laboral, con los derechos que ello conlleva, estarían en la misma situación que la demandante, y por tanto, en posición de pasar a ser fijos discontinuos en la empresa para la que trabajan, «en el campo y en el manipulado», insistió.

Para UGT, la sentencia del Supremo « es importantísima porque los trabajadores tenían miedo a reclamar sus derechos ya que ni siquiera eran fijos. De ello se aprovechaban los empresarios». Ahora, con este precedente, dijo Sola, «los trabajadores van a perder el miedo cuando conviertan su relación laboral en más estable. Eso llevará a un cumplimiento más riguroso de los convenios colectivos, porque los trabajadores tendrán más predisposición a reclamar sus derechos».

Convenios sin cumplir

Sola reconoce que los convenios colectivos que se aplican a los trabajadores del campo y del manipulado en la provincia de Almería «no se cumplen». Existe, afirmó el secretario general de Fitag UGT Almería «un fraude», que no es descubierto porque «los empresarios saben con antelación las inspecciones que se van a realizar en su explotación o empresa». Un estudio de UGT apunta a que «no se cumple en lo que se refiere al campo ni el convenio salarial, ya que están recibiendo de media 35 euros por ocho horas de trabajo cuando el convenio marca 44,80 euros», comentó Sola.