Ideal

La torre que protegió a los abderitanos de la Guerra Civil

La Torre de los Perdigones está considerada como un auténtico emblema en el municipio abderitano.
La Torre de los Perdigones está considerada como un auténtico emblema en el municipio abderitano. / IDEAL
  • La Torre de los Perdigones funcionó hasta 1840 y, tras la decadencia de las minas, sus galerías dieron cobijo a los ciudadanos

La Torre de los Perdigones es un monumento que pertenece a la fábrica de fundición de plomo San Andrés, que funcionó desde 1822 hasta su decadencia en 1840 y que tiene como causa principal el agotamiento de las minas de plomo de la Sierra de Gádor, cuya producción descendió lentamente hasta su paralización casi total a principios del Siglo XX.

De este complejo industrial formaban parte la Torre de los Perdigones, la llamada Fabriquilla del Vinagre y la Torre del Humo. La primera estaba destinada a la elaboración de plomo en sus cuatro variedades: barras, planchas, tubos y perdigones, que eran obtenidos a partir de plomo derretido, que se dejaba caer hasta una pequeña balsa de agua situada en la base de la torre desde una altura de 44 metros. Bajo la torre se hayan unos refugios de la Guerra Civil aprovechando las conexiones subterráneas de la fundición. La situación alejada de la torre del humo tenía por objeto evitar que los trabajadores inhalaran las partículas de metal del humo de los hornos que, al expandirse por el aire, provocaban la enfermedad conocida como emplomamiento. Desde el consistorio abderitano se ha tratado de poner en valor esta torre como la chimenea de fabricación de perdigones más alta de España que se conserva de aquella época. En este sentido, se le considera como uno de los patrimonios históricos y culturales más importantes de la localidad. Especialmente llamativas son sus galerías subterráneas, tres de las cuales se realizaron durante la Guerra Civil y que se convirtieron en lugar de protección para los vecinos ante los ataques aéreos que se sucedieron entre 1936 y 1939, en este sentido, la Torre de los Perdigones tiene un gran componente emocional para muchas familias abderitanas que encontraron cobijo en su entorno. Su construcción partió con el objetivo preferente de que la metralla de los bombardeos no entrara de manera directa y la población era avisada mediante el sonido de una sirena de cuando debían refugiarse y en que momento podían regresar a sus viviendas.