Sábado, 9 de junio de 2007
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Muere Martín Recuerda
Estaba considerado el dramaturgo granadino más influyente tras Lorca El funeral se celebra esta tarde en Motril y será enterrado en Salobreña
Muere Martín Recuerda
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El dramaturgo granadino José Martín Recuerda falleció ayer a las seis de la tarde a los 82 años de edad en el Hospital Santa Ana de Motril, donde estaba ingresado desde el lunes en estado crítico a consecuencia de una grave enfermedad. Martín Recuerda entró en el centro hospitalario hace cinco días y desde entonces no experimentó ninguna evolución. El Ayuntamiento de Motril acoge desde esta madrugada y durante toda la mañana de hoy el velatorio de cuerpo presente. Posteriormente a las 17.30 se celebrará la misa-funeral en la Iglesia de la Encarnación de Motril, a cuyo término el cadáver será trasladado al cementerio de Salobreña, lugar donde Martín Recuerda residía desde hace años. Allí será enterrado sobre las 18.30 horas.

El prolífico autor teatral, dos veces galardonado con el Premio Lope de Vega (1958 y 1976), no asistió al último homenaje que se le tributó en Fuente Vaqueros el pasado martes con motivo del '5 a las 5'. La organización achacó su ausencia a «una caída», aunque no fue hasta ayer cuando trascendió lo grave de su estado de salud.

Numerosas personas se dieron cita en el Hospital de Motril, donde, visiblemente afectado, Ángel Cobo, hijo adoptivo del escritor, recibió las condolencias de amigos y conocidos.

Querido por todos

José Martín Recuerda ha sido un hombre querido, amado por todos, entrañablemente admirado. Incluso por aquellos que un día atacaron su condición o escribieron en contra de su teatro o firmaron actas de la censura para que sus obras no se representasen. Recuerda supo poner su cara de niño ante las reprimendas universitarias y de él quedará más el recuerdo de unas lágrimas de éxito cuando salía a recibir aplausos en Francia o en Almagro o en Marruecos con su TEU, que los sinsabores de unas ofensas vanas ante su forma de amar y unas críticas desacertadas ante su forma de denunciar en el teatro lo que estaba pasando en España. Recuerda fue hombre de teatro, granadino pero universal, gran literato, un clásico del siglo XX y un hombre popular en su tierra y entre su gente. Pepe. el entrañable Pepe supo mantenerse fuera de los círculos donde la adulación es moneda al uso.

El hijo de 'El Ronco', el zagal que ayudaba a su padre en el puesto de la plaza de la Romanilla, llegó a ser figura señera de la cultura española, un andaluz sereno y castizo en el que la inspiración edificó una de sus más poéticas estancias. Un equívoco reiterado en sus reseñas biográficas lo hace nacer en 1925 ó 26. La verdadera fecha parece remontarse unos años atrás. Años oscuros para Granada, en la que Recuerda iría ganándose el cariño y la popularidad, a la vez parca y arraigada, que lo seguían rodeando cuando pisaba nuestras calles. Siempre extrañaba que un hombre tan suave de trato y tan sereno de dichos, fuese capaz de escribir aquellas verdades violentas cuando hacía tronar su pluma para hacer teatro. Y fuera de Granada siempre predicó su tierra. Así unió su nombre en el trío de 'Pepes' que desde la Ciudad de la Alhambra ha llenado toda una época del teatro español: 'Pepe' López Rubio, 'Pepe' Tamayo y 'Pepe' Martín Recuerda.

El hombre de Teatro

El teatro granadino debe mucho a José Martín Recuerda y con él sigue en deuda. En la Granada de los años 50 fundó y dirigió el TEU, único elemento cultural estable y responsable que animaba los días de las últimas cartillas de racionamiento, los sempiternos estraperlos y los terremotos de Albolote. En Granada ejerció su labor docente y casi todos los granadinos que hoy llevan las tareas ciudadanas aprendieron literatura con él. En Granada, como autor-director-montador-adaptador y como profesor sufrió desalientos y ninguneos provincianos, pero él impertérrito ante el desaliento, e incluso ante la afrenta, siguió transfundiendo vida a la cultura granadina, dirigiendo, desde 1960 el Taller de Teatro de la Casa de América.

En Granada estrenaría sus primeras obras ('El payaso...','La llanura','Los Átridas'). Luego tendría que marchar a la capital a recibir su primer premio Lope de Vega, en 1958, y a seguir allí el camino que en la ciudad del Genil se tornaba pedregoso y yermo. En Granada fundó la primera revista teatral de la ciudad: 'El Teatrico', primer número en febrero de 1962, y nadie se ha atrevido a continuarla o a emularla.

Maestro del lenguaje

No todos los escritores pueden llamarse literatos. No todos los que editan sus escritos aportan valores significativos a la lengua en la que redactan y a la cultura de la que forman parte. José Martín Recuerda, con la edición de sus obras, fue creando un espacio propio en nuestra literatura teatral y por fin fue reconocido como uno de los maestros en el arte escénico del siglo XX. Como demostración de lo dicho baste echar una ojeada a las más de veinte editoriales distintas que publicaron textos del granadino, desde la prestigiosa Cátedra, en la que pueden leerse 'Las Salvajes en Puente San Gil' y 'Las Arrecogías del Beaterio de Santa María Egipcíaca', con comentarios nada menos que de Francisco Ruiz Ramón, hasta el Centro Andaluz de Teatro que editó recientemente 'Ella y los barcos'. Pasando por las famosas editoriales Taurus, en su colección 'El mirlo blanco', Escélicer, Plaza y Janés, La Editora Nacional, Aguilar, etc. Las mejores de España cuentan con Recuerda en su catálogo.

Pepe también tuvo la suerte de gustar en su ciudad y algunas de las editoriales granadinas se prestaron a publicar sus obras. Tanto las de antaño como las de ohaño. En la lejanía se pierde la editorial Don Quijote que se arriesgó a publicar 'La llanura'. Y todavía se pueden encontrar en las librerías obras de Martín Recuerda editadas por Ubago, Alhulia o Atrio. Un lujo del que pocos pueden presumir. Y no digamos de las revistas de teatro que han editado sus manuscritos. Aquí la lista alcanza varias decenas y gracias a ellas podemos afirmar que acaba de desaparecer un auténtico literato, un maestro del lenguaje que confió sus escritos al cuidado de los más diversos editores.

Un clásico

Para valorar al Recuerda escritor hay que sopesar tanto lo mucho que él escribió como lo muchísimo que se ha escrito sobre él. Entonces es cuando comprendemos que ha sido un clásico en nuestros días. Su nombre aparece en miles de páginas de Internet, su biografía y su obra figuran en las más importantes enciclopedias del país, desde la famosa Larousse hasta nuestra Gran Enciclopedia de Andalucía, y un análisis de su teatro ocupa varias páginas en cualquier historia de la Literatura contemporánea que se precie.

No es posible escribir un panorama del teatro español de posguerra sin incluir numerosas referencias al teatro de Recuerda, a su pasión por la libertad a su ironía y a su poesía, a la descripción de la mujer histórica como metáfora de la mujer presente y a tantos y tantos rasgos de su teatro que son columnas esenciales del teatro español en el pasado siglo. Si tuviera que quedarme con una de la miles de frases que se le dedican elegiría la de Domenech en su Historia de la Literatura Española, de la editorial Taurus: «De todos los autores de su generación... quizá sea el que más profundamente ha asumido la herencia de Valle-Inclán y de García Lorca en el camino hacia un teatro popular español».

Pero la figura del clásico no termina en las escuetas columnas de una enciclopedia, las coloreadas noticias de la red o los resúmenes panorámicos de las historias de la literatura. Al clásico hay que estudiarlo en profundidad y es lo que ha pasado con Recuerda. Casi media docena de tesis doctorales se han presentado sobre su obra y su aportación teatral, tanto en España como en Estados Unidos, y han sido miles los alumnos de COU y de Bachillerato que estudiaron y analizaron su obra en los textos de literatura, llegando incluso a 'caer' un año en Selectividad. Es la condición del clásico.

El dramaturgo popular

Martín Recuerda no sólo ha visto su nombre inscrito en las más famosas Enciclopedias y en los diccionarios de teatro mundial; no sólo es conocido por los estudiantes y recordado en todos los ficheros de la bibliotecas. Además su nombre ha permanecido y permanece, escrito en grandes caracteres, en las carteleras de los teatros, durante muchas temporadas, con obras montadas por compañías de prestigio y por grupos de aficionados. ¿A qué más puede aspirar un dramaturgo?

Su constante preocupación por el pueblo español y por sus raíces humanas coinciden con el orgullo del que presumen muchas localidades, al haberle dedicado una calle o una plaza.

Dos teatros de Granada, el de Pinos Puente y el de Salobreña, llevan su nombre, varios institutos y colegios de enseñanza se titulan José Martín Recuerda, un premio de escritura dramática, que se acerca a su décima edición, también se prestigia con el nombre del dramaturgo.

La muerte sólo se lleva lo menos perdurable de Pepe, su última palabra, su callada sonrisa de niño que todo lo supo y todo lo olvidó, su presencia ya serena. Pero no logrará borrar tantas huellas y tanto cariño hacia sus paisanos.

Su nombre seguirá escrito en azulejos y en metales sobre las entradas de los teatros. Cuando alguien pregunte por Pepe le explicaremos que fue un clásico, sin dejar de ser popular.

 
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