La suerte es un animal esquivo. Puede permanecer agazapada durante años y años, sin dejarse ver, pero en algunas ocasiones salta y se muestra a unos pocos en todo su esplendor. También hay gente a la que se le escapa por los pelos y otros que nunca llegan a atisbarla, ni siquiera de refilón. Por eso, en el sorteo de la Lotería de Navidad hay quien recurre a cebos: números 'especiales' con los que piensan darle caza.
Los capicúas y las cifras que coinciden con fechas históricas significativas o con triunfos deportivos son los preferidos por los jugadores, que este año han gastado una media de 68 euros en décimos, cada vez más rebuscados. Así lo afirman los dueños de las administraciones de lotería, que todavía hoy, cuando hacen sus últimas ventas, reciben peticiones excéntricas que difícilmente podrán satisfacer. Porque para ponerse selectivo hace falta previsión, ya que los números fetiche se agotaron hace meses con la ayuda del largo brazo de Internet, herramienta utilizada por los compradores para satisfacer sus caprichos. Varios personas que compraron sus boletos 'a la carta' nos cuentan qué razones han guiado su elección.
00666
El número de la bestia
«Si Dios no ayuda, quizá el Diablo »
Hay quienes rezan a algún santo para que les favorezca con la lotería y quienes se saltan toda la jerarquía divina y prefieren encomendarse directamente a Dios. Pero la competencia también tiene sus fieles: el 666, que en el libro de Apocalipsis se revela como el número del Diablo, es una de las cifras «más codiciadas de la lotería», según los loteros. Y eso lo sabe muy bien Javier Fernández, dueño de un bar, que se ha abonado todo el año al 666 «para que nadie me lo quite en Navidad». A pesar de su miedo a quedarse sin décimos maléficos y del brujil nombre de su establecimiento, Javier -que lleva en el móvil la inquietante música de 'El Exorcista'- sostiene que él no es «ni satánico ni nada», ni siquiera supersticioso. «Es el único número con un significado nocturno y místico y por eso lo elegí, porque va bien con el nombre del bar », justifica entre risas que restan solidez a su afirmación. Al igual que Javier, los clientes de su bar que juegan a esta cifra lo llevan con humor. De hecho, se divierten en la barra haciendo elucubraciones, dignas de un best-seller de Dan Brown, «sobre las conspiraciones que realizaría la Iglesia» si el 666 resulta agraciado.
Este número también es un clásico en 'El Infierno', un garito catalán frecuentado por 'heavies'. En Bilbao, los dueños de los principales centros de la movida siniestra -la tienda 'Gothic Zone'- también poseen uno de los boletos diabólicos, que comparten con sus colegas. «Es por morbo -explica Óscar Merino, uno de los dueños-. Además, igual el número de la bestia nos da suerte: si Dios no te ayuda, quizá el Diablo ».
Jessica Olmos, la dependienta de esa especie de islote tenebroso -la antítesis del ambiente navideño de luces y villancicos que reina en el casco histórico- confirma las palabras de su jefe y muestra encantada el décimo. Además, a ella no le parece nada siniestro jugar al número del Maligno. «Más macabro es tener el número de los atentados de las torres gemelas, ¿no?», se pregunta mientras se mueve entre calaveras, pentáculos y carteles que anuncian la implantación de colmillos
22106
Fecha del segundo título mundial de F-1 de Fernando Alonso
«No revendería mi décimo ni loca»
Este año hemos tenido a Fernando Alonso hasta en la sopa. Pero la cosa puede ir más allá, porque se le puede llevar hasta en el décimo de la lotería. La victoria que el pasado 22 de octubre le convirtió en bicampeón del mundo ha quedado grabada en la memoria de sus seguidores, que este año han protagonizado una loca carrera para poder jugar al número de la lotería que coincide con la fecha de este triunfo deportivo: el 22106.
«¿Nos tienen fritos! Hemos recibido cientos de llamadas de interesados, pero una semana después de su victoria ya estaba agotado», explica una lotera de Sevilla que lo ha vendido.
En la cadena SER de la ciudad hispalense tuvieron suerte y se hicieron con la codiciada cifra. Reyes Pérez, la empleada de Administración que lo eligió para toda la oficina, asegura que les hace «mucha ilusión» y se queda un poco sorprendida cuando se le dice que muchos fanáticos de Alonso estarían dispuestos a recomprarle las series que se llevó: «¿Huy, no lo revendo ni loca, fíjese que toca!», se apresura a aclarar, no vaya a ser que reciba tentadoras ofertas de última hora.
Santiago Ortega, redactor jefe de Deportes de la cadena en Sevilla, tampoco está por la 'reventa'. Se le ve encantado con su boleto y hace valer su antigüedad como fan de Alonso: «Le sigo desde que era un chaval, no de ahora, que todo el mundo parece que sabe de Fórmula 1». En cuanto a las ensoñaciones sobre qué harían en la oficina si les tocase el 'gordo', Ortega lo tiene claro.
Primero, celebrarlo con duchas de champán, como los campeones de la Fórmula 1, y luego «pagar la hipoteca, porque con el dinero que te toca no da para comprar un coche como el de Fernando», lamenta. «Igual para dar una entradita ».
00000
Los cinco ceros
«Me vuelve loco ese número»
Rafael Rico tiene guardadas cuatro cajas de champán en su bar, 'La Tasca del Nano'. Y desea con todas sus fuerzas que no reposen durante más tiempo. «Mañana seguro que nos toca algo y lo celebramos brindando», dice el hostelero, muy conocido en la localidad valenciana de Manises por su «hambre de lotería» y por su férrea confianza en que los números que juega van a salir premiados: «Es que ya me ha tocado muchas veces», apunta para justificar esa fe, un poco infantil, en su buena estrella. De los 80 décimos que ha comprado para mañana, hay cinco que son sus niños bonitos: los del 00000. «Me vuelve loco el número y no debo de ser tan raro, ¿a mis clientes también les encanta!», explica alborozado.
Cuando se le pregunta por qué le entusiasma tanto esa acumulación de ceros -es el antinúmero, la nada-, admite que es «una manía personal» y que también influye el hecho de que «es el mismo que juega el Rey, aunque a él creo que se lo regalan ». No es el caso de Rafael, que admite haberse dejado «una pasta» para tentar a esa suerte y cumplir su sueño: «Vivir en Cuba». Eso sí, después de haber apurado junto a sus amigos hasta la última gota de esas botellas que encierran tantas ilusiones.
14431
Fecha de la proclamación de la Segunda República
«Llevamos esas fechas en el corazón»
De niña, Helia González oyó contar muchas veces a su padre, Nazario, cómo fue aquel 14 de abril de 1931, día en que se proclamó la Segunda República. Desde su exilio de Argel -donde tuvo que refugiarse su familia tras el alzamiento- su progenitor, emocionado, se esforzaba por encontrar las palabras precisas para transmitir «las ilusiones» que se vivieron ese día. «Lo describía como una jornada de alegría y de mucha paz », rememora la presidenta del Ateneo Republicano de Elche.
Para recordar esa fecha y también a su progenitor, que falleció hace cinco años, Helia se encarga de seguir con una tradición que él inició en 1977: comprar «casi todos» los décimos del número 14431, que coincide con el día de la proclamación de la Segunda República, y compartirlos con «simpatizantes de toda España». El año pasado, el número resultó agraciado con un quinto premio y Helia tuvo «la satisfacción» de que, «al menos por un día», muchos de los que perdieron la guerra se sintiesen ganadores. «Fue emocionante. Ateos y no ateos me dijeron que mi padre, desde donde esté, nos echó una manita -señala-. Ahora, hasta hay lista de espera y todo».
Está claro que hay más republicanos en España que décimos con el 14431. Pero, para solucionar el problema, algunos han encontrado una solución: remontarse al siglo XIX y comprar el número con la fecha de la Primera República, el 11273. Helia tiene alguna participación y Juan Carlos Barros, otro simpatizante, también. «No he podido conseguir el de la Segunda República, está dificilísimo », explica. ¿Merecen la pena tantos desvelos para conseguir alguna de las 'cifras republicanas'? «Claro, claro, yo no soy jugador -aclara-. Pero es que llevamos esas fechas en el corazón».