CON la voz quebrada y lágrimas en los ojos, Francisco Ayala recibió ayer en el Salón de Pasos Perdidos de las Cortes las medallas que le impusieron el Congreso de los Diputados y el Senado con motivo de su actividad parlamentaria. Y es que el centenario escritor fue oficial de secretaría y jefe de negociado de la Cámara Baja durante la II República. «A la edad que yo he alcanzado, tengo hoy la suerte de cosechar la buena voluntad de quienes han tenido la benevolencia de acoger en su seno a este compañero suyo que hoy evoca, con melancolía, los días remotos», dijo Ayala en un acto que estuvo presidido por los presidentes de ambas cámaras, Manuel Marín y Javier Rojo. «En esa selecta comunidad, como lo era y es el cuerpo de Letrados de las Cortes, prevalecía una amistad y un sentimiento de mutua estimación y respeto que, pese a las terribles circunstancias pronto sobrevenidas en nuestro país durante aquellos años, nunca en verdad pudo quebrantarse ni imponerse», destacó el escritor granadino, quien, tras su intervención -tuvo que pararse en varias ocasiones por la emoción-, recibió un caluroso aplauso de los asistentes.
Entre ellos se encontraba su mujer, la hispanista Carolyn Richmond, el portavoz socialista Diego López Garrido, los diputados del POSE Alfonso Guerra y Carmen Alborch, el director del Real Academia Española, Víctor García de la Concha, el ex secretario general de Comisiones Obreras, Antonio Gutiérrez, el poeta Luis García Montero y los miembros de las Mesas del Congreso y el Senado.
«De Francisco Ayala se pueden decir muchas cosas, porque ha hecho casi de todo y con brillantez; es escritor, pensador, crítico literario y de cine, traductor, periodista, sociólogo, filósofo y ensayista. Además ha sido Letrado de las Cortes Generales, siendo ésta, seguramente, su faceta profesional menos conocida. Y eso es lo que hoy, si me lo permiten, vamos a rescatar», subrayó Marín.
Javier Rojo señaló que «el pensamiento, la obra, la trayectoria limpia y el compromiso con la democracia» del autor de 'La cabeza del cordero' «son valores que nos aportan un caudal del que extraer todo cuanto nos sirva para hacer aún mejor nuestra convivencia cívica».
El escritor también fue obsequiado con una edición facsímil de la revista 'Política', que recoge artículos políticos de los años 30, entre ellos uno firmado por él desde Berlín.
Besteiro de presidente
El premio Cervantes pisó por primera vez las Cortes el 25 de junio de 1932, siendo presidente del Congreso de los Diputados Julián Besteiro. Una orden del Gobierno franquista fechada el 10 marzo de 1939 separó a Ayala del Parlamento «por haber huido al extranjero al liberarse el territorio catalán, demostrando así ser contrario al Glorioso Movimiento Nacional libertador de España». El 16 de marzo de 1976, y después de haberse reincorporado al Congreso el 25 de noviembre de 1975 por decisión unánime de la Mesa, Ayala se jubiló de su cargo de Letrado de las Cortes. El Congreso de los Diputados se ha querido sumar a las múltiples celebraciones que se están realizando con motivo del centenario del prolífico escritor. «Los archivos del Congreso están abiertos para los estudiosos de la obra de Ayala», dijo Marín.
Esta documentación será exhibida dentro de la exposición 'Francisco Ayala, el escritor en su siglo', que tendrá lugar en Granada entre el 19 de julio y el 10 de septiembre.
Para esta exposición, la Cámara Baja ha prestado, entre otros documentos, la solicitud del escritor para opositar a funcionario del Congreso y el acta de su nombramiento.