Jesús Rivera dejó de ser una persona anónima hace años. Ayer se cumplieron siete años desde que este juez inaugurara la sala número 2 de lo Contencioso-Administrativo de Almería. Su mayor sueño era dedicarse al Derecho Civil, pero los entresijos del Derecho Administrativo y las horas que ha dedicado a esta materia le animan a seguir aquí. Ha sido protagonista de algunas decisiones controvertidas, como la de paralizar las obras del hotel de El Algarrobico, pero los casos más pequeños, los que afectan a las personas, son los que realmente le quitan el sueño a Jesús Rivera. También lamenta no poder pasar más tiempo con su familia y pasear con ellos por su ciudad natal, Adra. Quienes lo conocen bien admiran su capacidad de trabajo. Él es muy humilde a la hora de definirse, pero la sinceridad con la que ha atendido a IDEAL trasladará a los lectores la imagen de este juez y de esta persona.
- ¿Quién es el juez Rivera?
- Es un servidor público que en esta vida está ejerciendo el rol o el papel de magistrado, que resuelve conflictos entre los ciudadanos y las administraciones públicas, porque soy titular de un juzgado de lo contencioso-administrativo.
-¿Cómo se decide por estudiar derecho y cuál es el camino recorrido para llegar hasta aquí?
- En el Bachiller se me daban bien tanto las letras como las ciencias. Me costó trabajo decidirme. Al final opté por estudiar Derecho y después, como mis circunstancias familiares y personales fueron tan adversas, porque me quedé huérfano a los 14 años, al morir mi padre, tuve que hacer la carrera con todo tipo de limitaciones de carácter económico. Fui becado en toda la carrera y después, firmé las primeras oposiciones, intervine y las saqué adelante.
- ¿A la primera?
- Sí, a la primera. Eran al antiguo Cuerpo de Secretarios del Juzgado de Paz, de poblaciones de más de 7.000 habitantes. Después accedí al Cuerpo de Secretarios Judiciales y, desde ahí, accedí a la carrera judicial, mediante un concurso de méritos que incluía una entrevista con el Tribunal, que más que una entrevista era un examen sin guión previo.
- ¿Cuál fue su primer destino?
- Conozco todos los órganos jurisdiccionales excepto el Social. He servido juzgados mixtos. Mi primer destino, allá por el año 1991, fue el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Vera, el número 1 de Órgiva, hasta que en marzo de 1997 promocioné a la categoría de magistrado. Con motivo de ese ascenso tomé posesión en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Ferrol y ya desde Ferrol conseguí el traslado al destino actual.
- ¿Se va a quedar en el Contencioso-Administrativo?
- El Derecho Administrativo, personalmente, siempre me ha gustado. En la carrera obtuve unas calificaciones excelentes y lo estudié con profusión. También es verdad que el Derecho Civil siempre ha sido mi debilidad, pero una vez que hice incursión en el orden contencioso, me encuentro bastante a gusto.
- ¿Qué causas se defienden en el Contencioso-Administrativo?
- Los jueces no defendemos, sino que resolvemos con arreglo a lo que establece la Ley. La Constitución dice que sólo estamos sometidos al imperio de la Ley.
- ¿Qué tipo de casos se resuelven en su sala?
- Los que se producen entre los ciudadanos y cualesquiera de las administraciones públicas o entre las propias administraciones públicas.
- Hace tiempo se concebía el contencioso-administrativo para temas de multas, administración, pero de un tiempo a esta parte parece que están entrando muchos conflictos urbanísticos.
- La atribución competencial del juzgado contencioso comprende una inmensa gama, desde el régimen sancionador en consumo, disciplina urbanística o circulación. En cuanto al urbanismo, el aumento que se ha apreciado, que es bastante considerable, viene propiciado porque en Andalucía en estos momentos nos encontramos en plena redacción de los Planes Generales de Ordenación Urbanística (PGOU), con lo cual, ahora se plantean esa serie de conflictos porque muchos de los entes locales han acelerado la concesión y el otorgamiento de licencias, de planes parciales o de planes especiales de reforma interior (PERI) para que les quepa dentro del régimen transitorio en el que se pueden hacer este tipo de actuaciones, que es hasta 2006.
- ¿Cuando empieza este incremento tan grande de casos urbanísticos?
- Desde hace un par de años. Además, hay que tener en cuenta que el aumento de litigiosidad es más palpable en los juzgados de lo Contencioso-Administrativo desde finales de 2003, cuando se modifican las competencias y, como consecuencia se les otorga -en primera instancia- toda la competencia contra los actos de las administraciones locales, excepto el planeamiento. Al mismo tiempo se le otorgan todas las competencias en materia de extranjería, con lo cual, aunque la intención de descongestionar las salas del Trabajo era buena, ha supuesto el colapso de muchos juzgados de lo contencioso y un aumento de la carga de trabajo, que ya es insostenible e insoportable.
- Se percibe esa carga. ¿Hay sólo dos juzgados de lo Contencioso?
- Efectivamente. Para funcionar dentro de un nivel óptimo, es decir, para cumplir con el derecho de la tutela judicial efectiva, y cumplir con el tiempo de resolución de los conflictos en un plazo razonable, serían necesarios cuatro juzgados. Desde luego, es inaplazable la creación de un tercero.
- ¿Cuál es la situación en este, el número 2?
- Al día de la fecha ya llevamos 400 asuntos registrados, que han ingresado en 2006. El límite máximo previsto en los módulos del Consejo General del Poder Judicial está en 600 asuntos. En el mes de mayo hemos llegado a 400, así que de seguir esta progresión, podríamos alcanzar los 950 ó 1.000 asuntos a finales de año.
- ¿El número 1 está en la misma situación?
- Más o menos. Hay poca diferencia de número.
- Pero no está en previsiones el número 3 de lo Contencioso-Administrativo.
- No, no, para 2006 seguro que no. Por eso digo que es absolutamente imprescindible e indemorable. Si se quiere que los ciudadanos tengan una Justicia en términos razonables, es inaplazable la creación de un tercero, pero ya.
- Usted se ha convertido en el icono de los casos urbanísticos, después de paralizar las obras de El Algarrobico y tras resolver numerosos conflictos. Hasta que no actuó el juzgado, nadie se atrevió a dar un paso firme contra el hotel.
- Un juez cuando resuelve hace abstracción de todas las circunstancias que rodean a un asunto. Indudablemente hay asuntos de más trascendencia que otros, en el orden cuantitativo y económico, la trascendencia social que pueda tener...pero nosotros estamos sometidos al imperio de la Ley. Desde el punto de vista técnico-jurídico es tan fácil o más paralizar una obra de esa envergadura, que cualquier otro asunto que tenga menos entidad. Resolvemos siempre sin pasión y declarando el efecto jurídico de la norma que corresponda aplicar.
- ¿Ha visto el hotel antes de emitir su resolución?
- Lo he visto en fotografías...en muchas ocasiones.
- ¿Le da quebraderos de cabeza?
- A mi me tienen preocupados los asuntos cuando los estoy estudiando. Una vez que los resuelvo, intento olvidarme, porque son tantos que no podría. Mi memoria, gracias a Dios, ya es selectiva.
- Algunos han calificado su decisión de osada.
- No se trata de osadía. Las resoluciones judiciales, se adoptan en una doble hipótesis. Si no es recurrible, hay que acatar esa decisión y si es recurrible, hay que agotar los recursos. Siempre hay que partir de la cualidad que es predicable de cualquier persona humana, la falibilidad, que también es aplicable a los jueces y tribunales. La sentencia es un silogismo lógico, que tiene como sustento las pruebas de los hechos. No basta con decir 'yo tengo derecho a', sino que tiene que probarse.
- ¿Cómo desembocan en esta sala casos de inmigración?
- En la materia de Extranjería, tanto en autorizaciones y permisos, como en sanciones y expulsiones, las competencias están remitidas a los juzgados de lo Contencioso-Administrativo.
- ¿Ha aumentado mucho el trabajo en este sentido?
- Sí. El tema de la inmigración es dramático, porque detrás de eso hay un conflicto social, una división real entre dos mundos: un mundo que es muy rico y otro que es muy pobre. La desesperación hace que esta gente intente por todos los medios acceder a ese mundo civilizado. España está sufriendo más en sus carnes directamente el problema porque es la frontera con el continente africano. Con todo, no se puede tener una actitud emocional o sensiblera, hay que poner cotos, porque el nivel de absorción de una sociedad es limitado.
-¿Se dan muchos casos?
- Sí; aquí, en el juzgado lo que hacemos es ver si con arreglo a la normativa vigente, esos permisos y regularizaciones se ajustan a la normativa o, cuando son expulsados , si la estancia ha sido regular.
- Tiene fama de trabajarse los casos y estudiarlos con mucho detalle.
- Eso es verdad. Quizás mi mayor defecto es la hiperactividad. Me absorbe totalmente el trabajo y dejo olvidadas otras facetas de la vida personal. No es por conmiseración, sino por un exacervado concepto del servicio público, una imposición moral. La justicia tardía, no es justicia. El factor tiempo es determinante cuando una persona interpone un recurso. A la gente no le vale que su pretensión sea estimada después.
- Pero los jueces no pueden cargar toda la responsabilidad.
- Efectivamente, es responsabilidad exclusiva de los distintos gobiernos que han tenido secularmente a la Administración de Justicia como una clase pasiva, que no tiene una rentabilidad en votos. La gran olvidad siempre es la Justicia. Como anécdota, los jueces siempre tenemos un 'enemigo', que es la parte que pierde el pleito, el 50% del proceso.
- La provincia ha cambiado mucho. Estuvo en el Juzgado de Paz de El Ejido, ¿es este el municipio que más ha cambiado?
- La evolución y la metamorfosis sufrida por lo que llamaban Campo de Dalías ha sido tan enorme que se ha convertido en el paradigma del desarrollo demográfico y económico. Es digno de encomio y alabanza. Recuerdo cuando había sólo dos edificios en la carretera, el cuartel de la Guardia Civil y la Venta del Lobero.
- ¿Qué recuerda de Adra?
- Adra es mi debilidad, mi pueblo. Cuando puedo me escapo; me encanta estar en mi pueblo. No podría vivir sin mirar el mar. Pasear por los lugares donde uno jugaba, no se puede explicar con palabras. Es muy bonito recordar eso.
- A veces se mira a los jueces con distancia.
- Los jueces somos personas. Se ha querido resaltar un tópico de los jueces, pero no estamos ni por debajo ni por encima de nadie, sencillamente ejercemos una de las potestades que la Constitución ha decidido. Claro que como siempre resolvemos conflictos, a veces no es agradable poner una pena, una condena, un embargo. Nosotros llegamos ya cuando el cáncer está bastante desarrollado, por utilizar una metáfora médica.
- Ahora la forma de estudiar es muy distinta pero en su época era más complicado.
- Yo era una persona absolutamente desvalida. No tuve ningún tipo de apoyo, todo lo que he conseguido ha sido a base de esfuerzo personal. Se puede conseguir cualquier cosa, la cuestión está en proponérselo, ser perseverante y creer en las posibilidades de uno mismo.