Los ministros de Finanzas del Grupo de los Ocho países más industrializados (G-8) advirtieron ayer que el alto precio de la energía aún representa un «riesgo» para el crecimiento económico mundial, aunque éste sigue siendo «sólido y mejor repartido». De hecho, la economía mejoró una media del 4% durante 2005. «Sin embargo, persisten las alertas» provocadas por el elevado coste del crudo y su carácter «volátil», junto a los «desequilibrios» internacionales a los que aún no se ha puesto remedio. Este diagnóstico consta en el comunicado final de nueve puntos, difundido al término de la reunión de los titulares de Finanzas de los países del G-8, en la antigua capital imperial rusa, a la que asistieron como invitados los ministros de Finanzas de China, la India, Brasil, Australia, Corea del Sur y Nigeria.
«Subrayamos que el ajuste económico global es una tarea compartida y reiteramos nuestro compromiso de revertir el desequilibrio global», añadieron. En la reunión celebrada en San Petersburgo participaron, como ya es tradicional, los jefes del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización para el Desarrollo Económico y el Comercio, y el ministro de Finanzas del país que preside la Unión Europea, que actualmente es Austria.
Responsabilidad
Al referirse a «desequilibrios mundiales», el G-8 citó el enorme déficit de cuentas corrientes de EE. UU., que contrasta con los amplios excedentes de los países asiáticos y de los productores de petróleo, englobados este último dentro del cártel de exportadores de crudo (OPEP). El «ajuste» de esos desequilibrios es una «responsabilidad compartida», afirmaron los miembros de la organización. «Estamos comprometidos en la lucha contra el proteccionismo y en el fomento de la liberalización del comercio en la agricultura, los bienes industriales y servicios, así como en las inversiones», añadió el comunicado final.
Asimismo el ministro de Finanzas de Alemania, Peer Steinbrueck, aseveró que los participantes en la reunión comparten la opinión de que «pese a cierta volatilidad de los mercados financieros, la economía mundial se desarrolla de manera muy positiva». Además del comunicado final, el G-8 adoptó una declaración especial en la que pidieron a los países en vías de desarrollo disminuir las trabas a las compañías privadas que trabajan en sector energético mediante «mecanismos legislativos y reguladores claros». «Subrayamos el papel clave del sector privado en la prestación de servicios energéticos», afirmaron.