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Jueves, 4 de mayo de 2006
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OPINIÓN
PUERTA PURCHENA
Territorio poético
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RECORREMOS los espacios del poemario 'Doble vida', del escritor almeriense Aureliano Cañadas, un libro por el que consiguió el premio 'Marina Romero', convocado por la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, y editado recientemente en la colección literaria 'Julio Nombela'. El jurado estuvo compuesto por Leopoldo de Luis, recientemente fallecido, Joaquín Benito de Lucas, José López Martínez, Enrique Gracia Trinidad, y Juan Van-Halen, Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles.

Un intenso recorrido que nos habla de presencias y de ausencias, de vasos comunicantes que conectan con un tiempo pretérito, pero que el poeta recupera para dejar constancia de una certeza. Un tiempo que será siempre, mientras pueda recordarse, savia viva, luz y verdad. Fiel documento de existencia, escrito sobre papel. Un trozo de vida latente, refugiado en sus aristas.

Luces y oscuridades van alternándose en ese viaje transitado en donde puja el teorema del instante. El reloj de arena sabe de encuentros y desencuentros, de la ingrata ascensión a la belleza y la perpetuidad de las horas amorosas: 'Te gané y te perdí/ una tarde jugando/ a los dados con Eros'.

Un paseo por las regiones de la memoria, que, en ocasiones, se convierte en rito necesario y fidelidad de nuestro paso por el tiempo. El recuerdo del adolescente que vivió las inquietudes de Santi Andía, y abrió, con las lecturas, una puerta llena de sorpresas y descubrimientos. El poeta halla la palabra y bebe de ella, para vencer a las sombras. 'Te curarás heridas/ que los demás te hicieron; las que tú mismo/ te hiciste/ nunca'.

Realidad y ficción, sueño y vida, requieren frecuentes metamorfosis y trazos anclados en el silencio. 'El tiempo detendrá/ su vuelo sin medida,/ recogerá sus alas,/ se dormirá cada vez a nuestro lado'. Y será preludio de otras horas, las mismas que no regresan. Antesala del último viaje.

La honestidad del verso, libre de artificio y de compartimentos estancos, que atraviesa un cauce de verdad: 'Nadie se baña/ dos veces en el mismo río:/ cuántas no me he bañado yo en tus ojos,/ libre y desnudo/ de todo aquello/ con que la vida me vistiera'. Lejos de vacíos y despropósitos.

Arrasan las guerras y todas las guerras que han de venir. Y el hombre, es animal repetitivo en el lenguaje de los signos. 'Porque nunca seremos otra cosa,/ ¿Oh Bagdad torturada!, que soldados/ en la dura batalla del olvido'. Una esfera contenida dentro de otras esferas del pensamiento. Imposible equilibrio, imposible escapada ante tanta desolación e injusticia. En qué tiempo anclada la inocencia de una temprana juventud, con la evocación cerrando filas. El ser habitado y los fantasmas del ayer. La carambola como metáfora del amor.

Aureliano Cañadas ha realizado, en este intenso poemario, una reflexión sobre el hombre y la pérdida de cuanto creímos eterno: 'Qué silencio en el muelle/ donde aún agitamos el pañuelo/ de la desolación'. Breve encuentro.



Vocento


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