 OPORTUNIDAD. El delantero ejidense Moreno, que entró en la segunda parte, controla el balón en las cercanías del área castellonense, con el acoso de Dealbert y de Rodri, que intentan impedir las intenciones del jugador celeste. |
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POLI EJIDO
CD CASTELLÓN2 0 - |
F Club Polideportivo Ejido: Kike; López Ramos, Cristian, Pedro Largo, Tena; Soldevilla (Moreno, m. 45), Curro Vacas, Marco Navas, Pedro Vega (Keko, m. 63); Víctor Salas (Calado, m. 57) y Toedtli.
F CD Castellón: Raúl; Zamora, Casablanca, Rodri, Dealbert, Aurelio; Jonan García, Zafra, Xavi Moré, Castell; y Tabares.
F Goles: 0-1, min. 8: Tabares. 0-2, min. 49: Xavi Moré.
F Árbitro: Texeira Vitienes, del colegio cántabro. Amonestó a los locales Cristian y Tena y a los visitantes Rodri, Xavi Moré y Castell.
F Incidencias: Partido correspondiente a la trigésimo tercera jornada de la Segunda División A, disputado en el Estadio Santo Domingo de El Ejido ante unos 4.200 espectadores. Antes del partido se guardó un minuto de silencio en memoria de Antonio Ruiz García, joven socio del Pvo. Ejido, fallecido en accidente de tráfico el domingo anterior. |
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EL Poli Ejido ha encajado cinco goles y no ha marcado ninguno en sus dos últimas comparecencias en casa. La situación sería de crisis de no ser porque, entre medias, se llevó tres puntos que pesan en la bolsa de la liga tanto como en el sentimiento de la afición, en el derbi. Pero el diagnóstico, para un equipo que ni marca ni gana en casa y sí lo ha hecho en sus dos últimas salidas, es claro: 'santodominguitis aguda' o, lo que es lo mismo, que los puntos en casa se van que es una barbaridad y, así, la tarea de la salvación se complica, porque depende de que se alargue la buena racha lejos de Santo Domingo.
Y más datos. En sus tres últimos partidos, el Poli ha recibido gol en los diez primeros minutos. Se lo marcó Soldado ante el Castilla y la cosa acabó en 0-3; lo hizo Luna contra la UD Almería, aunque en ese caso remontó el Poli, y lo hizo ayer Tabares, en una jugada, además, no muy diferente a la del gol del filial madridista y que, en el minuto 8, no sólo inauguraba el marcador sino también el capítulo de acercamientos de peligro por parte de ambos equipos.
Dicho de otro modo, el Poli se ha marcado la norma de recibir 'con exquisita educación' a sus rivales y dejarles que 'pasen y se sienten' nada más empezar los partidos. Y claro, no todos los días es fiesta, es decir, no siempre se puede remontar, porque los demás tampoco son mancos. Ni tontos.
Ayer el Poli no pudo con el Castellón, que pasó por Santo Domingo ofreciendo una imagen paupérrima, de equipo de Segunda División B. De hecho, a su llegada a El Ejido ocupaba plaza de descenso a tal categoría, aunque la falta de oficio del Poli le ha sacado de los puestos de 'cataclismo'.
Un Poli que fue, ayer, un equipo incapaz. Incapaz de superar con solvencia a un Castellón que tiró dos veces a puerta y marcó dos goles; incapaz de evitar que, por tercera semana consecutiva, el rival se adelantase en el marcador; e incapaz de marcar gol: los jugadores del Poli han marcado un gol en las tres últimas semanas -en Almería acabó con dos, pero uno se lo marcó el rival en propia puerta que también vale-.
Ayer dominó, tuvo el balón y llegó, acaso menos que otras veces, pero en algunas de esas ocasiones con una claridad tan meridiana que parece casi imposible que no marcarse. Pero no lo hizo. Y en este juego no gana quien parece que va a ganar, sino quien marca más goles. Y, en eso, el Poli está negado.
Otra vez cuesta arriba
De tal manera que, en el minuto 8, el Poli Ejido ya tenía el partido cuesta arriba. Hubiera sido sorprendente, de no ser más de lo mismo con respecto a las últimas tres semanas.
De esta forma, los de José María Salmerón volvieron a tener que empezar su ya 'habitual' trabajo de remontada. El técnico ejidense había sorprendido a propios y extraños colocando a Soldevilla en el puesto que suele ocupar el ayer sancionado Sunny y guardando plaza de banquillo para Moreno.
El Poli volvía a jugar con cinco hombres de corte defensivo, como lo había intentado en Almería. Y también esta vez el resultado más inmediato fue que comenzó perdiendo. Sin embargo, las cosas no acabaron como en el Estadio Mediterráneo, acaso porque a su equipo le faltó el 'punch', la 'chispa' y el brutal empuje que mostró en el derbi.
Al menos en la primera parte lo intentó el Poli y logró llegar a la puerta del rival con relativa solvencia. No tuvo muchas ocasiones claras, pero sí bastantes acercamientos y un par de opciones de esas en las que parece más complicado errar que acertar con la portería.
La primera llegó en el minuto 16, tras una jugada de ataque elaborada por el conjunto celeste, que terminó con un empalme de Víctor Salas que hacía presagiar que el Poli podía optar a 'desvirgar' la portería del sustituto de Xavi Oliva en el Castellón, el meta Raúl Jiménez.
Sin embargo, los minutos comenzaron a pasar demasiado rápido y las ocasiones 'goteaban' con demasiada lentitud por las 'ventanas' de un partido que, ante la incredulidad de los presentes, se iba tiñendo de negro y blanco.
El Castellón no hacía nada del otro mundo. Ni de éste. Los de Pepe Moré se encontraron con un gol que terminó disfrazándose de tres puntos y, salvo en la jugada del 0-2, se dedicó simplemente a aprovechar la poca mordiente de un Poli 'plano' de cara al gol.
La siguiente ocasión llegó ya en el minuto 27 y tampoco fue para tirar cohetes, con un centro de López Ramos que Víctor Salas, tras revolverse en el área, disparaba demasiado alto.
En el último cuarto de hora de la primera parte llegaron las ocasiones más claras del Poli. Pero claras, claras. Tan nítidas que alguno se frotó los ojos para cerciorarse de que la pelota no había 'hecho migas' con la red.
Gol, ese desconocido
Antes de las más claras, una primera aproximación, con centro de Curro Vacas a la salida de una falta en el minuto 32, para remate de cabeza hacia atrás y a ras de suelo por parte de Toedtli. Bastante más espectacular que efectivo, aunque llegó a provocar el ánimo en la grada, más deseosa que realista.
En el 38, Pedro Vega tuvo la primera de las dos ocasiones finales que, curiosamente, podrían haber 'volteado' el marcador, pero que lo dejaron tal y como estaba. El canario lanzó una falta 'marca de la casa' 'teledirigida' a la cepa del poste, pero ahí se descubrió que el Castellón había llegado a Santo Domingo con portero. Fue la única señal de 'vida inteligente' entre los tres palos del cuadro albinegro, la única vez que tuvo que intervenir con cierta solvencia.
Pero si esa fue clara, la que tuvo el Poli Ejido dos minutos después, en el 38, fue 'de campeonato', con balón de Soldevilla profundo en banda izquierda sobre Pedro Vega y 'plátano marca de la casa' de éste hacia el área pequeña, medido sobre la cabeza de Toedtli que, solo en el área pequeña y a escasos dos metros del portal contrario, la echó fuera, para desesperación de la parroquia. No era el día, estaba claro.
Esta vez ni con cambios
Buscó Salmerón en el 'libro de la victoria del derbi' la solución para sus problemas de ayer y empezó a desarrollar el partido a la imagen y semejanza del de siete días antes.
Así, tras el descanso, quitó del campo a un hombre de corte defensivo, esta vez Soldevilla, para dar entrada a Moreno, y minutos después daba entrada a Calado -esta vez Marco Navas había sido titular-.
Pero en esta ocasión faltaba el 'efecto derbi'. El Poli no era el mismo que el del Estadio Mediterráneo. Y el resultado de los cambios, cuando se esperaba a un equipo más creativo, con más acercamientos al área rival y, sobre todo, con mucho mayor 'atino' a la hora de definir.
De hecho, lo que sí se repitió fue el guión de la primera parte, aunque esta vez con minutos de adelanto 'sobre el mejor de los horarios previstos'. Ya en el cuatro, el Castellón volvía a azotar la moral de la grada y del plantel celeste, esta vez aprovechando una falta de intensidad defensiva del Poli Ejido, para el remate de Xavi Moré, en forma de letal y definitivo 0-2.
Era el momento del Castellón, que incluso pudo haber marcado un gol que hubiera recordado mortalmente al 0-3 de quince días antes, ante el Castilla. Cuatro minutos después del 0-2, Tabares tenía el balón para rematar una contra espectacular, que había vuelto a coger al Poli, pero el '9' del Castellón esta vez la echó fuera, en boca de gol. El Castellón también perdonaba.
Y a partir de ahí, poco; casi nada. El Poli tuvo todo el balón y el Castellón, como marcaba el guión, se olvidó de que existía Kike Burgos. El partido, en esos últimos 35 minutos, fue soso, pesado, feo y plano.
El Poli quería, pero no podía. El Castellón daba la impresión de no poder, pero lo que sí dejaba claro es que no quería, porque el 0-2 era un resultado que ni los más optimistas albinegros hubieran soñado.
El Castellón ya había hecho bastante, aunque muy poco, y se estaba llevando tres puntos que lo sacaban de la zona de descenso y le devolvían la vida que empezaba a tener cada día más complicada.
El Poli estaba perdiendo y Salmerón mandaba a sus más ofensivas naves, Marco Navas, Calado, Moreno e incluso Keko, que entró en 'cancha' en el último recambio, pero el patrón de juego se había quedado en el vestuario y el área quedaba siempre demasiado lejos. Por no hablar de la portería.
Apenas un disparo de Moreno y otro de falta directa de Calado pueden contarse como ocasiones en esa segunda parte, además de un jugadón de Moreno, tipo 'slalon' marchándose de tres contrarios, que que murió demasiado lejos de la frontal.
El Poli no fue el del derbi. Faltó 'punch'. Los celestes 'salen de Castilla' para meterse 'en Castellón'.