Nueve de la mañana. En la urbanización Xarblanca-Park, situada en las proximidades del hotel Don Miguel, nada hacía presagiar ayer que minutos después la zona donde reside Marisol Yagüe iba a acaparar los objetivos de más de una docena de cámaras y casi una treintena de periodistas esperando captar la imagen del día. Yagüe saliendo de su domicilio particular bajo custodia policial. A esa hora, cuatro agentes de la Policía Nacional vestidos de paisano aguardaban frente al domicilio de la alcaldesa en el interior de dos vehículos la llegada de más refuerzos y de las autoridades judiciales. Todo parecía tranquilo hasta ese instante. Los operarios que acometían la reforma del domicilio particular de la primer edil marbellí salían y entraban para depositar escombros en una cuba, ajenos a la operación policial que minutos más tarde se desplegaría.
El amplio dispositivo, en el que participaron más de 20 efectivos de la Unidad de Intervención Policial, les pilló por sorpresa en el interior del inmueble, al igual que a Yagüe que, según un testigo presencial, «estaba en pijama». Eran las nueve y cuarto de la mañana. Un helicóptero de la policía sobrevolaba la zona.
Crece la expectación
Un vecino que paseaba a su perro por los alrededores no daba crédito al espectáculo. Dos furgones policiales irrumpieron de repente en la escena. Estacionaron frente a la casa de Yagüe. Los cuatro agentes de paisano salieron entonces de sus vehículos para colocarse los chalecos y se sumaron al amplio despliegue policial. Seis de ellos se situaron a las afueras de la casa para controlar el tránsito de vehículos por la calle La Florida.
A medida que transcurrían los minutos, la expectación crecía no sólo entre el público -en su mayoría vecinos del complejo residencial- sino también entre los medios de comunicación. Minutos después de que comenzara la 'operación Malaya', como se la ha bautizado, dos patrullas de la Policía Local se acercaron al lugar de los hechos junto a un tercer vehículo, en el que viajaban varios agentes del cuerpo de seguridad local.
Pasadas las once de la mañana, nueve cámaras de televisión apuntaban directamente a la puerta principal del inmueble. Nadie quería perder detalle de esta gran operación contra la corrupción en el Ayuntamiento de Marbella. Los curiosos comentaban entre bambalinas los pormenores de lo que sucedía. Decían sentirse escandalizados por que Marbella estuviera de nuevo en boca de todos.
El registro policial en casa de la regidora marbellí duró cerca de tres horas. A las doce del mediodía, un agente sacaba del domicilio una mochila y, siete minutos después, dos torres de ordenador. Luego le tocó el turno a dos vehículos de alta gama, conducidos por agentes de policía. Pasadas las doce del mediodía apareció una ambulancia de Cruz Roja. A la una, Yagüe abandonaba su casa custodiada por la policía, tras ser detenida en esta operación. Ocupaba el asiento trasero de un vehículo conducido por los agentes y escoltado por dos furgones. A la salida, se cubrió la cabeza con una chaqueta. Su destino: la Comisaría Provincial de Málaga.