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Jueves, 30 de marzo de 2006
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LOCAL
GRANADA
El Ayuntamiento despertó con el ruido de un helicóptero
El sonido de un helicóptero desde primeras horas de la mañana indicaba que algo extraño se respiraba en el ambiente. A las puertas del Ayuntamiento de Marbella, en la céntrica plaza de Los Naranjos, el relativo silencio perceptible cualquier día de la semana a las ocho de la mañana lo rompían las hélices de un aparato que desde varias horas antes no paraba de sobrevolar el municipio.

Los funcionarios marbellíes, que a esa hora se incorporaban a sus puestos de trabajo por la entrada trasera del Consistorio, en la calle Caballero, no paraban de mirar al cielo y preguntarse qué podía ocurrir. Los más avispados incluso habían observado algo diferente al dirigirse hacia el centro del municipio: varios furgones de la Policía Nacional se encontraban parados en la avenida del Trapiche, junto a la salida de la autopista de peaje, sin hacer ningún tipo de movimientos.

Los ocupantes de esos coches, agentes de la Unidad de Intervención Policial, sólo esperaban una señal de sus superiores para bajar la calle y presentarse en el Ayuntamiento. Esa llamada llegó a las 9.20 horas, apenas unos minutos después de que decenas de estudiantes cruzaran por la plaza en dirección al colegio María Auxiliadora, que se encuentra ubicado en el castillo de la ciudad, muy próximo a la plaza donde se sucedieron los registros durante todo el día.

Cuando el Ayuntamiento apenas llevaba veinte minutos abierto al público, dos turismos de alta gama accedieron a la céntrica plaza seguidos por dos furgones policiales. Y en cuestión de segundos se hicieron con el Consistorio: los ocupantes de los vehículos camuflados (agentes de paisano junto a los responsables de la operación) entraron sin vacilar al edificio y los policías se repartieron por las diferentes plantas invitando a salir a todos los ocupantes.

En esta intervención participaron cerca de veinte agentes, que primero desalojaron a los escasos usuarios que a esas horas se encontraban en las dependencias municipales y posteriormente hicieron lo mismo con los funcionarios. Fue una actuación rápida y muy tranquila, ya que los trabajadores dejaron sus puestos en apenas cinco minutos sin protagonizar ningún episodio violento ni enfrentamientos con los policías.

La llegada de los vehículos policiales fue el aspecto que más llamó la atención, ya que el Ayuntamiento marbellí se encuentra en una plaza peatonal a la que sólo acceden los servicios de emergencia. Por eso, en el momento de la llegada de los agentes muchos empleados que apuraban un cigarrillo en la puerta comenzaron a mirarse preguntándose a viva voz '¿Esto qué es ahora?'. Algo parecido pensaron los responsables de los bares y restaurantes que se reparten por la zona, que a esa hora acababan de colocar las mesas y sillas.

En ese momento, otro detalle llamó la atención de los presentes: una furgoneta cargaba diferentes cajas de documentos que salían por las puertas del Ayuntamiento, aunque poco después se supo que esos papeles no correspondían con las pruebas que buscaban los agentes. Eran simples multas de tráfico que iban a trasladar al Archivo.



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