Ocho edificios de la calle Fernández han sido derribados, tras su cesión al Ayuntamiento, para habilitar un acceso a la Alcazaba desde el Parque Nicolás Salmerón, la calle Chamberí y la Avenida del Mar, pero «aún queda lo más conflictivo», ha manifestado el concejal el Urbanismo, Juan Megino. Y lo más conflictivo son tres viviendas privadas pues no se espera tener problemas con otros pisos calificados en ruina ni con los de titularidad municipal que son ya solares tapiados.
Las negociaciones continuarán para conseguir la cesión y evitar la expropiación tanto porque es la alternativa que defiende el actual equipo de gobierno para la consecución de suelos como por considerar que en el fondo es menos gravosa y más generosa para los afectados. Los argumentos en contra de los propietarios es el buen estado de las viviendas, tras las obras de mantenimiento que han realizado con cierta periodicidad, y la unión emotiva que tienen con ellas al ser su morada de toda la vida sin olvidar el lugar estratégico que ocupan dentro de la ciudad.
Varios años
Por otra parte, el concejal de Urbanismo ha destacado el apartado social que ha conllevado el acuerdo con los que ocupaban los ocho edificios ahora demolidos y que se une al que conllevan la política de realojos y las acciones de emergencia desde el Área de Alcaldía. La demolición no resulta ningún capricho ni de esta Corporación, ni de las tres anteriores, ya que se contempla en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), no fue retocado por la anterior y ya aparecía en el diseño trazado por la de 1991-1995.
Se trata de dotar al primer monumento de la ciudad de un camino directo desde una de las entradas a Almería y además por la parte del conjunto monumental que constituye precisamente su postal más internacional. Son varios los sectores -políticos, turísticos, cruceros, 3ª Edad- que creen un absurdo que la Alcazaba solamente disponga de un acceso y que los visitantes que entran por el Poniente tengan que rodear toda la ciudad o cubrir un laberinto para acceder a la misma.