ideal.es
Viernes, 6 de enero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
LOCAL
ALMERÍA
Una espectacular cabalgata llena de magia las calles de Almería
CARBÓN. El mineral formaba parte de la cabalgata, para asombro de los niños que no s ehanportado del todo bien. / M. MANZANO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
Había una enorme expectación por conocer el contenido de la cabalgata de Reyes 2006 y lo cierto ese que no ha defraudado a nadie. Un gran espectáculo de luces, color, música y teatro recorrió ayer las principales calles de la capital, ante la mirada atenta de miles de espectadores, principalmente niños. Varios centenares de personas, entre actores, voluntarios y figurantes y hasta 14 especies distintas de animales, acompañaron en la tarde de ayer a Melchor, Gaspar y Baltasar, en su visita a la ciudad de Almería.

La tarde comenzó con la llegada de sus Majestades de Oriente a la Alcazaba y su marcha hacia la Plaza de la Catedral. En la puerta del Palacio Episcopal les esperaba el alcalde, acompañado de varios miembros de su equipo de gobierno y por supuesto, por el obispo. Sus Majestades llegaron a la plaza a pie, ya que optaron por no motar en los camellos, que dejaron frente a la Catedral.

Después de saludar a los niños que les aguardaban bajo el Palacio Episcopal, los Reyes Magos fueron trasladados en microbús hasta el Anfiteatro de la Rambla, donde todo estaba dispuesto para la gran cabalgata. Cientos de personas se agolpaban en la Rambla, tratando de ver a los elefantes, los pumas, el oso, el tigre o el rebaño de ovejas que aguardaban junto al Anfiteatro a que llegara su turno de entrar en el desfile.

A las siete de la tarde en punto se inició la cabalgata. Los primeros en salir, los bomberos, jaleados por el público. Tras ellos, la Banda Municipal de Música, entonando los sones de conocidos villancicos. Los primeros 'animalitos' que aparecieron en escena fueron unas enormes jirafas de tela roja, que escoltaban a una diva subida en lo alto de un atril.

Tras ellas empezaron a desfilar las carrozas, simulando castillos dorados, paisajes del antiguo Egipto, una estación de Correos y hasta una mina, de donde los Reyes Magos extraen el carbón destinado a los que se portan mal.

Un grupo de zancudos y saltinbanquis precedió la llegada de los auténticos pesos pesados del desfile, los elefantes. El público, que siempre apura hasta el último milímetro el perímetro reservado, retrocedía varios pasos atrás ante la llegada de los paquidermos. Los animales debían estar hambrientos, porque nada más salir del Anfiteatro, comenzaron a devorar parte del seto de la Rambla.

Tras los elefantes, una nueva banda de música daba paso a la entrada en escena de un nutrido rebaño de ovejas, en el que se coló alguna cabra. Una decena de burros cargaba con enormes paquetes, sin duda parte de los regalos con los que muchos niños se despertarán esta mañana. La mismísima carroza del Rey Melchor iba escoltada por un buen puñado de burros.

Tras Melchor, llegó el Rey Gaspar y justo después de él desfilaron algunas de las fieras más llamativas que han podido verse en la cabalgata. Un enorme tigre, varios pumas y un oso con una llamativa camisa roja. Antes habían pasado en su jaula varios cachorros de león y un pequeño tigre blanco.

El desfile recorrió parte de la Rambla, para después cruzar hacia la Puerta de Purchena, por Obispo Orberá. El Paseo era sin duda una de las zonas que concentraba a mayor número de espectadores. Miles de personas se agolpaban en las calles, mientras otros seguían a la comitiva en buena parte de su recorrido. Varios cañones de nieve se ocuparon de dar un toque singular a la fiesta. También contribuían a crear un ambiente de lo más especial las bengalas de colores y los cañones de humo que utilizaban algunos de los grupos de actores.

Otros deleitaron al público con auténticas representaciones en plena calle. Pequeños demonios que saludaban a los niños, pájaros que agitaban sus alas metálicas o extraños artefactos giratorios pudieron verse por distintas partes del desfile.

En cualquier cabalgata de Reyes que se precie no pueden faltar los caramelos. Hasta 5.000 kilos había preparado este año el Ayuntamiento. Para evitar accidentes, se trataba de dulces blandos, aptos además para el consumo por parte de los celíacos.



Vocento
[an error occurred while processing this directive]