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Muguruza, el triunfo de la irregularidad

Garbiñe Muguruza.
Garbiñe Muguruza. / Afp
  • En 2016, Garbiñe alcanzó la gloria con el triunfo en Roland Garros, pero lo empañó con un año muy irregular plagado de derrotas tempranas en grandes escenarios como Wimbledon o los Juegos Olímpicos

  • Para 2017, Muguruza tiene claro cuál es el objetivo, encontrar la regularidad que la catapulte hacia el número uno

Muguruza no ha vivido un 2016 fácil. Pensar lo contrario es engañarse. Ni siquiera en el triunfo la caraqueña estuvo a gusto, ella misma lo confirmó, tras caer eliminada de la Copa de Maestras, "después de Roland Garros la gente esperaba que lo ganase todo". La victoria en la tierra parisina marcó el año de Garbiñe, para lo bueno y para lo malo. Tras un comienzo de temporada decepcionante para lo que se esperaba de ella - la hispanovenezolana no superó la tercera ronda hasta Roma en el mes de mayo - llegó el torneo fetiche para Garbiñe, aquel que la encumbró en 2014 al derrotar a Serena y aquel predestinado a ser el trampolín de su carrera, como ya pasó con tantos otros tenistas españoles.

Ángel en París y demonio el resto del año

La tierra prometida de Roland Garros sirvió para tapar la primera parte de la temporada y como si de una alfombra se tratase, Garbiñe escondió bajo ella todos esos malos resultados con el brillo de la copa de campeona. Un torneo perfecto en el que la caraqueña solo perdió un set, un campeonato en el que derrotó a Serena Williams y que sirvió para auparse al número dos mundial. El 'Tourmalet' de su carrera, el punto más alto, la cima, que al igual que la montaña francesa, fue acompañada de una pronunciada caída. A la conquista de Roland Garros le acompañaron meses de frío, ni el calor del nuevo torneo de Mallorca consiguió calentar los ánimos de Garbiñe. Muguruza cayó en primera ronda en el torneo balear, en segunda ronda en Wimbledon ante Cepelova, rankeada más allá del puesto 100, y confirmó los malos meses en los Juegos Olímpicos. En Río, Muguruza compitió por tres medallas. En individuales cayó de manera sorpresiva y estrepitosa ante la futura campeona, la puertorriqueña Monica Puig, en dobles, junto a Carla Suárez cayó también ante las campeonas , las rusas Makarova y Vesnina y cerró su actuación sin competir en dobles mixtos por la renuncia de Rafa Nadal.

Pese a que la conquista de un 'Grand Slam' puede dar como buena toda una temporada, la decepción olímpica anticipó el llamado 'miedo a ser el mejor'. Ese momento de presión en el que tantos deportistas se estancan cuando sienten el éxito a sus espaldas. Uno de los problemas del mundo del tenis es la falta de tiempo para la reflexión, puedes perder una semana, pero a la siguiente tienes que volver a competir si no quieres descolgarte. No ocurre como los futbolistas, no tienes un recambio que salte a la pista por ti. Tras caer en Río, Garbiñe no pudo parar, comenzó sin descanso la carrera para entrar en la Copa de Maestras. En los meses finales, la pupila de Sam Sumyk sumó unas semifinales en Cincinnati y tempranas derrotas en el Abierto de los Estados Unidos, Tokio, Wuhan y Pekín, que le valieron para clasificarse por los pelos para el torneo final en Singapur. Ante el resto de maestras, Muguruza cuajó un buen torneo, pero la falta de victorias y el continuo vaivén de derrotas del año le pasaron factura cuando tenía las semifinales a tiro.

En números totales, Muguruza jugó 55 partidos repartidos en veinte torneos, con 35 victorias y veinte derrotas. Se embolsó 3,9 millones de dólares (3,75 millones de euros) y sumó un total de 4.236 puntos, que le sirvieron para acabar el año en séptima posición del ránking. De ese total, 2.000 los recaudó en Roland Garros. Sin ese torneo, la caraqueña habría finalizado el año en el puesto 18 del ránking, una muestra más de una tenista capaz de tocar el cielo una semana, y pasear por el infierno durante meses.

De cara a 2017, no todo es pesimismo. Muguruza es muy joven, tiene 23 años y muchísimo margen de mejora. La captura de un 'Grand Slam' a edades tan tempranas añade presión sí, pero libera al haberlo afrontado ya. Además, Muguruza cuenta con una ventaja respecto al resto, sus resultados en 2016 fueron pobres en la mayoría de torneos. Solo encadenó tres victorias seguidas en Roma, Cincinnati y Roland Garros, por lo que puede sumar muchos puntos a lo largo de 2017 si consigue regularidad en los torneos pequeños y medianos. Con el segundo 'Grand Slam' ya en mente, y el sueño del número uno en el horizonte, Garbiñe Muguruza atacará 2017 con la seguridad de quien ya ha mirado a las derrotas a los ojos, y sabe cómo hacerles frente.