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Javier Fernández ya se plantea la retirada tras los Juegos

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Javier Fernández (i), con su medalla de oro junto a José Ramón Lete. / CSD

  • El flamante pentacampeón de Europa se debate entre despedirse a los 27 años «en lo más alto» o arriesgarse a continuar «e ir hacia abajo»

Tan sólo dos días después de firmar una gesta con la conquista de su quinto título de Europa consecutivo, Javier Fernández sorprendió este lunes al desvelar públicamente que ya se plantea la retirada tras los Juegos Olímpicos de invierno que se disputarán el próximo año en Pyeongchang (Corea del Sur). Quien se ha convertido en leyenda del patinaje y del deporte español podría despedirse de la alta competición sin ni siquiera cumplir los 27 años, porque considera que «en el mundo del patinaje hay actualmente un nivel de exigencia muy alto» y por ello estima que en 2018 deberá pensar si le conviene abandonar «en lo más alto» o continuar y arriesgarse «a ir hacia abajo en vez de para arriba».

«No digo que me vaya a retirar tras los Juegos, pero en este deporte 27 o 28 años ya es una edad bastante adulta para decidir dejar el patinaje sobre hielo. Yo ahora me conservo bien, pero el cuerpo cada vez se hace más lento y pesa más y los detalles son los que nos hacen fallar», reconoció el bicampeón mundial y flamante pentacampeón continental, quien el sábado, durante el programa libre del Campeonato de Europa de Ostrava (República Checa), sufrió un fuerte golpe en la cabeza del fémur a causa de una caída, «aunque no es preocupante». «Descansaré en casa con la familia un par de días antes de regresar a Toronto para retomar los entrenamientos y esperemos que se cure con reposo, hielo e ibufrofeno», comentó ‘SuperJavi’.

El patinador madrileño admite que con errores de tal calibre tendrá muy complicado revalidar el título planetario dentro de dos meses en Helskinki (Finlandia), antes de afrontar al año siguiente el gran sueño que le queda por cumplir, que es ganar una medalla olímpica, si fuese posible de oro, tras rozar el podio en los Juegos de Sochi 2014, donde fue el abanderado español en la ceremonia inaugural. «Los Juegos Olímpicos de 2018 podrían ser ya el final de la carrera si todo sale bien. Tendré que estudiarlo y pensarlo», insistió Javier Fernández, que cumplirá 26 años el 15 de abril, precisamente, dos semanas después de que se decida la corona mundial, «con asiáticos (especialmente el japonés Yuzuru Hanyu, de 22) y norteamericanos como rivales».

Recién aterrizado de Ostrava, Javier Fernández se desplazó este mediodía directamente del aeropuerto de Barajas a la sede del Consejo Superior de Deportes (CSD) para ser recibido por el secretario de Estado para el Deporte, José Ramón Lete, de quien el madrileño espera que, para que sus éxitos repercutan en beneficio del patinaje, retome la idea de su antecesor, Miguel Cardenal, y se pueda construir en España, además de más pistas de patinaje, un Centro de Alto Rendimiento para los deportes de hielo. «Sería ideal tener una instalación así en cualquier deporte. Habrá que hablar con el nuevo presidente del CSD para ver si el proyecto de tirar un edificio y construir ahí un CAR sigue adelante», lanzó Javier Fernández, pionero en una disciplina sin tradición en España a quien Lete comparó con lo que consiguieron en su día «figuras como Manolo Santana o Paquito Fernández-Ochoa».

«Cuando te sigues metiendo en la historia del deporte, del patinaje sobre hielo, es muy difícil que tú mismo te creas capaz de tanto», reconoció Javier Fernández, que desde que se adjudicó su primer título en 2013 ha experimentado tal progresión que ha igualado en el continente un hito de hace 44 años, el del checoslovaco Ondrej Nepela, y mantiene su dominio no sólo en Europa, sino también en el mundo, durante dos años consecutivos en este caso (2015 y 2016).

«Esta medalla de oro (la del Europeo de 2017) quiere decir que sigo estando al mismo ritmo en las competiciones y que ni rusos ni nadie se pueden poner por delante. He cambiado muchísimo desde el primer oro. La experiencia y los entrenamientos te hacen una persona totalmente nueva», se enorgullece el fenómeno del patinaje, que en una muestra más de inconformismo y de afán de mejora advierte de que «un Mundial es diferente a un Europeo y hay que estar más preparado para no cometer los fallos que se han cometido en Ostrava».