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BALONMANO | mundial

El desquite de los Juegos Olímpicos

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Los integrantes de la selección española de balonmano. / Virginia Carrasco

  • Los Hispanos afrontan el Mundial con el reto de recuperar un lugar en el podio y el sueño de la conquista de Francia

Con el reto de recuperar un lugar en el podio, al que España subió en el Mundial de 2011 (medalla de bronce) y en el de 2013 (oro), para perderlo con su cuarto puesto en la última edición de 2015, y el sueño de la conquista de Francia. Así afronta la selección la cita que se inaugura este miércoles y en la que el equipo nacional se estrenará el jueves, en un campeonato que representa para los Hispanos el desquite de su dolorosa ausencia en los Juegos de Río.

El Mundial supone para España la oportunidad de tomarse la revancha olímpica y certificar su presencia en la élite, tras la plata europea conquistada el pasado año, con un equipo sometido a un obligado relevo generacional que presume de ambición y de espíritu de grupo por encima de individualidades. También con un relevo en el banquillo, ahora con Jordi Ribera al frente de una selección que, tras ganar el fin de semana el Torneo Internacional de España en Irún, con victoria incluida ante Catar (vigente subcampeona del mundo), se presenta en Francia reforzada anímicamente y con máximas aspiraciones, aunque consciente de que la pelea por las medallas estará muy cara.

Presente en las semifinales de los tres últimos Mundiales y Europeos, España siempre garantiza compromiso y entrega e inicia un nuevo ciclo con el objetivo «de estar entre los mejores desde la humildad y el sacrificio», como reconoció este martes el capitán, Raúl Entrerríos. «Tenemos que estar lo más arriba posible, con humildad, como un equipo dentro del campo», coincidió en señalar el seleccionador nacional, obligado a viajar a Francia con 17 jugadores, uno más de los que se pueden inscribir en la competición, por las dudas sobre el estado físico del propio Raúl Entrerríos, aquejado de problemas en el aductor.

En un «grupo exigente», como lo califica Jordi Ribera, España debutará el jueves (20:45 h. Teledeporte) contra un rival directo, Islandia, para enfrentarse posteriormente a Túnez, Angola, Macedonia y Eslovenia. Con los cuatro primeros de cada grupo clasificados para los octavos de final, los Hispanos están obligados no sólo a alcanzar ese cruce, sino a obtener una buena plaza y, si fuese posible, evitar hasta el final del camino a la defensora del título, anfitriona y gran favorita. Junto a Francia, otras grandes candidatas a la corona mundialista son Dinamarca y la renacida Alemania, con España en el grupo de aspirantes a medallistas, en el que también se encuentran, entre otras, Polonia y Croacia. Aunque técnico y jugadores insisten en ir «paso a paso» y no quieren pensar más allá del primer duelo, el mayor reto que pudiera cumplir España sería alcanzar la final y arrebatar el oro en su propia casa a Francia, antaño víctima y ahora su maldito verdugo, tanto para los Hispanos como para las Guerreras.