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Sergio Ramos, 500 partidos a la altura de su ídolo

Sergio Ramos, tras la final de Milán.
Sergio Ramos, tras la final de Milán. / Reuters
  • El capitán del Real Madrid aguanta, de momento, la comparación con Paolo Maldini

«Trabajo cada día para parecerme un poquito a Paolo Maldini», afirmaba con modestia Sergio Ramos en 2008. Llevaba apenas tres años en el Real Madrid y ya se había fijado una meta: resistir la comparación con uno de los mejores defensas de la historia del fútbol mundial, con su referente. ‘Il Capitano’ era todo elegancia, un zaguero de los de corte limpio, de los que roba balones sin hacer ruido. El futbolista sevillano, por su parte, es todo lo contrario. Deja marca allá por donde pasa. Su garra y pundonor son seña de identidad de la última década del conjunto merengue. Es el símbolo de todo aquello que exige el Santiago Bernabéu al que se enfunda su camiseta y, a su manera, 500 partidos oficiales después resiste antre su ídolo.

Las comparaciones son odiosas, y más aún cuando se apunta tan alto como hizo Sergio Ramos. El ídolo de la décima Champions del Real Madrid siempre ha sido un enamorado del fútbol de Paolo Maldini. Ver similitudes entre ambos cuando se conoció su devoción era prácticamente una herejía. El ‘4’ había aterrizado imberbe en Chamartín y tenía un camino muy largo para asentarse en un grande y más aún para que su historia como futbolística fuera grabada con tinta indeleble, Paolo, en cambio, apuraba sus últimas gotas de fútbol, seguro de haberse convertido en un defensa inolvidable, como su padre.

Sergio Ramos ha conseguido en los 499 partidos que lleva disputados con el Real Madrid acortar esa brecha gigantesca. El capitán del Real Madrid no sólo es un símbolo a nivel sentimental para la hinchada del Bernabéu, sino que sus cifras son también las de un jugador destinado a convertirse en leyenda. Su medio millar de encuentros le hacen estar a tan sólo 42 de situarse en el ‘too 10’ de toda la historia blanca y a 101 de Fernando Hierro -quinto clasificado en la lista-, la otra sombra con la que se comparaba en su llegada.

Por el camino, Sergio Ramos ha logrado ser sobre todo un futbolista determinante. La final de Lisboa frente al Atlético encumbró a un jugador que no tiene reparos en lanzarse a por la portería rival. Es el tercer defensa que más goles ha anotado en toda la historia del Real Madrid con 66 dianas, sólo por detrás de Roberto Carlos (68) y Fernando Hierro (127). Sus tantos han servido además para levantar títulos. Hasta ahora ha conseguido 16, divididos entre 13 con el Real Madrid (dos Champions League, dos Mundial de Clubes, dos Supercopas de Europa, tres Ligas, dos Copas del Rey y dos Supercopas de España) y tres con la selección (un Mundial y dos Eurocopas).

A pesar de todo el batallón de títulos con el que cuenta Sergio Ramos, es en este aspecto donde Maldini le superaba a estas alturas. Con prácticamente 31 años el central italiano ya había levantado 18 entorchados con el Milan (seis ‘Scudettos’, cuatro Supercopas de Italia, tres Champions League, tres Supercopas de Europa y dos Intercontinentales). El futuro le deparaba a Paolo ocho títulos más, todos a nivel de clubes, incluidas dos Ligas de Campeones en 2003 y 2007. El gran lunar del italiano, no obstante, fue la ‘azzurra’. Fue internacional en 126 ocasiones, por las 135 que ya lo ha sido Ramos con España, pero no estuvo presente en el equipo que levantó la Copa del Mundo en 2006 y se quedó a las puertas de conseguir la Eurocopa en 2000 frente a Francia.

El futuro sonríe, por tanto, a Sergio Ramos. La comparación con su ídolo ha dejado de ser una herejía. A su edad Paolo Maldini sumaba 530 partidos en el Milan, único equipo de su carrera deportiva y tenía dos títulos más, pero no contaba con el triplete que tiene el de Camas con las selección. Ya lo dijo Carlo Ancelotti, técnico que dirigió a ambos. «Sergio Ramos tiene todo lo que tenía Maldini: personalidad, calidad técnica, habilidad para ser un líder dentro y fuera del campo». Carletto no andaba desafinado.