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octavos de final | ida

Zidane destierra la defensa de tres

Zidane medita durante un entrenamiento.
Zidane medita durante un entrenamiento. / EFE
  • El técnico blanco reconoció tras el naufragio del sistema en El Sadar que el Madrid se encuentra más cómodo con el 4-4-2

En sus primeros meses en el banquillo del Santiago Bernabéu Zinedine Zidane fue etiquetado, justamente, de ser un gran gestor de grupos. No en vano tuvo buena parte de culpa en la recuperación anímica del Real Madrid la temporada pasada tras la destitución de Rafa Benítez, un proceso que tuvo su cénit en la Champions ganada en Milán frente al Atlético. Sin embargo, en su segunda campaña en el cargo el francés se ha destapado como un entrenador más complejo, que no se olvida de la táctica y busca soluciones constantes a los problemas que se le presentan a su equipo.

Así, el Madrid de Zidane ha alternado diferentes sistemas de juego en los últimos meses: 4-3-3, 4-4-2, 4-2-3-1... y 3-5-2, un esquema que 'nació' ante el Sevilla en Liga tras el parón navideño y que se repitió frente al Celta en la vuelta de cuartos de Copa y en Pamplona contra Osasuna, la noche del sábado, pero que no termina de cuajar. Su estreno en el Sánchez Pizjuán sacó lo mejor del equipo blanco y descolocó los planes de Jorge Sampaoli, pese a que el conjunto hispalense terminó ganando. En Balaídos, Zidane presentó una variante más ofensiva, con Casemiro como tercer central y Marco Asensio de falso carrilero, que si bien ayudó a acorralar al Celta, dejó demasiados espacios en defensa. Frente a Osasuna en El Sadar, directamente naufragó, como el propio técnico reconoció en rueda de prensa: «He visto mejor al equipo con cuatro atrás. Quizás la defensa de tres atascó el centro del campo». Eso sí, tuvo que ser la lesión de Danilo lo que motivase al míster a rectificar.

Tras estas tres pruebas, resulta impensable que Zidane apueste por el 3-5-2 el miércoles en la visita del Nápoles al Santiago Bernabéu. Ni siquiera como medida para frenar a la gran estrella de los transalpinos, el belga Dries Mertens. De los 16 goles que el menudo atacante lleva en 22 jornadas de Serie A, 15 han sido frente a equipos formados con defensa de cuatro (en 16 partidos ocasiones este curso) y sólo uno ha llegado con tres centrales delante (en seis encuentros).

Bale, más cerca

Para tratar de encarrilar el pase a cuartos de la Champions por séptima temporada consecutiva, Zidane volverá a su sistema de cabecera, que no es otro que el 4-4-2. Un módulo, como dirían precisamente en Italia, que le permite alinear a su guardia pretoriana (esa que forman Casemiro, Kroos y Modric) junto a un mediapunta como Isco o James y además acerca al área a Cristiano, ya reconvertido definitivamente en delantero centro.

Los quebraderos de cabeza para el francés volverán en el partido de vuelta el próximo 7 de marzo en San Paolo, cuando ya podrá contar con Gareth Bale sin reservas. El galés volvió a entrenarse este domingo con el resto de sus compañeros dos meses y medio después de ser operado de la lesión traumática en los tendones peroneos de su tobillo derecho, y Zidane no tardará en echar mano de él.

Su vuelta supondrá un dilema para el técnico: ¿Será fiel al 4-4-2 que tan bien le está funcionando y sacrificará a uno de los tres cracks, o volverá la 'BBC' y el desorden? En vista de las últimas decisiones de 'Zizou', quizás se esté guardando un as en la manga.