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Lucas Vázquez, en una acción del partido ante el América.
Lucas Vázquez, en una acción del partido ante el América. / Behrouz Mehri (Afp)

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Lucas Vázquez, la revolución de la meritocracia

  • La lesión de Bale ha convertido al canterano en un pilar básico para Zinedine Zidane

Lucas Vázquez parecía destinado a un papel secundario cuando aterrizó en el Real Madrid durante el verano de 2015. El gallego regresaba a Chamartín tras una campaña en el Espanyol en la que firmó cuatro goles. Su incorporación, solicitada por Rafa Benítez, respondía en parte a la necesidad de los blancos de cubrirse ante la exigencia de la UEFA a los equipos participantes en la Liga de Campeones de contar con al menos ocho nacionales en su plantilla, entre ellos cuatro canteranos. Un año antes, el gallego había tenido que hacer las maletas tras brillar en la pretemporada. Como le había sucedido a muchos otros antes que a él, tocaba hacer méritos fuera del club en el que había crecido como futbolista. Fue uno de los cinco fichajes de ese año junto a Danilo, Kovacic, Casemiro y Casilla. Los dos últimos, como Lucas Vázquez, habían realizado un camino de ida y vuelta. Nada de presentaciones en el palco del Bernabéu, el suyo era un reclutamiento de perfil bajo. Hoy el panorama es radicalmente distinto. El '17' se ha convertido en un pilar básico para Zidane.

Desborde y verticalidad, pero también constancia y sacrificio. Son muchas las cualidades que adornan a un extremo que se ha erigido en el socio ideal para sus compañeros. Un jugador que responde a la perfección tanto en citas de postín como en aquellas con menos cartel, que encaja tan bien dentro del 4-3-3 como en el 4-4-2 y que tan pronto pone un centro medido desde la derecha como coloca un bloqueo digno del mejor pívot para que Sergio Ramos empotre el balón contra la malla rival. Méritos todos ellos que le han convertido en uno de los futbolistas de moda.

En cierta medida, es al Madrid de hoy en día lo que Paco Llorente para el de finales de los ochenta y comienzos de los noventa, un futbolista capaz de destrabar partidos. Como aquel, tiene velocidad, regate y una inusual capacidad para exprimir los minutos que le da su entrenador. El sobrino de Paco Gento estima que el gallego cuenta con «más calidad» que la que él tenía pero ve muchas características en común. Considerado como uno de los grandes revulsivos en la historia del club, Llorente destaca el espíritu con que el '17' afronta cada cita. «Su cabeza hace mucho. Cada vez que sale al campo le pone más ganas», explica. Destaca en este sentido «su ilusión por hacer las cosas bien» pero aclara que de poco valdría ese afán de no ser por su «velocidad y desborde». «Es un jugador desequilibrante», tercia el pariente del actual presidente de honor del Real Madrid, quien opina que un jugador con esas condiciones «tiene muchas posibilidades». Su naturaleza es, además, poco común en unos tiempos en los que se tiende a abandonar las bandas. «Lucas es un caso especial», aduce Llorente.

Invicto como titular

Un dato viene a constatar su importancia: desde que llegó, los blancos no han perdido ni un solo partido cuando es titular. Con victoria se saldó el duelo ante el América en la semifinal del Mundialito de Clubes, en la que la actuación de Lucas Vázquez se contó entre las más destacadas del Madrid. Los de Zidane fueron objeto de catorce faltas durante el choque, seis de las cuales le tuvieron como destinatario. Cristiano Ronaldo sólo recibió una. De sus botas partieron varias de las acciones más peligrosas de su equipo, como el centro que remató Cristiano Ronaldo en el minuto 25 y que se estrelló contra la madera o el pase al cuarto de hora de la reanudación que pudo servir al luso para anotar el segundo de no ser por el arquero.

En la presente campaña lleva disputados 22 encuentros, nueve de ellos como titular, contabilizando un gol y seis asistencias. La llegada en verano de Marco Asensio introdujo un peón más en la competición por ostentar la condición de jugador número doce de un equipo cuyo 'once' parecía muy definido. Además de con el balear, a Lucas Vázquez le tocaba batirse con Isco, James o Kovacic, todos los cuales arribaron con más nombre y a cambio de más millones que él. Asensio le ganó la partida en las dos primeras jornadas de Liga, en las que el gallego hubo de aguardar hasta la segunda parte para relevar al mallorquín. No fue sino hasta la cuarta, frente al Espanyol, cuando gozó de su primera titularidad. Pese a ello, seguía siendo uno de los hombres de confianza del técnico galo, como se puso de manifiesto en el Calderón. 'Zizou' contaba con las bajas de Casemiro y Kroos para el derbi. Tocaba recurrir al 'fondo de armario' para reforzar el mediocampo y precisaba un perfil que combinase brega y desborde. El gallego era la elección obvia. De su entrega llegó a contagiarse incluso Bale que, como Lucas Vázquez, acudía en auxilio de los laterales cuando tocaba.

Desde entonces, su figura no ha hecho sino acrecentarse. El mejor ejemplo fue el 'clásico', cuando Mascherano le trabó al comienzo del choque en una acción que el árbitro no consideró penalti. Se resarció bloqueando a Piqué en la jugada en la que Sergio Ramos anotó el empate. El camero le adjudicó la misión de impedir los movimientos del central azulgrana y Lucas Vázquez ejecutó la orden a la perfección. Tan bien salió su sociedad que la reeditaron cuando el Deportivo de La Coruña acariciaba un punto en el Bernabéu que terminaron quedándose los locales. Minutos antes, el '17' había servido a Mariano el centro que ponía la igualada en el marcador.

Su notable rendimiento ha servido para desdramatizar la baja de Bale. Lucas, abanderado de la revolución de la meritocracia que marca el paso del Madrid de Zidane y que tiene en Nacho o Morata a otros de sus puntales, ya no está sólo para apagar fuegos. Ahora incluso roba plano a las estrellas. Como resume Paco Llorente, «cuando la gente habla, es por algo» y él «está aportando».