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Sin miedo al turrón en Navidad

Enrique de Haro, pendiente del ejercicio de pesas de Moisés Cézar.
Enrique de Haro, pendiente del ejercicio de pesas de Moisés Cézar. / J. J. A.
  • Enrique de Haro elogia la profesionalidad de los jugadores de Unicaja y considera necesaria la parada navideña

Están descontados ya los posibles ‘excesos’ que se puedan cometer y, además, si se producen son merecidos. Ha sido un gran esfuerzo el desarrollado desde septiembre y los resultados han llegado, pero además está Enrique de Haro para ‘bajar’ los turrones. El preparador físico de Unicaja Almería, protagonista de todos los títulos en el legendario palmarés ahorrador, trabaja con la buena materia prima de la plantilla, con su enorme profesionalidad. «Cuando vinieron del verano, algunos tras cuatro meses parados, llegaron bien, desentrenados, como es lógico, pero ninguno tras ‘pecar’ en exceso; ahora tienen un descanso muy merecido y además no hay tiempo para mucho porque la semana que viene ya empezamos otra vez».

La experiencia de Enrique de Haro, vista la acumulación de partidos, con cuatro jugadores sin apenas descanso por su estancia en la selección, le dice que «quizá los primeros entrenamientos servirán para pulir esos pequeños excesos que siempre se producen y que son hasta buenos, porque van acompañados de que la mente se relaja y de que se disfruta con la familia». Todo entra en el proceso que él mismo tiene ideado desde el verano, con continuidad hacia las grandes citas de la temporada. «Se repite un ciclo parecido al que hemos hecho ahora pero más reducido en el tiempo, así que la vuelta de vacaciones va a ser una mini pretemporada, porque no hay competición esa semana, pero en seguida tenemos un partido con Teruel que es importante».

Sin huecos para las cargas

A diferencia de la temporada pasada, al preparador físico del conjunto blanquiverde no le caben demasiados huecos para las cargas. «Este año la diferencia es que la igualdad en la Superliga es real, antes jugábamos partidos más fáciles y ahora estos cálculos no son tan precisos, así que habrá que pensar en adaptar el trabajo para la Copa del Rey, pero no olvidar el día a día, ya que es importante mantener la posición privilegiada de ser primeros y tener el factor cancha a favor en los posibles play offs por el título». En todo caso, de su chistera saldrá la solución. «Es verdad que hacemos algunos trabajos específicos para la Copa del Rey, sobre todo el que los jugadores sean capaces de mantener un nivel de juego durante varios días seguidos, en nuestro caso de semifinal y final, hacer que se recuperen muy bien de un día para otro», destaca.

Aunque «haya habido un esfuerzo muy importante, el de las semis, si se llega a la final al día siguiente, que los jugadores estén bien». Sus planes, como es tradición, se van cumpliendo «según lo previsto». Todo está medido. «Se esperaba un buen inicio porque teníamos dos grandes grupos, por un lado los que venían de la selección española, cuyo objetivo era mantenerlos hasta estas fechas con el nivel de trabajo que venían haciendo, y luego las primeras semanas sirvieron para que los que se incorporaban cogieran el nivel de forma, y lo consiguieron relativamente rápido porque eran jugadores muy conscientes del cuidado de su cuerpo». La profesionalidad es intachable en el grupo. «Vinieron en buenas condiciones, y en ese sentido ha sido más fácil».

Nuevo reto

Cada temporada es un nuevo reto para él. «Lo bonito de este trabajo es que, aunque lleves mucho tiempo, cada año las circunstancias son diferentes, el cambio de jugadores hace que haya que adaptar los trabajos y, aunque un jugador lleve mucho tiempo aquí, está en diferentes fases de su desarrollo». Por ejemplo, «hay gente que vino muy joven y al principio hubo que hacer un desarrollo más general y ahora estamos en el específico, o los jugadores que se incorporan de otros países, acostumbrados a otros trabajos, en cuyo caso estas semanas sirven para adaptarlos o para llegar a un acuerdo de cuál es el mejor trabajo para sacar el mejor rendimiento». Este año corresponde ese papel a Alexander Szot ‘Alemão’. El opuesto brasileño «se vio un poco sorprendido porque es verdad que es diferente lo que había hecho antes» en su país a lo que tiene que llevar a cabo en su estancia en Almería.

Enrique de Haro se puso manos a la obra y se lo ha puesto fácil al brasileño. «Yo he intentando adaptar cosas que a él le venían bien para su rendimiento, se le han juntado algunos procesos de lesión con la aclimatación, se resintió su nivel físico, pero en las últimas semanas sí hemos visto al ‘Alemão’ que va a ser resolutivo y que va a ser necesario para el equipo; es un jugador que debe estar al cien por cien a nivel físico para sacar todo su potencial, la adaptación del uno al otro se ha hecho y a partir de ahora irá en ascenso su nivel». El ‘maestro’ prepara cuerpo e incide en la mente. «Muchas veces digo que hay una parte objetiva y otra subjetiva y trabajamos para que haya buenos resultados en las pruebas físicas cuando se las hacemos, pero que en la parte anímica estén bien».

Tiene claro que «en un deporte tan técnico, la parte física no es para que se salte más sino que salte igual en el momento decisivo del set, en los últimos puntos del partido, para que se vean con las mismas posibilidades para hacer las acciones en las mejores condiciones posibles a cualquier altura del partido y de la temporada». El grupo con el que trabaja es compacto, ha hecho buenas relaciones y, «pese a que no todo en el aspecto anímico es la amistad, porque se puede ser muy buenos amigos pero no rendir, sí que es verdad que cuando hay nivel técnico, táctico y físico adecuado también es necesario que en el grupo haya ese buen ambiente». Considera que eso es hasta «fundamental» y es un aspecto que provoca «diferencia» al respecto de otros grupos, «ya que esa amistad y el compañerismo en momentos críticos dan el apoyo para revertir la situación».

Llega el cambio de año, pero no de costumbres, y en una persona tan profesional como es Enrique de Haro la petición es la de seguir trabajando. «Iba a decir que pido repetir 2016, pero desde el punto de vista físico lo que deseo es que se pueda trabajar, que respeten las lesiones y que la salud de los jugadores sea buena». La satisfacción del trabajo bien hecho es la verdadera para Enrique de Haro. «Los resultados vendrán o no, pero que tengamos la oportunidad del trabajo y del sacrificio», lo considera de gran importancia.

Su lema particular ya está presente en las camisetas del equipo tricampeón, el que versa ‘Fuerza y Honor’, así que las dosis de ambas cosas están garantizadas porque son las que cultiva en el día a día ahorrador este personaje emblemático del deporte nacional.